Instituto Clemente Estable comprará microscopio de fuerza atómica

0
1552

Con una inversión de U$S 300.000 el Instituto Clemente Estable comprará un microscopio de fuerza atómica que va a permitir el desarrollo de las nanobiologías en nuestro país.

Con Juan Claudio Benech, Jefe del Laboratorio de Señalización Celular y Nanobiología del Instituto Clemente Estable (Investigador del Instituto)

La recepción de ofertas para la licitación Pública Internacional culminó y se espera que pueda estar operativo para el 2009. El instrumento permitirá analizar muestras biológicas vivas con visualización de moléculas y átomos en una condición muy fisiológica, cosa que tiempo atrás era impensable. La compra de este microscopio fue apoyada por la Cámara de Industrias y del Latu.

 

 

 

Entrevista emitida el miércoles 26/11/08 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

 

 

Este microscopio va a ser único en el Uruguay. En la región, nuestros vecinos nos llevan varios años de ventaja. El instrumento permitirá que muestras que hoy tienen que ser enviadas a países vecinos, puedan analizarse aquí. Entre otras cosas este aparato va a permitir ver minúsculas muestras vivas con definición extremadamente alta.

 

Cuando hablo de minúsculas, hablo de una millonésima de partícula (de ahí el término “nano” que significa algo extremadamente pequeño).

 

Juan Claudio Benech es biólogo especializado en Bioquímica. El Instituto fue creado en el año 1927 por el Profesor Clemente Estable y se dedica a la investigación biológica y todo lo que tiene que ver con la Biotecnología. Es una unidad dependiente del Ministerio de Educación y Cultura (no es universitario).

 

Allí trabajan unas 160 personas; tiene 2.000 m2 de edificación, está hecho a nuevo y dividido en 2 áreas, 8 departamentos y 8 laboratorios.

 

 

Juan Claudio Benech —El Instituto viene de un proceso de reestructura. Actualmente tenemos tres áreas e intentamos promover jornadas de puertas abiertas para que el público pueda ver y conocer algunas de las investigaciones que ahí se están desarrollando.

 

 

Alejandro Landoni —¿Este es un cambio histórico porque creo que décadas atrás estaban divididos sólo en dos áreas?

 

 

 

J.C.B. —Sí, el Instituto se va adaptando a las nuevas realidades. El área biológica es una área muy dinámica y entonces se pretende estar en lo que se llama “la frontera del conocimiento” , adaptándonos a las nuevas necesidades y propuestas.

 

 

 

A.L. —Es una buena definición la de “frontera del conocimiento” porque la Biología ha tenido una expansión enorme en los últimos años.

Se dice que el Clemente Estable intenta «hacer punta» y por eso introdujo el tema de la Biotecnología, de las Nanobiologías en el Uruguay.

 

 

 

J.C.B. —El Instituto —cuando uno mira las flechas que salen del Clemente Estable hacia el resto del mundo— le diría que está conectado con todo el mundo. Es impresionante cuando ve esas flechas que alimentan al Instituto y a sus investigadores. Enviar gente afuera para intercambios y cursos es una de las cosas que nos enriquece y permite estar en esta “frontera de conocimiento”.

 

Le cuento una anécdota. El microscopio electrónico del Instituto fue de los primeros microscopios seguros de América del Sur, llegando a ser un punto de referencia regional y mundial, donde se hacían cursos especializados.

 

Venían investigadores de otros lugares y se compartía en el Instituto todo ese conocimiento generado. Eso ha hecho que el Instituto siempre tenga la intención de estar adaptándose a esos cambios, incorporando nuevas cosas.

 

 

 

A.L. —¿En que año fue lo del microscopio electrónico?

 

 

J.C.B. —En la década del 50.

 

 

 

A.L. —Ahora van a instalar un microscopio de fuerza atómica. ¿Qué significa un microscopio de fuerza atómica?

 

 

 

J.C.B. —A veces uno tiene necesidad de ver las cosas chicas… Usted anteriormente hablaba del término “nano” que viene de la mil millonésima parte de un metro.

 

 

 

A.L. —Eso es la partícula o medida “nano”.

 

 

 

J.C.B. —Exacto. Ahí estamos a nivel de lo atómico y lo molecular.

 

Hasta ahora podíamos ver moléculas y átomos con el microscopio electrónico, pero son muestras fijas. Se fue creando la necesidad de tener otra forma de llegar a ver esas moléculas y esos átomos surgidos de la investigación básica —que esa es otra cosa que me interesa resaltar—. Considero que la inversión en la investigación básica es lo que posibilita las aplicaciones posteriores de ese conocimiento generado a través de la investigación.

 

Ahí se creó un aparato hoy llamado microscopio de fuerza atómica, que en realidad el primer microscopio creado fue al que llaman de “efecto túnel”.

 

Le explico en qué se basa este tipo de microscopio: es una punta muy fina que puede ser de silicio que tiene pocos átomos. Esa punta va haciendo un recorrido de la muestra y realizando un análisis topográfico de ella.

 

La puntita está conectada con una cantileva de material flexible que cuando hace el recorrido nuevea la banquita en la cual va un láser. De las deflecciones que ese láser sufre cuando la punta lo recorre y haciendo el análisis topográfico eso está conectado a un poderoso sistema de software en una computadora, se hace una reconstrucción, —que puede llegar a ser tridimensional—, del recorrido sobre la muestra que se está analizando.

 

La puntita es tan fina que una de las formas de interacción que se da entre ella y la muestra, es la fuerza. De ahí es que viene el nombre de “microscopía de fuerza atómica”.

 

El otro tipo de microscopía es el de “efecto túnel”. Esta microscopía en realidad se da cuando uno tiene el puntero sobre la muestra, se crea una corriente llamada “de efecto túnel” y en ese caso la imagen que hace este tipo de microscopio se basa en esa corriente que se crea.

 

 

 

A.L. —¿Corriente eléctrica?

 

 

 

J.C.B. —Sí. El caso de microscopía de fuerza atómica lo que se ve son interacciones de fuerza entre el punterito y la muestra que se está analizando.

 

 

A.L. —Usted decía que el microscopio atómico permitía ver muestras fijas ¿este permite ver muestras vivas?

 

 

J.C.B. —Sí. El otro microscopio (el llamado de “efecto túnel) permitía el análisis pero la muestra necesariamente tenía que ser muestra conductora, porque tenía para crear la corriente entre la muestra y el punterito.

 

Ahí, la gente comenzó a pensar en crear otro tipo de aparato en donde no necesariamente la señal fuera una corriente, entonces se desarrolló este microscopio de fuerza atómica.

 

¿Qué ventaja tiene?

 

Se pueden analizar muestras vivas (biológicas), que están en una solución. Se les puede poner para fundir un medio líquido; se les puede controlar la atmósfera en la cual está esa muestra.

 

Estamos viendo moléculas y átomos en una condición muy fisiológica, cosa que hace tiempo atrás era impensable.

 

 

 

A.L. — ¿Esta semana terminó la Licitación de este microscopio de fuerza atómica?

 

 

 

J.C.B. —Esta semana cerró la Licitación. Ya tenemos las propuestas.

 

 

 

A.L. —¿Cuántas se presentaron?

 

 

 

J.C.B. —Hubo tres propuestas internacionales, ahora vamos a analizarlas y la Comisión tendrá que adjudicar.

 

 

 

A.L. —El microscopio tiene un valor aproximado de  U$S 300.000.

 

 

 

J.C.B. —Sí, nosotros tuvimos que hacer el análisis de las propuestas y puede haber variaciones. Pero el valor ronda ese precio.

 

 

 

A.L. —¿Quién lo sabe usar? ¿Cómo se prepara una persona para usarlo?

 

 

 

J.C.B. —Ya hay usuarios que no están en el país, pero sí han tenido experiencia en el exterior. No sólo del Instituto sino de otros lugares del Uruguay, por ejemplo de la Facultad de Ciencias y de la Facultad de Química.

 

 

No hay comentarios

Dejar respuesta