Fundación Forge: “Inserción laboral en puestos de calidad”

Emprendedores, Notas — 04/08/2010
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La fundación de origen suizo Forge comenzó a trabajar en Uruguay para mejorar la formación de los adolescentes de bajos recursos que tienen problemas para encontrar trabajo.Fernando Panizza, Emanuel Báez y Hemeli Rodríguez

El estudio es fundamental a la hora de conseguir empleo y más para los empleos mejor remunerados. Hoy en día son muchos los jóvenes uruguayos de bajos recursos que encuentran dificultades enormes para poder terminar su educación secundaria, y quienes lo hacen muchas veces constatan que no pueden acceder a los empleos mejor remunerados por tener baja capacitación.

Para atender esta problemática está trabajando en Uruguay una fundación de origen suizo llamada Forge, que busca mejorar la formación de los adolescentes de bajos recursos que estudian pero que después tienen problemas para insertarse en el mercado laboral. Están instalados en Uruguay hace más de tres años, se formó hace sólo cinco años, y en este tiempo han brindado herramientas de capacitación a cientos de jóvenes. Básicamente hacen pasantías en empresas y fomentan la primera experiencia laboral.

Para conocer su trabajo conversamos con Fernando Panizza, el directorio de la Fundación Forge, y con dos jóvenes que están realizando y realizaron cursos en la Fundación: Emanuel Báez, que es egresado del curso de Tecnología y está trabajando hace más de seis meses en la empresa Buxis y Hemeli Rodríguez, que actualmente está haciendo el curso de Administración.

Panizza ademas de director de la Fundación Forge fue director de un programa muy exitoso de capacitación laboral llamado Projoven, que depende del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) del Ministerio de Trabajo. Allí atendían a jóvenes que no estudiaban ni trabajaban y obtuvieron resultados muy buenos.

 

Fernando Panizza – Sí en aquel programa teníamos un porcentaje de inserción muy alto. Projoven ha sido un programa muy exitoso tanto en el panorama nacional como en el internacional, con más del 60% de los egresados que se insertaban laboralmente. Es un programa que sigue vigente y esperamos que continúe siendo uno de los “buques insignias” dentro del nuevo INEFOP.

Alejandro Landoni – ¿Cuántos años tienen?

Emanuel Báez – Dieciocho años.

Hemeli Rodríguez – Diecisiete años.

A.L. – ¿Cómo se enteraron de la existencia de esta fundación? ¿Cómo se vincularon?

¿Qué les parecen los cursos que están realizando o ya realizaron?

E.B. – Me enteré por una administradora de Forge que fue a dar una presentación en el liceo donde estaba estudiando, sobre lo qué es Forge y los cursos que dan, la manera en la cual nos preparan para una mejor proyección a futuro o ingreso a un buen trabajo.

A.L. – ¿Qué año estabas cursando?

E.B. – Quinto año.

A.L. – ¿Te interesó tener una capacitación para aspirar a un trabajo mejor?

E.B. – Sí.

A.L. – Elegiste un lindo curso, el curso de Tecnología.

E.B. – Sí, además estaba haciendo 5° Científico y pienso seguir estudiando dentro de la rama informática. Por eso me interesó.

A.L. – ¿Qué actividad desarrollás en Buxis?

E.B. – Estoy en el área de Testing en Programación, que consiste en probar los programas del producto que tiene Buxis, buscar errores, reportarlos y solucionarlos.

A.L. – Una de las ingenieras que está a cargo del programa de inserción internacional que tiene el Centro de Ensayos del Software del Uruguay de la Facultad de Ingeniería con la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información, me decía que una cosa es la cabeza de quien programa un software y otra cosa es la cabeza de quien trata de destruirlo con el propósito de probarlo, para hacer un buen control de calidad.

E.B. – Sí, porque el que lo programa lo prueba de la forma en que lo programó, y otra persona lo prueba en la forma en que lo ve.

A.L. – ¿Estás contento con el trabajo?

E.B. – Sí, es un lindo trabajo. El ambiente es bueno porque te tratan bien. Saben tratar a las personas, saben cómo hacerte sentir compañero con el resto de los integrantes del lugar. Te hacen sentirte “parte”.

A.L. – ¿Conseguiste este trabajo por el curso que realizaste?

E.B. – Sí, por el curso de Java.

A.L. – ¿Qué es Java?

E.B. – Java es un lenguaje.

Hice una de las pasantías que están en el plan del INEFOP y en esa pasantía les gustó mi desempeño y me contrataron.

A.L. – Hemeli, ¿cómo te enteraste de la Fundación Forge?

H.R. – En mi caso la sub directora de la fundación, Sandra Santos, fue a promover el programa de formación y trabajo de la fundación. Habló y nos dio una idea de cómo se desenvuelven adentro, o sea como sería toda la interna y decidí ir a anotarme. Primero nos pusieron charlas grupales. Luego nos dieron charlas individuales y ahí se hizo el programa de selección.

En un principio había quedado en lista de espera y luego me llamaron.

A.L. – ¿Siempre quisiste hacer Administración?

H.R. – Ya sabía cuáles eran las opciones para ir pero la que más me gustó fue Administración porque me pareció que era más lo mío, para desenvolverme mejor en esa área.

A.L. – Tanto en Tecnología como en Administración hay un gran campo de trabajo porque en este momento hay una demanda importante. Sos menor o sea que todavía no estás trabajando.

H.R. – No, recién estoy capacitándome y a partir tal vez de octubre o noviembre se empiezan a insertar laboralmente si cumplimos con determinados requisitos como por ejemplo en mi caso, tener la mayoría de edad y también el liceo aprobado. Esto es lo básico.

A.L. – ¿Y ya estás en esa instancia final?

H.R. – Sí, claro este es el último año.

A.L. – ¿Cómo son tus notas?

H.R. – Muy buenas.

A.L. – Panizza, ¿cómo se contacta la Fundación Forge con los jóvenes y con las empresas donde hacen las pasantías?

F.P. – Con los jóvenes básicamente tenemos un acuerdo con Secundaria y con UTU en el cual promocionamos en nueve liceos de Montevideo y en las UTU vinculadas a la enseñanza de lo tecnológico, los inicios de los cursos. Allí algún profesional como la subdirectora o algún técnico de Forge, van clase por clase a informarles a los jóvenes cuál es la propuesta de Forge.

A.L. – ¿De todas las edades?

F.P. – No, trabajamos siempre con 5° años porque la idea es que mientras están cursando 6° año ya hagan la capacitación técnica en Forge y cuando terminen 6° año ya estén prontos para empezar a trabajar, por dos razones: primero, porque los jóvenes entran casi siempre, como el caso de Hemeli, con 17 años y los preparamos para que cuando cumplan los 18 ya puedan ingresar en el mercado laboral formal, trabajando tiempo completo, que es lo que las empresas nos requieren, y segundo, porque en el caso de Forge, a diferencia de lo que ocurría en Projoven donde la gente con la que trabajaba era aquella que no había podido continuar sus estudios a nivel secundario, acá es obligatorio que continúen. Es más, si los chicos que están cursando 6° año deciden dejar el liceo, automáticamente decide dejar de participar de Forge, porque la fundación controla que culmine sus estudios secundarios.

Entonces, se los selecciona en 5° año así cursan 6° año mientras están haciendo Forge y cuando termina el primer año de capacitación, pasan a un segundo año que es de tutoría, donde comienza el proceso de inserción laboral.

En algunos casos pasa, como le pasó a Emanuel que ya a último momento se hace la práctica pre-laboral en una empresa y la empresa termina motivándose y quedándose con ellos, y en otros casos, pasa que vuelven a clase y a partir de ahí comienza la segunda parte de la tutoría y es donde los enviamos a las empresas que ya nos han demandado a estos chicos.

A.L. – ¿Cuáles son los cometidos de la fundación a nivel internacional? ¿En cuántos países está presente?

F.P. – Se creó en el año 2005 en Suiza con el objetivo de apoyar la inserción laboral de calidad de jóvenes de América Latina. Trabaja exclusivamente para América Latina. En el año 2006 puso su primera sede en Argentina (Buenos Aires) y un año después se instaló en Uruguay.

Las proyecciones son que para el 2011 se va a abrir una nueva sede en un nuevo país y es altamente probable que sea Perú. Se está trabajando en dos lugares para ver cuál se prioriza. La idea es continuar expandiéndose a razón de un país por año en los años siguientes.

El objetivo es capacitar para la inserción laboral, pero no es cualquier capacitación sino que se trata de una capacitación de alta calidad, una formación importante y fuerte y a su vez apostar a que esa inserción sea en puestos de calidad. En el caso uruguayo y en Argentina, Forge tiene una red de empresas que están vinculadas a la institución…

A.L. – Son empresas de primer nivel. En la página de la fundación vi que eran empresas como TaTa Consultancy entre otras, empresas uruguayas muy importantes de distintas áreas.

F.P. – Sí, las cuatro grandes áreas para las cuales capacita la institución, por ahora, porque va a ir ajustándose, son el área tecnológica, el área de hotelería y gastronomía, el área de ventas y el área administrativa. Se busca tener acuerdos con empresas de primer nivel, algunas internacionales y otras nacionales, y estas empresas también participan activamente en varios niveles. Discutimos con ellos el tema de los contenidos de la capacitación. También hay docentes que son de estas empresas, docentes que seleccionamos dentro de las empresas para que los jóvenes tengan ya desde el primer día su vínculo con lo empresarial. En el segundo año, cuando se hace la Tutoría hay tutores que provienen de las empresas y hay también algunas que colaboran con permitir visitas. Todos los cursos tienen visitas guiadas a las empresas y en algunos casos tienen prácticas.

A veces, viene el dueño o el gerente o alguno de los titulares a darles una charla en alguno de los dos aspectos que tiene la capacitación: Forge capacita en lo específicamente técnico y después hay una capacitación que se le llama Humanística que trabaja todo lo actitudinal y la relación del joven con el mundo de la empresa. Allí nos parece muy importante que vengan empresarios a contar su historia de vida, que vengan gerentes.

A.L. – ¿Y hay algún acompañamiento después que el joven ingresa?

F.P. – Sí.

A.L. – ¿O ya pasa a depender directamente de las autoridades de la empresa como cualquier otro trabajador?

F.P. – Depende de las autoridades de la empresa como cualquier trabajador, ingresa con todas las características salariales de la categoría en la cual ingresa, pero hay un reporte permanente durante cuatro o cinco y hasta seis meses de la empresa diciendo cómo está funcionando el chico o la chica que entró.

Esto para nosotros es muy importante porque en las tutorías que se hacen una vez por mes durante ese segundo año se trabaja con ellos las dificultades que puedan tener, porque el objetivo central es que estén totalmente capacitados para quedar insertos en el mercado laboral. Entonces, frente a cualquier duda se trabaja con ellos.

A.L. – ¿Nos repite cuáles son las áreas?

F.P. – Administración, Marketing y Ventas, Logística y Tecnología, que en este momento hicimos programación Java pero hoy estamos todavía evaluando si en el 2011 vamos a hacer Java o va a ser otra programación. Esto lo estamos estudiando con las empresas por los futuros puestos de trabajo, pero con la idea de que cursos tecnológicos haya en forma permanente.

A.L. – La fundación realiza capacitación de alta calidad.

¿Cómo vivís el curso de Administración? ¿Dónde vas a hacer el curso? ¿Quiénes son los profesores?

H.R. – Los profesores son Claudia Etcheverría y Lilián. Las dos son excelentes profesoras y en el tema de la Administración estamos dando movimientos bancarios, facturación… todo lo que sería desenvolverse como un Auxiliar Administrativo y en Humanística nos ayuda a saber cómo desenvolvernos, cómo comunicarnos con los demás y cómo comportarnos en el área laboral, cómo hacer y satisfacer ese mercado laboral que demanda tanto.

A.L. – ¿Estás contenta?

H.R. – Sí, el curso es muy bueno en el área de capacitación.

A.L. – ¿Cuántas horas dura el curso?

H.R. – El curso es a contra turno del liceo y sería dos veces a la semana, y por día son dos horas y media.

A.L. – O sea que se pueden hacer bien las dos cosas, el curso y el liceo.

H.R. – Sí, sin ningún problema.

A.L. – Emanuel, ¿dónde hiciste el curso de Tecnología?

E.B. – En el Centro, las clases humanísticas las tuve en 18 de Julio y Convención, en la fundación, y las clases prácticas las teníamos en una sala que alquilaban en la Universidad de Agronomía y ahora ya implementaron una sala de informática en la fundación.

Las clases prácticas de programación las tenía con Martin y Fernando que son empresarios de la empresa Moove-It y las clases humanísticas que como dijo Hemeli te ayudan a formarte como persona, a desenvolverte en ciertos ámbitos laborales.

A.L. – ¿Te sirvió eso? ¿Viste semejanzas entre eso que te enseñaban y lo que veías en la empresa donde empezaste a trabajar?

E.B. – Sí, te ayudan a saber tratar con situaciones que antes no hubieras sabido, cómo tratar con ciertas personas o qué mostrar de uno mismo.

A.L. – ¿Tienen que pagar con dinero o con algún tipo de prestación la formación que han recibido?

E.B. – Económicamente no pagamos pero hay una forma de devolver a la sociedad las cosas que nos da la fundación que es un proyecto solidario. Elegimos en qué ayudar a la sociedad o algún orfanato o en las calles… salir a limpiar o a plantar árboles en un parque. En el caso de mi grupo elegimos ir a un orfanato a hacerles una animación, darles regalos y entretenerlos durante un día.

A.L. – ¡Está bueno! Hemeli, ¿ya decidiste?

H.R. – Nosotros recién estamos haciendo el proyecto solidario y lo vamos a hacer para el domingo del Día del Niño en un merendero del barrio Manga llamado “La Guillermina” y tenemos todo preparado, estamos listos y esperamos que llegue el día y dar ese “granito de arena” para contribuir a la felicidad de los niños que están ahí.

F.P. – Esa es una de las tareas centrales. La fundación trata de capacitar en valores, trata el tema de la solidaridad, el respeto, el juego limpio… Dan cursos pero también incentivan a que los chicos que participan contribuyan con otros. Creo que ese es un acierto grande de la fundación ya que hay momentos en la vida en los cuales nosotros recibimos la ayuda de algunas personas, pero también tenemos la posibilidad y la capacidad de retribuir.

Este año van a haber nueve proyectos solidarios que se están implementando y la idea es que continúe y que vaya “in crescendo” en los próximos años.

A.L. – Panizza está trabajado en la misma temática, con jóvenes con el propósito de capacitarlos y brindarles mayores oportunidades para que consigan empleo sobre todo en la primera experiencia laboral, antes lo ha hecho desde el ámbito público con Projoven y ahora desde esta fundación lo hace desde el ámbito privado. ¿Qué diferencias ve? ¿Dónde le parece que es más efectivo hacerlo?

F.P. – Creo que efectivo en mi experiencia fue en los dos lugares, con lógicas de funcionamiento diferentes.

La órbita privada da la posibilidad de decisiones rápidas, de ver el problema y rápidamente atacarlo y resolverlo. Obviamente también se trabaja con recursos mucho más limitados de lo que podían ser en el ámbito de INEFOP, entonces se compensa por un lado el tema de la agilidad en la toma de decisiones en lo privado, siempre el proceso de lo público es claramente más lento. En el caso de la Junta Nacional de Empleo, ahora INEFOP, órganos tripartitos donde a su vez participan varios actores, creo que el “tripartismo” es un tema bien interesante e importante pero se trabaja con lógicas diferentes.

En lo personal, fue un desafío muy grande, me costó varios días de pensar para tomar la resolución de cambiar de actividad, pero lo de Forge me motivó tremendamente, por un lado porque creo que los jóvenes estaban encaminados y ha quedado gente que sigue trabajando en Projoven muy bien y que lo van a hacer mucho mejor de lo que lo hacía yo sin duda alguna, y Forge estaba en un momento en el cual estaba para consolidarse y crecer en el país y creíamos que podíamos volcar nuestra experiencia y por eso nos decidimos a participar.

Creo que en el país tenemos que articular lo público y lo privado. Permanentemente vamos a trabajar juntos… ya tenemos puentes tendidos con el propio INEFOP y con otros organismos del Estado porque la fundación tiene un conjunto de recursos que es muy adecuado para lo que hace, pero en la medida en que quiera crecer también va a tener que articular recursos con otras personas.

A.L. – ¿Quién financia la fundación?

F.P. – La fundación es financiada por un conjunto de empresarios de origen suizo la mayoría de ellos y por ahora se financia solamente con el capital de esos aportes de benefactores del exterior. La idea es que también se comiencen a captar fondos en el exterior para financiar la fundación y a su vez se hacen acuerdos. Hace poquitos días firmamos un acuerdo con Fundación El Retoño para abrir una sede satélite Projoven en el Centro Espigas. Ya tenemos un acuerdo que está funcionando desde el año pasado con Paysandú Innova y tenemos una sede en Paysandú.

La idea es que también se trabaje en la articulación de fondos propios de la institución con fondos privados y con fondos públicos.

A.L. – ¿Los que quieran comunicarse con Fundación Forge cómo pueden hacerlo?

F.P. – Al teléfono 908.0774 o por la página web www.fondationforge.org.

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1 Comentario

  1. Carolina dice:

    Vimos el programa con mi mama y la verdad nos gusto mucho, ya que es una gran oportunidad para muchos adolescentes que quizas no tengan la oportunidad de estudiar en otros lugares; y que les habre las puertas de una insercion laboral efectiva. En mi caso yo tengo 21 años y con esfuerzo eh podido realizar cursos de computacion; y asi mismo me es realmente costoso conseguir un empleo ya que siempre es lo mismo con el tema de la experiencia laboral. Me alegra por esos chicos que tiene una gran oportunidad de insertarse laboralmente en los que les gusta.
    Les deceo mucha suerte y ojala sean muchos mas los que sigan capacitandose.

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