Fondos del Mercosur invertidos en proyectos de asociación productiva

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Casi US$ 2.000.000 está invirtiendo el Programa de Internacionalización de la Especialización Productiva (PIEP) en el desarrollo de proyectos de inversión.

Casi US$ 2.000.000 está invirtiendo el Programa de Internacionalización de la Especialización Productiva (PIEP) en el desarrollo de proyectos de inversión, a través de la asociación de empresas uruguayas y de la región entre sí, para favorecer la exportación. Los fondos provienen del Mercosur, como forma de superar las inequidades entre los países. Gracias a este programa, en Uruguay se crearon 110 empleos formales en las áreas de Biotecnología, Electrónica y Software.

Con la Ec. Mónica Barriola, Directora del Programa de Internacionalización de la Especialización Productiva (PIEP)
Entrevista emitida el miércoles 21/10/08 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

Alejandro Landoni – El Ministerio de Industria está llevando a cabo un proyecto para desarrollar capacidades técnicas y también innovación tecnológica en empresas que están vinculadas a las biotecnologías, al software y también a la electrónica. La idea es que estas empresas se asocien entre sí a nivel nacional, e incluso que se asocien con otras empresas de la región que estén más o menos en los mismos temas. Hay toda una serie de iniciativas de Clusters también.

Hasta el momento, según la información que nos brindó la gente del Ministerio de Industrias, ya se aprobaron (o están en vías de aprobación) casi US$ 2.000.000 en proyectos de inversión. Están involucradas 33 empresas uruguayas que han hecho asociaciones entre sí, y también con otras empresas en un total de 7 países de la región. Los organizadores sostienen que se han generado unos 110 empleos nuevos gracias a estas asociaciones. El Programa de Internacionalización de la Especialización Productiva (PIEP) es un nombre rimbombante.

Mónica Barriola —Sí, nosotros queríamos acortar ese nombre y lo estamos llamando PIEP. El PIEP busca desarrollar capacidades en los sectores de Software, Biotecnología y Electrónica.

A.L. — ¿Y hace cuánto que está funcionando?

M.B. —El programa está funcionando hace un año aproximadamente. Se aprobó el convenio el 17 de julio de 2007 y empezó a funcionar con los desembolsos del Mercosur el 17 de octubre de 2007.

A.L. —Eso es bien interesante. Recibe fondos internacionales del Mercosur.

M.B. —Recibe fondos; es un convenio con el Mercosur, con la Secretaría del Mercosur por un Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), que son fondos atribuidos a las inequidades del Mercosur. O sea, el Uruguay recibe buena parte de esos fondos, —así como Paraguay—, y Argentina y Brasil reciben menos y el 70% del fondo lo adjudica Brasil, o sea que es quien pone más y por subsiguiente el que puede retirar menos fondos.

A.L. — ¿Estos fondos tienen algún tipo de contrapartida nacional de parte del gobierno, de las propias empresas que participan?

M.B. —Estos fondos son no reembolsables para las empresas, pero nosotros les pedimos a las empresas ya por convenio que pongan la mitad de los fondos. Nosotros desembolsamos en cada proyecto hasta US$ 80.000 y las empresas tienen que poner otros US$ 80.0000.

A.L. — ¿Y eso que ponen ustedes es un subsidio?

M.B. —Sí, es un subsidio. Nosotros lo tomamos más bien como un estímulo para promover cosas. Por ejemplo, que los jóvenes se queden en el país, porque está dirigido mucho a la gente que está investigando y después quiere formar nuevas empresas. Pequeñas empresas, pequeños emprendedores que comienzan desarrollando esto y que muchas veces no encuentran campo fértil acá y se tienen que ir del país. Esto es uno de los objetivos principales de nuestro proyecto: poder desarrollar las capacidades dentro del país.

A.L. —Eso es bien interesante, tratar de frenar la fuga de cerebros o la fuga de personas jóvenes capacitadas que se van al exterior. ¿Qué otras cosas quiere hacer el PIEP?

M.B. —Bueno, el PIEP lo que quiere hacer también es buscar la asociatividad, —que como usted bien decía, hay otros programas que lo están buscando como el PACPYMES (Programa de Apoyo a la Competitividad de la Pequeña y Mediana Empresa) que son complementarios—, porque nuestro programa tiene una característica que apoya la internacionalización. Es decir, busca asociaciones no solamente en el país (asociaciones de más de dos empresas en el país), sino también a nivel de la región. Son proyectos que tienen que conformarse por lo menos con dos empresas uruguayas asociadas, además de una empresa regional asociada.

O sea, que hay que buscar en la región un socio y con ese socio las empresas buscan exportar a terceros países. Buscan mercados. El socio puede oficiar también de un buscador de mercado en el exterior por ejemplo: brasilero, paraguayo… de hecho que tenemos chileno, paraguayo, venezolano, argentino… socios de todo tipo. Son 17 empresas regionales asociadas hasta este momento en el país.

A.L. — ¿Sobre qué parte de la actividad de la empresa ustedes ponen el subsidio?

M.B. —El subsidio se origina porque hay una condición sine qua non y que es que los proyectos sean innovadores, deben ser asociativos, deben de ser regionales y tender a la exportación. Con todas estas condiciones…

A.L. —Es la más difícil ¿no? Porque las empresas uruguayas seguramente no son innovadoras; tienen grandes problemas para internacionalizar su producción. Capaz que no justo en el Software, pero en las otras ramas es distinto. Capaz que en Biotecnología usted me dirá que tampoco pero, es uno de los grandes problemas de las pequeñas empresas uruguayas.

M.B. —Sí, en la Biotecnología es complejo pero estamos empezando a lograr algunos proyectos. Es más complejo porque ahí la investigación es más de largo plazo. Son investigaciones y desarrollos que demoran 3,4, 5 o 6 años y después hay que emprender, porque el investigador está en lo suyo y hay que complementar esa investigación con una espíritu empresarial o con una iniciativa empresarial  que generalmente no la tiene el investigador. Buscamos conjugar academia y empresa, buscamos incentivar a los investigadores para que se asocien con empresarios o que ellos mismos desarrollen sus capacidades empresariales. Creemos que la gente joven investigadora, debe buscar asociarse con gente que tenga espíritu empresarial, o tratar de desarrollarlo.

A.L. —Son como dos mundos distintos. ¿No?

M.B. —Sí, son dos mundos distintos pero nos pasa que muchos de estos proyectos interesantes no salen a luz o no se plasman en iniciativas empresariales, y es una pena porque son proyectos con muchísimo potencial, entonces los investigadores terminan o dejándolo en un cajón o vendiéndolo a una multinacional o a empresas extranjeras.Nosotros pretendemos que se desarrollen en el país y a partir de nuestra realidad. Entonces hay que hacer una tarea casi educativa en algún sentido, porque se busca unir cosas que aparentemente muchas veces están como desunidas.

A.L. —Decía hace unos días el Director Nacional de Energía Ramón Méndez en una nota de la revista “Enlaces”, —una revista de vinculación tecnológica de la Facultad de Ingeniería—, que a él le llamó mucho la atención después de estar 25 años como investigador universitario Grado 5… Decía los tiempos de la Academia son muy lentos, pero a veces los tiempos del Estado son más y hay como dos mundos absolutamente distintos. El hablaba del Estado y de la Academia. Usted desde el sector digamos, que puede ver la academia y puede ver el sector productivo privado, ¿ve esa diferencia o no?

M.B. —Sí, la vemos esa diferencia y buscamos darle alguna solución a las empresas que acuden a nosotros. Nosotros estamos buscando una implementación lo más ágil posible del proyecto; dentro de lo que es el Ministerio y dentro de lo que es la Secretaría del Mercosur, que pensamos que tanto la Secretaría como el Ministerio están haciendo un esfuerzo como para poderle dar un ritmo particular a estos fondos, para que sean de un fácil acceso para las empresas. Que tengan tiempos que sean cortos en la medida en que podemos hacer un estudio acabado y certero de si es no viable el proyecto, pero a partir de ahí creo que el deber nuestro es implementarlo rápidamente.

A.L. – El Programa de Internacionalización de la Especialización Productiva (PIEP) recibe fondos del Focem, que es un fondo del Mercosur para tratar de atacar las inequidades entre los países grandes y los países chicos. ¿Qué ejemplos concretos nos podría dar de áreas dentro de la Biotecnología, del Software, de la Electrónica sobre las cuales ya se está trabajando?

M.B. —Primero le quiero aclarar que ya son más de 110 puestos de trabajo especializados que han aumentado. Fundamentalmente esto lo podemos dividir en proyectos que se presentaron que le cuento a grandes rasgos: 5 proyectos de Electrónica, 13 proyectos de Software y 2 proyectos de Biotecnología. También le quiero decir que el total de la inversión es US$ 1.900.000 casi US$ 2.000.000 de los proyectos presentados. También me gustaría hablar sobre la regionalización. Las empresas regionales asociadas en algunos casos se tratan de asociaciones con una empresa regional y en algunos casos con dos empresa regionales, que eso también nos parece muy interesante.

A.L. — ¿Qué ejemplo concreto nos podría poner sobre algún área específica que estén trabajando?

M.B. —Bueno, le puedo contar del área Microelectrónica que están trabajando con diseño en microelectrónica. Una empresa con ingenieros en Electrónica jóvenes. Esta asociación se ha hecho con una empresa-Universidad (tiene característica doble), que es CEITEC de Porto Alegre. Es un gran Centro de Diseño que tienen una fase empresarial y una fase académica. Ese es un ejemplo que a nosotros nos gusta mucho porque justamente une el espíritu empresarial y la academia mismo en la génesis. En Porto Alegre donde está este centro que es un centro muy importante de Sudamérica, ahí ya está el espíritu empresarial y académico unido que es lo que nosotros pretendemos para nuestro país. También tenemos otro ejemplo en cuanto a una empresa que ya tiene un producto que se llama Onix, que es fruto de una de las asociaciones de estas empresas uruguayas con una empresa brasilera. Este Onix se trata de un dispositivo que se utiliza en camillas de operaciones, para que se mantenga con calor el cuerpo mientras se está operando.

A.L. —Las empresas que nos estén escuchando y quieran participar de este programa, ¿cómo lo pueden hacer?

M.B. —La semana que viene estamos haciendo una convocatoria para los proyectos asociativos de los sectores Electrónica y Biotecnología. En la página web del Ministerio seguramente van a salir estas convocatorias y también van a salir en los medios de la capital.

A.L. — ¿Sino los pueden llamar al Ministerio de Industria?

M.B. —Tenemos un correo electrónico: piep@miem.gub.uy

A.L. — ¿Y están organizando un evento de Electrónica para el mes que viene?

M.B. —Estamos organizando para el 25 de noviembre próximo un evento de Electrónica en el cual participarán expositores del exterior. Gente vinculada la Electrónica y en la Microelectrónica de Chile, gente de CEITEC de Porto Alegre y también viene gente de Córdoba y de Rosario (Argentina). Acá pretendemos que participe gente vinculada a capital de riesgo; de gente de Emprender de Prosperitas y hay otras instituciones… y además todos los ejemplos que hemos tenido en el Focem que la gente tenga un espacio para ahí para contar sus experiencias.

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