Naya: en tiempos de crisis la innovación es una necesidad

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En los últimos días la Red PROPYMES realizó un seminario denominado «Las Pymes y las oportunidades en tiempos de crisis».

Con el Economista Jorge Naya, Coordinador de la Red PROPYMES y Gerente General de Fundasol

El economista Jorge Naya realizó un análisis de situación del sector y sostuvo que ante la crisis la innovación no es una posibilidad, es una necesidad. La idea es que no se debe pensar en la innovación solamente en términos tecnológicos, sino como una cultura de repensarse cada día. Dentro de su análisis afirmó que, lamentablemente, la Reforma Tributaria quitó incentivos para promover el formalismo y sostuvo que la cooperación pública-privada podía generar respuestas a una serie de dificultades existentes en el sector.

 

 

Entrevista emitida el jueves 11/12/08 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

 

 

En esta época de crisis financiera internacional, en esta época de incertidumbre, ¿cómo pueden hacer las pequeñas empresas uruguayas para aprovechar posibles oportunidades que se les pueden abrir en el marco de esta crisis?

 

Hemos estado trabajando desde distintos puntos de vista —con la crisis financiera internacional— tratando de abordarla de manera multidisciplinaria a nivel político, de las grandes Cámaras de Industria y Comercio y a nivel sindical.

 

Hoy lo queremos hacer desde el punto de vista de los pequeños empresarios que constituyen la inmensa mayoría de las unidades productivas de nuestro país.

 

Esta semana se realizó un Seminario que organizado por la Red PROPYMES que se llamó «Las Pymes y las oportunidades en tiempos de crisis».

 

El Economista Jorge Naya fue uno de los disertantes del Seminario.

 

 

Alejandro Landoni —La Red PROPYMES es una red que integran organizaciones públicas y privadas que buscan impulsar el desarrollo de las pequeñas empresas uruguayas.

 

 

Jorge Naya —La Red no es una institución, es algo así como un acuerdo de nueve instituciones: la Dinapymes, Cámara de Industrias, Comercio, el LATU, la CND, el Banco República, el Credit Uruguay, Fundasol, el Instituto Kolping. Es decir, todos aquellos que en materia de servicios financieros yno financieros tienen puntos de contacto con el mundo de las micro, pequeñas y en algunos casos, las medianas empresas.

 

La idea fue juntarnos, coordinar, evitar superposiciones en materia de servicios; coordinar y complementar lo complementable y ser leales competidores en aquellas áreas en que necesariamente somos competidores.

 

Es una experiencia muy interesante y atractiva.

 

La idea es realizar tres seminarios de estas características —el próximo a principios del otoño— y uno ya con los candidatos definidos en el mes de julio, probablemente. En esta instancia la idea es que presenten sus planteos en lo que tiene que ver con las micro, pequeñas y medianas empresas.

 

Básicamente este seminario de diciembre tenía por cometido hacer una suerte de inventario —no completo, porque siempre los inventarios en esta materia son incompletos—; pero sí un inventario de qué ofertas había de distintos ámbitos para prepararse para al crisis.

 

Allí escuchamos a la Directora de Dinapymes, la Ing. Elena Bing, que habló del Programa CARPE, que tiene con la Agencia de Innovación e Investigación. Habló del Pacpymes y toda la propuesta de capacitación.

 

El Gerente General de la Cámara de Industrias, el colega Roberto Villamil, reflexionó sobre aquellos puntos en que la cooperación pública-privada podía generar respuestas a una serie de dificultades que permanentemente existen.

 

Se ofreció los servicios de todas instituciones de la Red para el diseño de políticas y para el diseño de iniciativas de desarrollo empresarial.

 

Es decir, … señores ésto es lo que hay; pero la idea nuestra no es que se agote en esto porque es muy probable que en el mes de marzo volvamos a convocarlos

 

Mencionaba Martín de Ibarbure (que fue el Presidente de la Corporación), que estuvo de visita en Chille y le llamó la atención que tenían una Gerencia de Diseño de productos para adaptarse y apoyar, en función de los cambios, en el contexto.

 

 

A.L. — Un trabajo de marketing, de inteligencia de mercado y de saber qué respuesta dar rápidamente.

 

 

J.N. —Exacto. Vamos a trabajar para mejorar las condiciones para la creación de empresas en tres puntos que detalló Roberto Villamil y creo que fueron compartidos por todos.

 

Condiciones para la creación de empresas. Uruguay, en el ranking de tiempo y en costos de tramitación para crear de una empresa, esta en 11 trámites que demandan 44 días para crear una empresa. Con respecto al costo, estamos muy cerca de tener el costo máximo para la creación de empresas.

 

 

A.L. —¿Cuántos trámites hay que hacer para formar una empresa?

 

 

J.N. —Once trámites para una pequeña empresa formal, que demandan no menos de 44 días. No si vamos a tener un problema de desempleo y estamos convencidos que la microempresa es una solución en etapas complicadas para generarse un auto empleo.

 

Eso hay que trabajar para mejorarlo

 

 

A.L. — Y también a la hora de pagar los impuestos hay un costo enorme.

 

J.N. — La informalidad es un delito. La existencia de un delito da lugar a la represión, pero tenemos que generar puentes a la formalidad.

 

Antes de la Reforma Tributaria existía una gradualidad en la asunción de la formalidad que facilitaba el acceso a muchos casos.

 

Lamentablemente, la Reforma Tributaria quitó esos escalones que eran porcentajes crecientes a lo largo de 3 años por los cuales el novel empresario terminaba aportando el 100% de lo que le correspondía.

 

Hay que revisar todo eso. Hay que conversar porque el interés no es solamente el que surjan empresas en época de desempleo. Si la creación de una microempresa es un instrumento para generar un autoempleo, bienvenido; pero tenemos que facilitarles las cosas para que ese nacimiento sea un nacimiento formal y no incrementar la informalidad.

 

Por último tendríamos que trabajar en innovación de instrumentos financieros.

 

Más allá de lo que planteó Carolina Ferreira, en representación de DIPRODE y concretamente el Programa Nacional de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo,  donde se está incursionando el microlissing como un nuevo instrumento, entendemos que debemos utilizar mecanismos que existen y que no se han usado en Uruguay.

 

Me refiero a la captación de ahorros de los uruguayos. La Bolsa mediante mecanismos previstos en la ley para financiar directamente proyectos de desarrollo que nos interese; promover proyectos innovadores.

 

Pongo un ejemplo: la ley 16.060 que es la Ley de Sociedades Comerciales prevé, —cuando se refiere a las Sociedades Anónimas— la creación de sociedades, por lo que se denomina Suscripción Pública de Acciones.

 

Es decir, alguien convoca —tiene que ser un Banco, una institución financiera regulada o la Bolsa convoca a interesados a aportar el capital de determinado emprendimiento—. Pueden haber 100 personas que están dispuestas a arriesgar U$S 1.000 para generar el capital inicial de esa empresa.

 

Buscar formas nuevas de participación de la comunidad, en el capital de las empresas innovadoras que queremos. Creo que tiene un contenido económico y cultural. Es decir, tenemos que apoyar lo que interesa.

 

Entonces vamos a retener gente calificada; vamos a crecer; vamos a innovar; vamos a modernizar. Creo que es un mecanismo que los vamos a desarrollar.

 

 

A.L. —Atendiendo las expectativas de los empresarios uno ve que el panorama no es alentador.

 

Una encuesta de KPMG determinó que 1 de 4 empresas están pensando en tener menos empleados el año que viene; que se han detenido muchas inversiones e incluso, el Semanario Búsqueda, dice que los negocios a nivel internacional están estancados para nuestro país.

 

Ante esta situación igual hay oportunidades. Hay que saber buscarlas y sobre todo hay que saber innovar

 

 

J.N. —Nos cuesta mucho los uruguayos innovar.

 

El tema es que fuimos formados en un país de rentistas, entonces el asumir el desafío empresarial, arriesgarse a innovar, nos cuesta.

 

Me gustó mucho la introducción que hizo el Ingeniero Químico Fernando Amestoy (Secretario de la Agencia de Innovación e Investigación), donde dijo que: “ Ante la crisis la innovación no es una posibilidad, es una necesidad”.

 

No debemos pensar la innovación solamente en términos tecnológicos, es decir; la mera incorporación de tecnología y copiar, —traer determinado equipamiento para reproducir lo que está haciendo alguien en otra parte del mundo—, no necesariamente eso es innovar.

 

La innovación forma parte de una cultura de repensarse cada día y concebir el producto o servicio que estoy ofreciendo, cómo lo puedo diversificar, mejorar, ampliar apuntando a determinado nicho de mercado.

 

Creo que la Agencia de Innovación tiene una enorme oferta de apoyos y de subsidios tanto para lo que se denomina la “Construcción de Capacidades”, que tiene que ver con la calificación de recursos humanos, tiene que ver con subsidios para investigación, tiene que ver con subsidios para compartir el riesgo de innovar.

 

Hay programas de mejoras y hay confidenciamiento desde el orden de los U$S 12.000 reintegrables, hasta líneas de lo que ellos denominan “inversión radical”, donde el subsidio llega a los U$S 400.000.

 

Estamos hablando de partidas muy relevantes.

 

Esta ventanilla está en funcionamiento con toda la oferta desde enero de 2009 y tienen un presupuesto del orden de entre U$S 17:000.000 y U$S 20:000.000, o sea que el país ha hecho un esfuerzo para dotar a su Agencia de Innovación de Recursos.

 

También van a trabajar en la incubación y obviamente, van a trabajar con lo que se denomina el Sistema Nacional de Investigadores: 450 becas en el 2009 (Fondo Clemente Estable, Fondo Investigación Ambiental, etc.).

 

Terminé yo el Seminario reivindicando y asumiendo que, si bien la competitividad es algo que le hace al corazón de la empresa, la crisis 2002-2003 nos enseño que en el mundo de los chicos que se juntan, los temporales se campean mucho mejor.

 

Es decir, aprendimos con la experiencia de los núcleos empresariales que la gente debe juntarse, que de esta forma aparecen un montón de oportunidades para mejorar —en términos mucho más económicos— comprando materia prima juntos y tenemos un abastecimiento de un volumen que no teníamos antes.

 

Podemos contratar entre todos un diseñador que nos permita reformular nuestro producto, o abrir una boca de venta donde individualmente no lo hubiese podido hacer cada uno.

 

Y así un sinfín de posibilidades que van hasta la incorporación de innovación y la incorporación de activos fijos de uso colectivo, trascendiendo la función de producción de cada una de las unidades. Creemos que por ahí está el camino; estamos convencidos de que por ahí está el camino.

 

 

A.L. —Hablando de números empresariales, hay un ejemplo exitoso que son las panaderías que se juntaron.

 

¿Qué nos puede decir de eso?

 

 

J.N. —Me gusta mucho lo de las panaderías. El ejemplo que más me gusta es la experiencia de las fábricas de pastas de barrio que empezaron discutiendo cómo podían hacer para uniformizarse en la presentación.

 

El segundo paso fue la racionalización productiva, buscando la especialización de cada uno de ellos en un rubro y terminaron comprando un equipo de enfriamiento para exportar pasta a Porto Alegre, cosa que individualmente ninguno hubiese hecho jamás.

 

Entonces, creo que esto marca un camino.

 

Tenemos que corregir debilidades y éso nos llevaba a buscar oportunidades que determinaban las necesidades de la fortaleza.

 

Hay un conjunto de instrumentos que permiten fortalecerlo para aprovechar las oportunidades y aventar las amenazas.

 

 

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