«El Ecoturismo da valor económico a los elementos de la naturaleza»

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El Turismo Ecológico es una nueva forma de hacer turismo, que a la vez  que promueve la revalorización de la naturaleza, da una salida de desarrollo a pequeñas localidades.

Entrevista emitida el lunes 16/06/08 en Producción Nacional – 1410 AM LIBRE

Adrián Stagi, director de la cooperativa Ecotours, explicó en Producción Nacional como se fomenta el desarrollo de esta actividad en el Uruguay.

Alejandro Landoni – El ecoturismo es una forma ambientalmente responsable de hacer turismo. La idea es viajar a zonas agrestes para aprender a conocer y admirar la flora y fauna. Esta forma de turismo protege las áreas naturales y al mismo tiempo busca mejorar la calidad de vida de las poblaciones del lugar.

La Organización Mundial de Turismo (OMT), estableció que el ecoturismo movilizará 100 millones de personas en los años venideros, y que va a generar ingresos por U$S 95.000.000.000 anuales.

En Uruguay no hay cifras oficiales sobre este tipo de emprendimiento, sobre esta forma de hacer turismo, pero sí se sabe que nuestro país, a pesar de su pequeño territorio, es un lugar privilegiado para este tipo de actividad: hay 500 especies de aves, 120 especies de mamíferos, 50 de anfibios, 70 de reptiles, 700 tipos de peces y miles de insectos.

Para hablar de estos temas, es un gusto darle la bienvenida a Adrián Stagi, que es uno de los directores y fundador de la cooperativa de turismo ecológico Ecotours. Stagi es ornitólogo, especialista en aves, particularmente se especializa en aves relacionadas a ambientes acuáticos, se capacitó en la escuela de negocios del Paraguay en gerenciamiento de ONGs, profundizó sus estudios en Canadá y Australia y es autor y/o co-autor de 36 trabajos con resultados de sus investigaciones.

Adrián Stagi es uno de los protagonistas del programa Producción Nacional en TV CIUDAD, que se emite esta noche a las 20h en TV CIUDAD. Ecotours ofrece distintas formas de turismo; geológico, paleontológico, turismo histórico-cultural, observación de hongos, de aves, organizan cabalgatas, bicicleteadas, incluso acaban de lanzar un área específica para empresas, que tengan problemas de reracionamiento con los empleados.

¿Desde cuándo están trabajando?

 

Adrián Stagi – Ecotours se funda en junio de 2005. Nos asociamos un grupo de jóvenes y no tan jóvenes en pos de desarrollar el turismo naturaleza, como base la conservación de los recursos naturales. Los integrantes en su mayoría están relacionados por Facultad de Ciencias, por organizaciones no gubernamentales como Aves Uruguay, en la cual estamos trabajando, surge con el objetivo de desarrollar una actividad que por un lado genere divisas, sea lucrativa como tal, y por otro lado revalorice los recursos naturales en el Uruguay. Cuando hablamos de conservación en estos países en vías de desarrollo, yo creo que tenemos que poner un símbolo de $, cotizar nuestra naturaleza y decirles a nuestros gobiernos “Tal tipo de aves nos da tanto tenerlo en la naturaleza”, y el ecoturismo está dando ese valor económico a los elementos de la naturaleza.

 

AL – Es una forma muy particular de ver la situación. En Uruguay se consideraba que un área protegida era un área donde la gente no podía entrar. Lo que solía ocurrir era que entraban los que no debían entrar, entraban algunos investigadores y después entraban contrabandistas, cazadores o los que rompían. Ahora se cambió esa visión. La idea es que a las áreas naturales y protegidas tengan acceso la gente con determinados cuidados.

 

AS – Ese tema que tú tocás hoy en día es un tema de tapa. La Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) con el nuevo sistema de áreas protegidas apunta a revalorizar algunas áreas y lograr acuerdos con productores donde se crearían sitios privados, áreas protegidas privadas. Las áreas protegidas públicas una de las principales fuentes, sino la principal, que ayuda a mantener el servicio de guarda parques, estacionamientos, guías y demás, dependerán del ecoturismo.

 

AL – ¿Cómo organiza Ecotours sus actividades?

 

AS – Si estamos hablando de una salida de un día, la gente se lleva el picnic. Si hablamos de una salida de un fin de semana o tres días, ahí es un poco más complicado porque hay que hablar de servicios, hotelería y restaurante, para atender al turista.

En la costa hacia Colonia y hacia el este tenemos servicios bien desarrollados, algún personal que puede ser bilingüe, lo que puede ser importante para la actividad, pero en el resto del país tenés que ir abriendo áreas. Lo que hacemos es si tenemos un sitio que nos interesa como producto, como con la comunidad de San Javier, invertimos mucho en lo que es capacitación de la comunidad local, en formar guías de la comunidad local para que sean recursos, productos del lugar. Ya que uno de los principios es aumentar el conocimiento sobre lo local, y desarrollar los recursos locales como productos o como servicios que se producen en la zona.

 

AL – Eso es bien interesante, es la diferencia entre el turismo y el ecoturismo y me recuerda a un dicho muy interesante: el turista mata al turismo. Muchas veces esos lugares que se llenan de gente y queda todo contaminado y después se pierden esos recursos naturales y la gente no quiere ir. El ecoturismo no solo busca preservar el área natural, sino también desarrollar esa comunidad que esta viviendo allí.

 

AS – Es que el ecoturismo se sale de lo de que es el turismo masivo. Hay una asociación entre los diferentes componentes que llevan a realizar la actividad. Por un lado está la empresa turística como tal, que tiene que trabajar con una ética sumamente importante y estructural en la cual el recurso es naturaleza, y hay que conservarlo porque si matamos el recurso naturaleza estamos matando el producto. Y por otro lado es una alianza de trabajo con la comunidad para que esta se capacite y de ahí salgan los guías y tengan una fuente de ingresos.

Eso es sumamente importante al hablar de comunidades rurales económicamente deprimidas o de pequeños poblados rurales que no tendrían otra posibilidad de desarrollo y por ser remotas y naturales, e inmersas en ese sitio, pueden desarrollarse a través de esta actividad. Tenemos que no solamente capacitar, sino que darles un rédito económico a esa gente, entonces la gente revaloriza los elementos naturales que tiene. Entonces, en vez de cazarlos y perseguirlos utiliza todo ese conocimiento que tiene en preservarlos, y presentarlos a este tipo de turistas.

Después es relacionarse con otras organizaciones ya sea ONGs u organizaciones gubernamentales como la DINAMA, que preservan estos recursos. Esto habla de una alianza de trabajo.

 

AL – ¿Qué ejemplos se pueden poner de lugares que ustedes visiten y hagan esta capacitación?

 

AS – Nosotros trabajamos mucho en la comunidad de San Javier, en capacitar, en servicios, es el único lugar que yo considero apto para darle de comer a los turistas, en lo que es alojamiento también. Se trabajó con un grupo en capacitación como guías y se los involucra de cierta forma en las actividades. Las personas que viajan para hacer ecoturismo son personas sumamente capacitadas, son universitarios, en un rango de edad de unos 35 años para arriba. Entonces tenés que tener personal sumamente capacitado, no podés “hacerle el cuento”.

También incorporamos los guías históricos-culturales, porque estamos hablando de una comunidad rusa que mantiene bien sus tradiciones, hablamos de comida típica, que se incorpora a lo que es la actividad, visitar sitios históricos como el Molino de Piedra. Estamos trabajando con el CEADU (Centro de Estudios, Análisis y Documentación del Uruguay), que tiene un proyecto de cooperación con el apoyo de la comunidad económica europea y una organización italiana que busca capacitar en ecoturismo en tres localidades: Guichón, La Coronilla y Palmar, capacitar en ecoturismo y productos turísticos.

 

AL – En el programa de TV Ciudad sobre la cooperativa, Stagi hace de guía hacia la Isla de Flores, en un momento, finales del año pasado, donde no somos pudimos observar el estado ruinoso de los edificios de la Isla de Flores, que es un parque natural desde el año 1996, sino también el nacimiento de gaviotas, cuando salen del huevo.

 

AS – Eso es lo bueno que tiene Isla de Flores, es un lugar cerca de la costa de Montevideo, que poca gente conoce, y es un sitio no sólo relevante desde el punto de vista histórico sino desde el punto de vista de la naturaleza, la impresión que se lleva la gente cuando realiza estos viajes durante la etapa de reproducción de la gaviota cocinera, de la gaviota común nuestra. El viaje tiene todo un juego de impresiones importante, la salida a la mañana con ese Montevideo amaneciendo, el regreso al anochecer, y después la impresión que te causa la isla. Tú vas llegando y luego de pasar por las pipas, que son rocas cerca de Punta Gorda, donde se pueden ver leones marinos, vas llegando a la isla y tenés una primera impresión de que es un gran hotel, y la otra impresión cuando llegás a la isla que las construcciones, que son desde el punto de vista histórico muy importantes, son realmente ruinas.

Tiene sus regulaciones, a pesar de ser una isla pequeña, es una reserva donde no está permitido desplazarse por cualquier parte. Prefectura controla muy bien lo que es el acceso a la isla, nos acompaña un marinero.

 

AL – La Isla de Flores son en realidad tres islotes, como de dos kilómetros de largo por unos 300 metros de ancho en la zona más ancha, dos de ellos están comunicados, quedan las ruinas de un viejo punte colgante que había allí. Cuando nosotros fuimos se podría transitar perfectamente de la primera a la segunda isla, no así a la tercera, que es donde está el crematorio con su chimenea, la capilla y el hospital de terminales, ahí no se podía pasar primero porque no está permitido y segundo porque ya el agua lo impedía.

No nos enteramos de toda la historia de la isla porque tiene muchas historias…

 

AS – El propio faro, lo llaman el faro más caro del mundo, para la construcción tuvimos que hacer un acuerdo con el gobierno de Brasil, cediendo parte del territorio uruguayo.

 

Fotos de la Isla de Flores

 

Desgrabación: Laura Rey.

Edición: Lic. Cecilia Álvarez.

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