Cerros Azules: un criadero de caimanes en una zona campestre

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El emprendimiento busca proteger y reinsertar el yacaré overo o caimán en los cursos de agua donde fue originariamente habitante.Alvaro Fernández Buzó, director de Cerros Azules

En el quilómetro 86 de la Ruta Interbalnearia está funcionando el criadero de caimanes Cerros Azules. Este criadero se creó en el año 2001, y fue declarado de interés nacional por la Presidencia de la República; de interés turístico por el Ministerio de Turismo; de interés departamental; de interés didáctico por Anep; de interés del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y está apoyado por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) entre otros muchos reconocimientos.

Para conocerlo, conversaremos con Alvaro Fernández Buzó, director del zoocriadero Cerros Azules.

 

Alejandro Landoni — ¿Esta historia empezó por el año 2001?

Alvaro Fernández Buzó — Sí, exacto hace nueve años, lo mantenemos y de a poquito va creciendo.

A.L. — ¿Qué le dio por poner un criadero de caimanes? No es una cosa que la puede desarrollar cualquier tipo de personas ¿no?

A.F.B. — Esto básicamente arrancó como un antojo. A mí me gustaba criar cocodrilos; siempre quise desde chico y estudié todo lo máximo posible que había dentro del Uruguay. Después me fui, estudié también en el exterior y traté de ver criadores de otras partes del mundo y esto comenzó como una experiencia piloto en Malvín, en el fondo de mi casa.

A.L. — ¿Tenía un cocodrilo en el fondo de su casa?

A.F.B. — Sí, varios. Tenía tres al principio y llegué a tener más de 30.

A.L. — ¿Y los vecinos? Estarían contentos… me imagino.

A.F.B. — Sí, porque no hacen ruido, no ladran, no tienen olor, no molestan y los chorros los respetaban mucho.

A.L. — Digamos que es mejor que una alarma.

A.F.B. — Funcionaba muy bien.

A.L. — ¡Lindo cuando al vecino se le iba la pelota para su jardín! ¿No?

A.F.B. — Sí, un gran tema, pero no… Cuando empezaron a crecer y no hubo más remedio que buscarles un lugar para poderlos criar y tenerlos bien fue que surge la zona de Cerros Azules. Es viable porque está a 80 quilómetros de Montevideo. No lo hace algo sumamente costoso y tampoco implica mucho tiempo.Se mantiene en un eje laboral y también es compatible con las actividades particulares nuestras, sino hubiera sido inviable.

A.L. — ¿Estos caimanes son autóctonos del Uruguay? ¿En qué zona vivían o viven?

A.F.B. — El caimán es una especie que originalmente vivía en todo el Uruguay, porque inclusive hay registros a fines de 1800 y los primeros años de 1900 de ejemplares capturados en Laguna del Diario en Punta del Este. Habían también en Colonia, en Rocha y después se extendían hacia el norte.Hoy en día quedan tres colonias básicamente; una vendría a ser en el norte en la zona de Rivera, Artigas y Salto; otra para el este, lo que es Cerro Largo, y otra en los bañados de Rocha pero que están ya casi extintos por el tema de la desecación, no respiran el hábitat natural, y después porque la gente los ha cazado. A veces los matan por desconocimiento y otras veces por un tema de hambre… pasaron a “capinchear” y bicho que camina…marcha.

A.L. — El año pasado apareció — no sé si era un animal de este tipo —, uno de unos dos metros de largo en una zona que se había inundado en Paysandú o en Salto.

A.F.B. — Sí, aparecen cuando vienen inundaciones, los ríos traen como cuatro o cinco. Aparecieron en Río Grande; apareció uno grande en Colonia; ahora apareció uno en Laguna Merín la semana pasada, se vienen por el río Yaguarón y los afluentes. Lo que pasa es que todos esos animales vienen; son arrastrados por los temporales de agua y después quedan en lugares que son muy expuestos como la Laguna Merín o ese mismo de Paysandú. Lamentablemente, la gente los caza. Obvio que a nadie le gustaría tener un cocodrilo en el fondo. “Yo si lo veo, lo mato”… porque no saben, es como una víbora. Si ven una víbora primero la matan y después averiguan si era venenosa o no. Nadie va a arriesgar a los hijos o a ellos mismos.

A.L. — ¿Cuántos caimanes hay en este momento en el criadero Cerros Azules?

A.F.B. — Tenemos más o menos unos 330 o 350. Ahora es la época de anidación; las hembras están haciendo nido y ovopositando así que calculamos que en 60 u 80 días vamos a empezar con nacimientos y eso va a dar nueva sangre también.

A.L. — ¿Nos describe cómo es este criadero? ¿Hay piletas?

A.F.B. — Es un criadero muy interesante. Yo estuve en congresos de especialistas de cocodrilos en otras partes del mundo y lo que noto es que es diferente a lo que se ve en cuanto a que los otros criaderos — si bien son muchísimo más grandes porque albergan 8.000 o 10.000 animales —, están hechos básicamente en lugares en donde aprovechan la infraestructura que la naturaleza les da. Entonces, aprovechan bañados, aprovechan lagunas naturales, etc.En nuestro caso es distinto, nosotros no teníamos nada. Era un campo sin agua. Todo se hizo artificial. Todas las lagunas son artificiales; desde las grandes donde tiramos peces para darle a las crías —, y después las otras en el fondo, son lagunas que fueron hechas con planos y usando motoniveladoras para que el agua de lluvia sea la que abastezca los lagos y los mantenga durante todo el año.Entonces eso, cuando vienen extranjeros no pueden creer, porque en otras partes del mundo se utiliza lo que hay.

A.L. — Me imagino que eso le brinda al visitante mejor visibilidad de estos animales.

A.F.B. — Sin duda porque los tienen a un metro de distancia.

A.L. — ¿Tienen que calentar el agua en el invierno?

A.F.B. — En invierno la calentamos. Todas las piletas de los recién nacidos hasta los que ya tienen tres años, se le calienta el agua para después al año siguiente pasarlos a los lagos naturales. Igualmente en los lagos naturales, el agua no se enfría mucho porque nosotros los hacemos con una profundidad de más de 2.40 metros, entonces el volumen es muy importante. Además, la vegetación que se introduce en invierno no tiene hojas, entonces el espejo de agua recibe el sol durante todo el tiempo que hay. Por ejemplo, en junio desde las 8 y poco de la mañana que hay sol hasta las cinco de la tarde que se oculta, no hay nada que les haga sombra. Entonces, si bien los días son muy fríos, el agua recibe mucho calor y después se les introducen camalotes que hacen la función de una manta térmica. El agua entibia un poquito, no pierde tanto calor en la noche al tener encima toda una camada muy grande de plantas acuáticas que evitan justamente la pérdida de calor.

A.L. — Además de camalotes, usted decía que crían peces, tortugas y ranas. ¿Busca armar un ecosistema allí?

A.F.B. — El ecosistema fue hecho al principio. Cuando se crearon los lagos, no había nada… sólo agua. Primero seco, después se llenaron de agua, pero después que se llenaron de agua el problema era que el agua estancada, quieta, se descompone y para evitar eso hubo que meter flora acuática de la que hablábamos recién, y meter fauna. Se introdujo peces; introdujimos carpas, la carpa Koy que come todos los restitos, todo lo que queda en el fondo, es un pez que osa; después bagres negro que revisan todo lo que va quedando en el fondo; ranas.Todo eso llevó a que se hizo un ecosistema cerrado, todo lo que entra en el agua se degrada. Por ejemplo, nosotros le damos de comer pollo y ellos dejan un resto, ese resto se va al fondo y la tortuga primero va a comer todo lo que puede. Lo que no coma la tortuga lo van a terminar de comer entre los peces, entonces eso mantiene al agua en unas condiciones óptimas.

A.L. — Un oyente le pregunta qué comen estos yacarés y cuántos quilos de comida les dan. ¿Cuántos pollos les dan por día?

A.F.B. — Comen aproximadamente unos 200 quilos por semana; no comen tanto. Y comen carcaza y cogote. Nosotros lo alternamos con restos de pescado como: espinazo, cabeza… que a ellos no les gusta mucho (en contra de la creencia general que supone que comen mucho pescado). Pescado es lo que más tienen en la naturaleza, pero para que coman pescado tenemos que dejarlos casi una semana sin que coman pollo porque si no, no lo agarran. No les gusta mucho.

A.L. — Son delicados los caimanes.

A.F.B. — Es igual que la tortuga; a la tortuga no les gusta… no los comen.

A.L. — ¿Doscientos quilos por semana cada uno?

A.F.B. — No, todos.El desgaste de ellos es muy poco, entonces no consumen.Al no estar en la naturaleza y no tener que salir a cazar, es distinto, porque no tienen un consumo energético importante y entonces van comen un poco, se echan al sol y del sol al agua y comen otro poquito. Pero no es como cuando tienen que salir a cazar para comer donde el mero hecho de cazar ya les produce hambre.

A.L. — Este zoocriadero es un buen paseo para hacer en esos días nublados de verano y a partir de abril nacerán los nuevos caimancitos.Recuerdo una entrevista que le hice en el año 2002 donde usted decía que su plan era tener cerca de un millar de estos animales y a partir de allí eso le iba a permitir exportar su carne y su cuero, que según decía tienen un alto costo a nivel internacional. En ese entonces, decía que había que esperar una serie de años porque había serias restricciones de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos.¿Cómo sigue su idea de exportar y cuáles son esas restricciones de Dinara?

A.F.B. — Eso sigue estando todo tal cual. Nosotros cumplimos todos los requisitos.Lo interesante de todo esto es que en estos nueve años el mercado internacional cambió: en aquella entrevista a nivel mundial el mercado era: primero cueros y segundo carne, hoy en día, apareció un nuevo producto que es mucho más rentable y mucho más rápido que son las crías como mascotas. Una cosa curiosísima.Las crías recién nacidas se venden a casi US$ 100 en el mercado internacional y la gente las compra y las tiene como quien tiene una tortuguita en una casa en una pecera y las cuidan. Ha florecido últimamente — desde hace cinco o seis años a la fecha —, un mercado de animales exóticos.

A.L. — ¿Cuánto dura la mascotita hasta que de repente le come el dedo al nene?

A.F.B. — Lo mismo que la tortuguita.Nosotros en Cerros Azules recibimos muchísimas tortugas de gente que la nena ya no la quiere más, o la tortuga creció, o la nena se casó y no quiere una tortuga, entonces se les complica y nos preguntan si nos la pueden llevar y nosotros con gusto las recibimos y las ponemos con las demás tortugas, porque la gente después que la tuvo años, se encariña entonces no la van a tirar a un arroyo o a un lago donde la podrían pescar.

A.L. — ¿Cuánto crece un caimán de estos por año?

A.F.B. — Crece poquito.En nuestro caso, crecen bastante porque nosotros calefaccionamos el agua, pero si estuviesen en la naturaleza, un animalito de estos que nacen con 22 centímetros, al primer año podrá tener 30 y en el caso nuestro va a 40. Duplica el tamaño.Pero cuando alguien lo tiene como mascota, no le va calentar el agua sino que lo tiene ahí para mirarlo.

A.L. — ¿Este comercio de animales vivos tendrá limitaciones? ¿Usted ya lo está haciendo?

A.F.B. — Si, nosotros lo estamos haciendo, igual que las tortugas que por ejemplo, somos el único criadero habilitado del Uruguay.

A.L. — ¿Hacia dónde las vende? ¿Hacia el exterior o en Uruguay?

A.F.B. — Por ejemplo ahora tenemos todos los huevos de tortuga en incubadora; tenemos unos 150 huevos y va a ser el primer año que si nacen, las vamos a empezar a vender como mascotitas. Las vendemos con un certificado en el cual queda totalmente prohibida la reventa para evitar el tema de lo que es la venta en el mercado negro de animales.Es muy importante, porque siempre hay una confusión. La gente habla de los mercados negros y cree que primero son las drogas o las armas, y es verdad. Si hay guerra, el primer mercado negro del mundo son las armas, si no las drogas; pero el tercer mercado negro inamovible del mundo, son flora y fauna exótica… ¡si moverá plata!

A.L. — Le transmito lo que le pregunta otra oyente: “Soy Elizabeth y tengo una tortuga Morrocoyo? hace 18 años y ahora es enorme. Es más grande que el tamaño de una mano y quisiera llevarla a algún lugar — la tengo con agua dulce —; no sé si se puede llevar ahí, si la aceptan, si es un buen lugar y si la devuelven al medio de ellas. La compré como una mascota para mi hijo, pero veo que no es lo adecuado”.¿Elizabeth le podrá llevar la tortuga?

A.F.B. — Con mucho gusto.

A.L. — ¿Tiene que ir personalmente por allá?

A.F.B. — Sí porque nosotros siempre recabamos los datos de cada persona; teléfono, nombre porque si inclusive después quieren ver la tortuga, no hay ningún problema, la pueden visitar. Las tortugas están bárbaras porque están en un predio cerrado donde no entran depredadores naturales; nadie las pesca.

A.L. — Entre los objetivos de este zoocriadero, estaba el de largar estos animales en los cursos de agua de los cuales son autóctonos. Recuerdo que me había dicho en el año 2002 y en otras notas que le hice en estos años, que había que ir a convencer a los dueños de la tierra que era bueno tener estos animales, estos caimanes en los cursos de agua.¿Cómo viene esa idea? ¿Será posible largar estos caimanes en algunos cursos de agua uruguayos?

A.F.B. — Sí, en estos años la gente se ha dado cuenta de que además son muy importantes, por ejemplo, para el tema del control natural del crecimiento excesivo de nutrias. Cazar nutrias está prohibido, entonces antes era un mercado igual haciéndolo ilegalmente apetecible, porque el cuero de nutria se pagaba muy bien, pero hoy en día se paga muy poco y está prohibido, entonces los cazadores no van a arriesgar. Nosotros tenemos mucha gente que nos deja los teléfonos y sus datos para cuando vayamos a hacer la suelta, ver si es posible llevar algunos a los campos de ellos principalmente por el excesivo crecimiento de nutrias. El yacaré no se las va a comer todas. Lo que va a hacer es impedir que crezcan de una manera tan grande que sea incontrolable, que perfore las taitas y produzca perjuicios económicos importantísimos, porque más allá de que haya que reparar la taita pierden el agua, que es más valioso.

A.L. — ¿Ha vendido, donado o transferido animales adultos para algún curso de agua en el Uruguay?

A.F.B. — Si, hemos soltado por medio de la Dinara en lugares donde el ecosistema todavía es basto para que ellos puedan sobrevivir y reproducirse.También le hemos dado a zoológicos animales gratis. Piden y nosotros con gusto les damos.

A.L. — ¿Los que quieran irlos a visitar en qué días y horarios lo pueden hacer? ¿Tiene algún costo para ingresar?

A.F.B. — Estamos todos los días desde las 10 de la mañana hasta la puesta del sol hasta el 1° de marzo en que comienzan las clases y también nosotros cerramos ese día. También estamos sábados, domingos y feriados, turismo, vacaciones de julio. Siempre que no haya clases escolares, abrimos.Es muy interesante porque además van a poder ver a los animalitos recién nacidos.

A.L. — ¿A partir de qué fecha?

A.F.B. — Calculamos que ya a fin de mes empiezan a nacer.

A.L. — ¿Este emprendimiento es autosustentable?

A.F.B. — No, es deficitario. Si se hacen los números finos, al cabo del año es deficitario.Hoy en día tratamos de minimizar la pérdida por medio de una semi explotación turística. El gasto mayor parecería que es la comida, pero curiosamente la comida es el gasto menor. Lo más costoso que tenemos es BPS, sueldos y luz eléctrica.

A.L. — ¿Cuántas personas trabajan allí?

A.F.B. — Fijas son tres personas todo el año.Tenemos el tema de los costos fijos que es muy importante; después, el mantenimiento del predio que es muy costoso y la luz eléctrica en invierno por eso de lo que hablábamos recién, de que hay que calentar el agua.

A.L. — ¿Destina dinero de otra actividad para financiar esto?

A.F.B. — Sí. Lo hacemos de una manera casi imperceptible porque es la gotita diaria, como por ejemplo, la rueda de la carretilla que no se anota; que hay que comprar cinco litros de nafta que no se anota; que hay que llevar a soldar una herramienta y no se anotó. Todo ese tipo de cosas.Reponer en el mantenimiento del parque, de repente falta un arbolito y vamos al vivero y son $ 150 y no se anota… todo eso son US$ 10 diarios que al cabo del mes son US$ 300 que se fueron sin darnos cuenta.

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