Industriales reclaman incentivos para revertir efecto de la crísis

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Mientras esperan los anuncios del Gabinete Productivo, los industriales repican una y otra vez la razón del artillero: Uruguay debería haber ahorrado.

Con Diego Balestra, Presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay

La crisis financiera internacional instalada ya en Uruguay, la necesidad de medidas urgentes que protejan los sectores más golpeados y prevengan mayores males a todo el sector empresarial, las políticas anticíclicas que nunca llegaron y la imperiosa necesidad de no perder mercados; fueron puntos neurálgicos analizados por el presidente de la Cámara de Industrias, Diego Balestra. El peso del Estado que cobra protagonismo, la apreciación del dólar que no alcanza y una actitud no alarmista pero que enciende la luz amarilla. Para el empresario la gran pregunta es ¿como vamos a enfrentar el gasto con menor recaudación?

Entrevista emitida el jueves 13/11/08 en Producción Nacional — 1410 AM Libre.

 

 

La Cámara de Industrias del Uruguay alertó en las últimas horas sobre la crisis financiera internacional, aunque se aseguró que hay optimismo en cuanto a las posibilidades del país para paliar la situación, —situación en la que ya hemos entrado—. En este sentido los industriales plantearon medidas tales como no pagar impuesto al patrimonio y una reorientación  del gasto público.

 

Estos fueron algunos de los conceptos que manejó el presidente de la institución, Diego Balestra, en el marco del acto de celebración de los 110 años de la Cámara, coincidiendo además con el Día de la Industria.

 

El Gabinete Productivo estuvo reunido en las últimas horas con la presencia del Ministro de Industria, Daniel Martínez; el de Ganadería,  Ernesto Agazzi y el de Economía, Alvaro García.

 

Según las primeras informaciones en esta reunión se analizaron la situación de los distintos sectores productivos y además evaluaron los problemas que estos afrontan como consecuencia de la crisis internacional.

 

También ha trascendido, si bien los jerarcas no se manifestaron al respecto, que las medidas apuntarían a la refinanciación de exportaciones; por la implementación efectiva del Sistema Nacional de Garantías, el diseño de “Créditos Blandos” en coordinación con el Banco República más que nada atendiendo a las pequeñas y medianas empresas. En las últimas horas se han registrado una serie de contactos entre empresarios, trabajadores, actores del gobierno, así como  presencia en las comisiones parlamentarias, ámbito en donde también se está analizando la situación.

 

 

Adriana Fernández —¿Qué evaluación hacen los industriales de las acciones que ha trascendido se aplicarían?

 

Diego Balestra —Como usted acaba de decir la finalización de la reunión del Gabinete es reciente por lo que no estamos informados; así que todavía es muy pronto para tener una evaluación.

 

El planteo que nosotros hicimos ayer, es un planteo un poco más complejo de los esbozado. Nuestro planteo fue proyectado en la línea que hace unos años cuando este gobierno asumió el país ya venía en recuperación, esta comenzó a fines del 2003.

 

Se constató un crecimiento grande en el 2004, obviamente resultado del rebote de una situación muy mala que habíamos pasado. Esa situación de crecimiento permitió que el gobierno decidiera quitar una cantidad de incentivos que había hacia el sector industrial, porque entendió que las empresas en ese momento no necesitaban ese tipo de ayuda.

 

Por lo tanto estamos planteando es que si bien eso pasó y en ese esquema se quitaron muchos incentivos, ahora la situación se revierte. La situación es muy compleja y la propia entidad nos hace plantear rever ese decisión. Esta se tomó en ese momento en que se estaba frente a un crecimiento muy importante y con un mercado mundial que favorecía los precios de los commodities y algunos productos que el Uruguay produce.

 

La situación actual señala que hemos tenido caídas en algunos los rubros de más del 50%.

 

Esto está asociado a su vez a una etapa de expansión del gasto público; una expansión del crecimiento de los salarios; una expansión en general de todo lo que son las empresas tomadoras de precios. Sobre eso es que planteamos nosotros rever la situación, porque si bien consideramos que no hay que ser alarmista pensando que esto va a ser un caos y va a terminar en un desastre. Hay que ser realista y la situación dicta que a medida que pasan los días se profundiza. Nadie puede ser capaz de determinar, de evaluar, ni de discernir sobre hacia dónde vamos y cuál va a ser la profundidad de la crisis.

 

A.F. —Usted ayer mencionaba la necesidad de achicar el gasto público…

 

D.B. —Sí, está bien. Pero nosotros pedimos una cantidad de medidas que se sacaron. Estamos hablando de ciertos impuestos; estamos hablando de aportes patronales al Banco de Previsión Social; estamos hablando de políticas que de alguna manera incentiven o estimulen a las empresas y las vuelvan a poner en carrera. Es evidente que el dólar se apreció y de alguna manera trata de compensar la caída de precios.

 

El balance es que el dólar subió en menor proporción que la caída de los precios. Se ha deteriorado enormemente el mercado.

 

Y este tema que nosotros veníamos marcando desde hace bastante tiempo en algunos rubros no es ni siquiera un problema de libre de precios, es que simplemente que no se hacen negocios.

 

No se trata de un problema en el que yo bajo un precio y vendo. Hay productos en los cuales no hay precio, entonces los mercados están muy complicados. Los mercados se están volviendo de alguna manera proteccionistas.

 

Ustedes han visto lo que ha hecho Argentina, que increíblemente desde las últimas semanas está poniendo licencias previas a la importación.

 

O sea, que los países de alguna manera tratan de proteger sus mercados internos. Los mercados grandes que tienen gran consumo interno por su gran población, toma medidas definitivas para proteger a sus industrias que trabajan para el mercado interno.

 

Pero no es el caso de Uruguay, porque Uruguay no tiene un mercado interno. En Uruguay si queremos tener un determinado nivel de vida tenemos que necesariamente exportar para generar riquezas.

 

A.F. —Se caen mercados muy importantes para Uruguay como Brasil, México…

 

D.B. —Exactamente. A parte a uno le preocupa enormemente el contagio que puede traer consigo un impacto significativo.

 

A.F. —¿Entiende que es una buena estrategia del gobierno hacer análisis y tomar medidas por sectores?

 

D.B. —Creo que sí, porque es diferente la manera en que viene impactando la crisis en los diferentes sectores. Sin duda que los commodities tuvieron el primer gran golpe; el sector lácteo recibió un golpe enorme.

 

El sector Textil y de la Vestimenta es un tema muy serio porque ya venía con problemas, tratando de recuperar, tratando de tomar medidas, buscando poner en condición algunas plantas en funcionamiento de nuevo para acceder a algunos mercados.

 

No nos gusta hacer evaluaciones muy duras, pero es un sector que está con problemas y es un sector tradicional, en el cual los mercados se cierran ante la competencia muy dura que hay de parte de China y los mercados también caen.

 

Pero también hay otros sectores, los sectores de alta gama, en donde se constata inmediatamente una detracción.

 

Pero lo hemos visto también en algunos otros productos que han caído a nivel mundial, porque subieron los stocks, como por ejemplo la celulosa.

 

En las plantas las empresas tratan de tomar medidas acompasando los tiempos y regulando la actividad..

 

En el sector cárnico está bien claro lo que ha pasado: los valores cómo han caído. Por lo tanto los frigoríficos tratan de hacer el mantenimiento de plantas en este momento de manera tal que ver si se puede paliar la situación sin tomar medidas muy drásticas.

 

Nos parece bien que de alguna manera vayan hacia los sectores que están más necesitados. Pero se deben ir tomando medidas previas que permitan a los empresarios ir acompañando y manejando una posibilidad de precios, para que los costos puedan bajar de alguna manera. No esperar que el mercado se caiga para tomar las medidas.

 

Es como cualquier empresa a cualquier nivel que pierde un cliente. La persona que cambió, que tomó la decisión de no ir más a un quiosco e ir a otro, para que vuelva al primero es complicado.

 

A.F. — ¿Dónde visualizan dificultades futuras? ¿En qué sectores que ya deberían estar prendiendo por lo pronto “luces amarillas”?

 

D.B. —Es muy difícil poder predeterminar eso, creo que esto se está globalizando. No creo que en definitiva haya algún sector que vaya a salir absolutamente intocado. Creo que los impactos van a ser de diferente intensidad.

 

Hay cosas en este momento que ayudan. Una moneda más apreciada como está no solamente ayuda al exportador.

 

También los productos están cayendo y los países que producen también decayeron, entonces el importador también tiene productos más baratos para traer.

 

Esto es como una especie de dominó: van cayendo las fichas, unas van empujando a las otras. A veces con más velocidad, a veces a menor velocidad. Pero verdaderamente creo que nadie sabe la magnitud de esta crísis.

 

Nadie realmente puede decir si termina mañana, es el principio o estamos en el medio.

 

Nadie sabe nada: esa es la gran realidad porque uno espera todos los días que una noticia cambie, se toman medidas y se logra tener una especie de recuperación. A los 2 o 3 días vuelve el desastre de nuevo

 

Uno lo ve cómo evolucionan las Bolsas.

 

 

A.F. —Los ciclos económicos se acortan cada vez más; las crisis y lo auges cada vez se juntan más.

 

D.B. —Como decía ayer: uno entiende ahora qué es la globalización. La crisis nos llegó inmediatamente. Ese fue uno de los índices claros de cómo opera la globalización.

 

En un contexto muy complicado, determinados relacionamientos laborales complicados no aportan el mejor escenario, por cierto.

 

A.F. —¿Esas son las reformas estructurales que usted reclamó hacer y que se tienen que terminar de afinar?

 

D.B. —El Uruguay tiene desde hace muchísimos años un tema pendiente que es la reestructura del Estado.

 

Todos los uruguayos sabemos que la necesitamos; creo que todos los gobernantes y todos los políticos saben que se necesita. Hemos tenido cantidad de intentos de reforma y desgraciadamente a veces por problemas de crisis, a veces por costo políticos; o porque nadie quiere “ponerle el cascabel al gato”, no se avanza.

 

Creemos que si el Uruguay no tienen una reforma profunda en sus estructuras difícilmente tengamos a largo plazo una salida.

 

Uruguay sigue siendo un país estatista, donde se privilegian una cantidad de cosas y no se privilegia el desarrollo empresarial.

 

Son temas que nosotros desde la Cámara de Industrias tratamos de desarrollar y llevar adelante como es la empresarialidad. Quizás para otros no sean tan importantes pero para nosotros tiene una importancia vital.

 

Cuando a usted le pregunta a la gente qué es lo que prefiere para su hijo como trabajo, si conseguir un trabajo público o hacer su propio empresa: la gente prefiere un trabajo público.

 

Y eso está en la mente de los uruguayos “a sangre y fuego”.

 

Pero no todos los uruguayos pueden vivir del Estado porque el Estado no genera riqueza; la que genera riqueza es la empresa privada.

 

A.F. —Un colectivo privado que en su gran mayoría en Uruguay son pequeñas y medianas empresas.

 

D.B. —Absolutamente, el 90% de las empresas uruguayas son PYMES.

 

Un empresario es un taximetrista, un diariero, etc. … eso es “una empresita”. Hay una aversión muy grande del uruguayo a querer apostar, a querer desarrollarse, a arriesgar para que quizás en varios años tenga un bienestar, genere puestos de trabajo.

 

Es un problema de mentalidad, de educación; es un problema que nace de abajo.

 

Hay consultoras en el país que hacen encuestas sobre este tipo de cosas y realmente cuando uno ve los resultados no puede creer lo que pasa acá. Eso lleva a la necesidad que el Estado se tiene que alivianar.

 

 

Los servicios que pagan los uruguayos; los costos que pagan los uruguayos por la calidad de servicios que pagan los uruguayos, son espantosos.

 

A.F. —.. y el aparato que financian los uruguayos.

 

D.B. —Absolutamente, cosas que uno no puede creer estén pasando. Se ve en el tema de las patentes. Una patente en Montevideo vale tres veces más que en otro departamento del interior.

 

Acá hay problemas muy fuertes y que van todos en esa línea. Eso no genera, eso dificulta enormemente el desarrollo empresarial del país.

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