Cetrería: “Si no le gusta cazar, nunca va a poder trabajar”

Animales Productivos, Información General, Notas — 19/08/2010
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Desde hace miles de años, los seres humanos crían y adiestran aves de presa para utilizarlas para fines muy diversos. A este arte se la llama cetrería.

Germán Curbelo, responsable de Cetrería Uruguay

Algunos sostienen que el primer testimonio histórico que se encontró sobre la cetrería estuvo en las ruinas persas de Corsabad que fueron labradas 1.500 años antes de Cristo. También cuenta la historia que el apogeo en occidente de la cetrería se dio en la Edad Media, cuando era una práctica típica de la nobleza.

En la actualidad, uno de los mayores expertos mundiales en este tema, el señor Félix Rodríguez de la Fuente definió la cetrería como “la primera vez en que el hombre no sometió al animal ni al yugo, ni al látigo”.

Este arte ha sobrevivido a lo largo y a lo ancho de la historia y hoy para algunos es un emprendimiento productivo. En nuestro país existe la empresa Cetrería Uruguay, que cuenta con tres trabajadores y 15 aves rapaces, halcones y águilas. Estas aves están entrenadas para varias cosas, entre ellas para ahuyentar a palomas, cotorras y otro tipo de plagas en espacios abiertos.

La empresa fue muy conocida hace algunos años cuando trabajaban en el Aeropuerto de Carrasco, y hoy están trabajando para varias empresas de gran porte. En el aeropuerto trabajaban auyentando las palomas gaviotas que estaban en la zona por ser una zona de bañados. Si un pájaro de estos es succionado por la turbina de un avión puede provocar un accidente mayúsculo con muertos, daños en los motores, o una colisión con aviones más pequeños o con una avioneta rompiendo algún vidrio.

Para conocer este emprendimiento basado en aves rapaces conversamos con Germán Curbelo, responsable de Cetrería Uruguay.

 

Alejandro Landoni – ¿Cuántos años hace que está dedicado a la cetrería?

Germán Curbelo – En este momento llevamos dedicados a la cetrería más de 20 años.

A.L. – ¿Cómo se vinculó a esta actividad que es bastante poco habitual?

G.C. – Es una pregunta muy frecuente pero si le digo… no sé cuándo empecé. Desde chiquito soñaba con tener un halcón, tenía halcones, los mal entrenaba y se me escapaban, pero ya con 12 o 13 años empecé a tratar de hacer algo de lo que veía en alguna película medioeval. Tener un halcón, soltarlo y cazar una paloma, y de a poco, con mucho trabajo y paciencia, porque no había libros en Uruguay. Cuando empecé no había internet y eran contados los programas que mostraban aves rapaces, y más que nada en su estado natural… no se veía nada en cetrería.

Por medio de un amigo conseguí el libro de Félix Rodríguez de la Fuente “El arte de la cetrería”, que es el maestro de la cetrería moderna. El y otros colaboradores se encargaron de recopilar la poca documentación que había de la Edad Media, de monasterios españoles, italianos y alemanes porque esa época fue el apogeo de la cetrería. Félix Rodríguez lo compactó, lo realizó y con muchos fracasos como los tenemos todos, instaló un método entre en las condiciones que habían en la época de Rodríguez de la Fuente, los años 60, y lo que se encontraba en los tratados de caza de la Edad Media. Ese fue el primer libro que llegó a mis manos y para todos los cetreros del mundo, es el libro de cabecera. Con ese libro se puede entrenar a cualquier ave medianamente bien.

A.L. – ¿Cualquier ave?

G.C. – Cualquier ave rapaz. Estoy hablando desde un gavilán que pesa entre 80 a 100 gramos a un halcón Gerifalte que pesa 1 kilo o a un Azor o a un Águila Real que llega a pesar 7 kilos. Marca todos los parámetros. Lo que es bajo vuelo y alto vuelo, que son las dos categorías que se definían en la Edad Media en la cetrería.

Hoy en día ya tenemos más tipos. Como que se complementan, se hacen más escalas entre qué deporte se practica. Pero siempre son las mismas: para el alto vuelo sí o sí son halcones. Se puede practicar algo con un Harris con otra especie, pero no es la esencia del alto vuelo, la altanería. Para el bajo vuelo con azores, o aves de bajo vuelo que en realidad, salen desde el guante tras la presa. Son las diferencias que hay.

El bajo vuelo está basado en el guante. Usted va caminando en el campo y en vez de levantar la escopeta y tirar, suelta al Azor o al Harris, también un halcón se puede entrenar en bajo vuelo. El alto vuelo, cuando el perro encuentra la caza y le saca la famosa capuchita que se llama caperuza, usted lo suelta y el pájaro ya está entrenado para ir subiendo e ir subiendo arriba suyo en vertical. Depende del pájaro, del entrenamiento que tenga la altura: de 50, 100, 200 y hasta 400 metros esperando que usted o el perro le levante la presa.

A.L. – ¿Cómo se levanta la presa?

G.C. – Yo uso el mismo perro que usaba para cazar perdices con escopeta. El perro marca la perdiz, la muestra, usted sabe que está cerca y ahí le saca la caperuza al pájaro, lo suelta y el pájaro hace su trabajo de hacer tornos, de subir y subir y subir y cuando ve que hace su techo, ahí le da la orden al perro de que levante la perdiz.

Llevan un poquito más de entrenamiento los perros que la caza con la escopeta.

A.L. – ¿Es decir que la asustan para que la perdiz vuele?

G.C. – Para que la perdiz vuele.

Si está en un tajamar que hay patos, del lado de atrás donde no lo ven los patos, usted suelta al halcón y también tiene que tener un perro, porque el pato cuando ve la silueta en el aire del halcón, es la silueta de la muerte. Se niegan a volar, entonces tiene que tirar piedras, hay que tener un perro entrenado que vaya al agua. Cuando logra hacerlo volar, el halcón espera en su posición en el momento del ataque.

Cuando levantan vuelo los primeros patos, ahí usted da la “grita” que es un grito y el halcón desciende en picada, el halcón Peregrino llega a los 380 km por hora.

A.L. – ¡Impresionante!

G.C. – Sí.

A.L. – Es un halcón de Fórmula 1… más rápido todavía.

G.C. – Es el animal más rápido del mundo. La naturaleza lo diseñó de tal manera… de hecho que los aviones de guerra se hacen con la forma del halcón Peregrino, con el diedro de las alas. La velocidad de los aviones se mide por pitones. Funciona exactamente igual que la nariz del halcón Peregrino. En la nariz del halcón Peregrino hay como una tapita de piel que cuando él llega a determinada velocidad se va cerrando, se va cerrando y entonces a esa velocidad le entra poca cantidad de aire, pero más rápido y eso le permite que no se le enfríe el cerebro porque son 380 Km por hora, ese es el máximo. El promedio son unos 300 Km por hora o 320 Km de un halcón normal. Se le llega a enfriar el cerebro, entonces se va cerrando y hace que el aire se caliente y están dos o tres segundos en un picado.

A.L. – ¿Cómo logra que el animal cuando ve el pato o ve una perdiz no se abalance sobre la presa? ¿Por qué espera?

G.C. – El entrenamiento de un ave empieza en el momento en que lo toca.

Hay dos o tres técnicas distintas de entrenar aves. La occidental, la oriental y la moderna. La moderna viene mucho de Estados Unidos, de Alemania. Son técnicas que funcionan muy bien. Yo las he probado, pero en definitiva todo es lo mismo en el sistema de asociaciones.

A un pájaro no se le puede poner un yugo, como usted decía, no se le puede pegar. Todos los errores tiene que ver de dónde provienen, quién es el culpable. Siempre de los errores del pájaro los culpables somos nosotros los cetreros y tenemos que ver la forma de ir solucionándolos. La forma es con trabajo y con asociaciones positivas. El animal sabe que si se para en un poste o en un árbol, de repente está bien para como yo quiero cazar con él, entonces eso se lo tengo que estimular, reforzar.

A.L. – ¿En base a qué se estimula?

G.C. – A comida. Solamente a comida.

Eso si es un Harris de bajo vuelo. Eso se llama “cazar a toro suelto”, va volando de árbol en árbol y usted va abajo levantando presas. Cuando sale la presa, el halcón se tira, o el Harris o el gavilán. Pero si va con un halcón Peregrino, no. Está mal. El halcón tiene que volar y mantenerse siete u ocho o 10 o 15 minutos en el aire. Si para, está mal.

Entonces, yo lo refuerzo de la siguiente manera: lo suelto y por instinto él ya vuela y se queda en el aire. Pero el primer día les doy un señuelo, que es un pájaro de cuero con carne. El primer día da dos vueltitas, le doy el pájaro de carne. Ahí terminó la lección. Ya está. El come.

Al otro día, en vez de dos vueltitas, le hago dar tres, cuatro. En cuestión de un mes el pájaro está 10 minutos en el aire esperando. Ya lo acostumbramos a que él, el día en que se paró en un árbol, ese día le reclamo con muy poquita comida o sin nada. Así él asocia que si se para en un árbol, no come. Si él se mantiene en el aire, sabe que va a comer. Igual que con la presa.

Si quiero que caze patos, primero le tengo que dar un pato muerto. Es la parte más negativa, la introducción a la caza que es cuando tiene que dar una presa disminuida de la que él va a cazar y se le sacan algunas plumas para…pero es lo que hacen los pares de un halcón en la naturaleza. La hembra de halcón o el macho, cuando los pichones están volando, para enseñarles a cazar capturan una paloma pero no la matan. La agarran y cuando los pichones ven que tienen la presa en las patas empiezan a volar y ellos empiezan a agarrar altura, a agarrar altura, de repente pica, que los pichones no saben picar, y ahí la suelta. El más listo de los pichones, la come.

No olvide que en las rapaces hay un 60 o 70% de mortandad en el primer año de vida. Al nacer con diferencia de días, los más grandes son los que más comen y otros quedan muy chiquitos y después se van los pichones y ese quedó raquítico en el nido. Otras veces no aprenden a cazar. Depende de las especies. Los gavilanes tienen un 75% de mortandad, por eso ponen muchos huevos, cinco o seis.

A.L. – ¿Se demora mucho tiempo en entrenar a un animal de estos? Al mes ya está volando entre 10 o 15 minutos.

G.C. – Un verdadero pájaro, el mejor pájaro, un buen pájaro… hoy en día hay competencias. Si quiere competir entre pájaros “maestros” le lleva dos temporadas cazando.

He logrado que en cinco días un pájaro totalmente salvaje, con cuatro años de vida en la naturaleza y ya totalmente adulto, venga a comer a la mano, y a los siete días soltarlo afuera y me siguen al campo. De ahí a que sea buen cazador hay mucho tiempo de horas de vuelo en el campo. Y corregir errores, porque no todos los pájaros son iguales aunque sean de la misma especie. Tienen distinto temperamento, algunos son más nerviosos, otros son más tranquilos.

Si bien podemos catalogarlos y usted me pregunta cuáles de los nuestros son los más nerviosos, le digo que el halcón aplomado, después el Obila Cipiter, el gavilán chico, el Peregrino, el Harris bien mansito.

A.L. – ¿Todas estas son aves autóctonas?

G.C. – De lo que hay en Uruguay, yo y las personas que están haciendo algo de cetrería o se están iniciando, son todas autóctonas. Tenemos un visitante estival que viene entre el 12 y el 15 de octubre y se va entre el 10 al 20 de mayo que es el halcón Peregrino Tundrius que viene de la tundra, de Las Rocallosas.

A.L. – ¿Tienen agendadas las visitas?

G.C. – Sí. Este año contabilicé 24. Es una especie que estaba en peligro de extinción. Por esa especie se prohibió toda la caza de los Peregrinos en el mundo porque los seudoecologistas nos echaron la culpa a los cetreros.

Yo en los años 80 recién empezaba con algo de cetrería, pero a los cetreros en ese momento les echaron la culpa de que eran ellos los que hacían el desnide para cazar halcones, para entrenar halcones… porque es más fácil sacar a un halcón de un nido que un pasajero (los pasajeros son los que tienen un año de vida), o los areños que son los viejos, entrenarlos.

En realidad, lo que lo mató fue el DDT. Después se prohibió el DDT.

A.L. – ¿El DDT es un agro tóxico?

G.C. – Un agro tóxico prohibido a finales de los 80. Se acumulaban las palomas. Ellos ingerían las palomas y se les acumulaban en los riñones, entonces después ponían huevos cuyas cáscaras eran muy blandas y la hembra al moverlos para darlos vuelta y repartir el calor, rompía las cáscaras, se moría el embrión, los machos quedaban infértiles o las hembras no se aculecaban.

A.L. – Y le echaron la culpa a los cetreros.

G.C. – Hoy por hoy gracias a Dios el halcón Peregrino Tundrius que era el más complicado, es una de las poblaciones que más hay en el mundo. Este año en Uruguay contabilicé 24 animales distintos.

A.L. – ¿Nunca tuvo miedo de ese animal? Recuerdo el dicho: “Cría cuervos y te quitarán los ojos”, en este caso son halcones, no es lo mismo, pero…

G.C. – Es un mito tan popular porque lo ven y el 80% de la gente dice: “¡Qué divino animal!”, “¡Qué divino bicho!” y a un 10% no les gusta y un 20% los rechaza. Pero un 100% de las personas que no están en el tema dicen: “¡Cuidado con los ojos!” Otra pregunta muy común es: ¿Y no se te va?

También me preguntan: “¿Tú sos el que trabajaba en el aeropuerto?” Les respondo: “No estoy más ahora pero sí estuve”. “¿Corren las palomas?” Sí. “Pero… ¿no se te van? No, si se me fueran precisaba por lo menos 360 halcones para tener una por día. Siempre que un pájaro se va, es culpa mía. Algo mal hice. Se me han perdido, pero es normal. Pero si uno repasa y analiza todo lo que hizo, en algo se equivocó… sea cual sea el momento.

A.L. – ¿Por qué no están más en el aeropuerto?

G.C. – El aeropuerto de Carrasco fue una muy grata experiencia. Fue muy lindo. Aprendí mucho, aprendí una cosa que no me interesaba y le digo que casi, casi la llegué a amar tanto como a los pájaros, que es la aeronáutica, por la gente que me enseñó la terminología aeronáutica, la fraseología. Tuve un apoyo incondicional de un montón de gente en el aeropuerto, porque no es fácil estar en una pista con un avión que llega, otro que se va, saber manejarte dentro del aeropuerto, más para una persona como yo que lo que me gustaban eran los halcones.

Después como no me podía expandir como empresa, porque el aeropuerto insume muchísimo horario, todas las horas de luz, decidí cederlo a unos amigos que estaban iniciándose en esto y seguí adelante y hoy en día estamos trabajando para muchas empresas nacionales, multinacionales, empresas del Estado como Antel, Salud Pública, mutualistas privadas.

A.L. – ¿Básicamente con el tema de las palomas?

G.C. – La paloma problemática en Montevideo es la paloma doméstica, la paloma de la paz, la paloma de la plaza que es la Columbus Libia. Es un problema en todas las ciudades del mundo. Es una paloma doméstica. En Uruguay no está prohibido no matarlas, lo que está prohibido por el ministerio es envenenarlas. Se supone que no las va a ir a cazar con una escopeta a una plaza, por sentido común. De todas maneras, las aves rapaces no matan a todas las palomas.

De todas las empresas donde trabajamos llevamos una planilla de control, hacemos gráficas y ahí vamos cambiando el método de trabajo con los pájaros o los horarios. Muchas veces trabajamos de noche porque es más fácil donde duermen, ahuyentarlas de noche y que no vuelvan, que de día si van sólo a dormir y no están, pero depende…

A.L. – ¿Las palomas no vuelan de noche?

G.C. – No, si están asustadas vuelan sí, y eso les queda incómodo, pasan la noche mal. Entonces, si todos los días las corre durante un período de tiempo llega la tardecita y dicen: “Vamos a dormir a un lugar más tranquilo”.

A.L. – ¿O sea que acá en la ciudad un halcón no tiene la misión de matar a la paloma pero sí tiene la misión de ahuyentarla?

G.C. – La tarea nuestra es hacer una dispersión para luego hacer una prevención. En la dispersión el halcón no caza porque yo le enseño a volar atrás de una paloma. El vuela para cazarla, matarla y comerla, que es para lo que lo hizo la naturaleza. Entonces, cada tanto hay una captura. La tiene que haber para que el pájaro vuele con ganas detrás de la paloma, porque sino en el léxico de cetrería se llama “se enfrió” el pájaro, “está frío”. Eso es porque nunca lo dejan agarrar a una paloma, entonces no la mira como alimento y va a buscar otra presa. Entonces, para que no “se enfríen” hay que dejar que de vez en cuando maten y coman a alguna paloma.

Del 100% que hay de palomas en el lugar, lo que garantizamos como empresa es que se matan entre un 5% y un 8%, un 80% se va y nos queda un 5% o un 10%, nunca llega a un 12%, que al final permanecen en el lugar. Salvo que estemos trabajando mucho tiempo y que…

Nosotros trabajamos en un 80% con cetrería, pero también usamos otros métodos dependiendo del lugar o de la circunstancia. Usamos distintos métodos de prevención o de disuasión.

A.L. – ¿Por ejemplo?

G.C. – Mallas que importamos de España, mallas anti pájaros que son de poliuretano con monofilamento y protección UV para que duren con el Sol. Por lo general, las mallas se colocan de abajo de las cornisas, de las repisas. Hay ecoave que son pinchitos para que no se paren, espantapájaros artificiales, sonido. Todo lo que es artificial, cuando menos se usa es mucho más efectivo, y lo que es natural, como los halcones, es más efectivo, pero una empresa no los puede pagar las 24 horas del día o 12 horas.

A.L. – Claro, se hacen trabajos zafrales y en distintos horarios.

G.C. – Por lo general, nosotros trabajamos dos, tres o cuatro veces por semana dependiendo del lugar, entre una, dos o tres horas, y alternamos los horarios. Un día vamos de mañana, otro vamos de tarde, otro día vamos de noche. Si vemos que el problema es a la tardecita, por lo general vamos a la tardecita, porque es para evitar que entren a dormir.

Trabajamos dependiendo de las circunstancias. Cada empresa es un problema distinto. Son palomas y no es lo mismo si van a dormir que si van a comer.

A.L. – ¿A la gente no le da miedo ver a un halcón volando en plena ciudad? ¿Podría ser peligroso para la gente? ¿La gente no es peligrosa para algún halcón?

G.C. – No. Puede pasar que un animal muy improntado, que está muy acostumbrado al ser humano si está en una plaza y pasa un niño comiendo un pancho, va con el pancho en la mano, el animal lo ve y lo asimila con carne, lo puede sacar pero son cosas muy improbables y no atacan a la persona.

A.L. – ¿Le pasó alguna vez?

G.C. – No, nunca. Por suerte, nunca. La vez que he pasado vergüenza, fue con uno que comió, se llenó, se me quedó arriba y yo tenía 25 personas mirándome y el pájaro parado… yo lo llamo, lo llamo y no quiere bajar. El pájaro allá arriba, el halcón mirándome y amaga pero no venía y estuvo 40 o 50 minutos ahí.

Muchas veces con gerentes… atrás de la empresa…

A.L. – ¡Lo dejan “pegado”!

G.C. – Vino un gerente a verlo y el pájaro se me había perdido. En ese ínterin comió una paloma y yo no lo vi. Cuando vino el gerente no tuve otra que soltarlo. Yo sabía que el pájaro no iba a venir… entonces, el gerente mirándolo y yo estuve 40 minutos llamando al pájaro y me dijo: “Muy lindo el bichito pero no viene”. Hace dos años de eso y seguimos trabajando en la misma empresa porque se dieron cuenta que son animales.

Otra vez me pasó que se me perdió uno y encontrarlo en 8 de Octubre y Avda. Italia. Lo perdí, con telemetría, con todo y a la semana me llamaron por teléfono para avisarme que estaban en 8 de Octubre y Avda. Italia. No lo pude recuperar ese día porque estaba gordísimo. Siguió cazando solo y fui al otro día y lo agarré. Estuvo más de una semana, diez días perdido en Montevideo. Se las ingenió, cazó, comió… lo recuperé y lo sigo teniendo.

A.L. – ¿Pero no son peligrosos?

G.C. – No, no.

A.L. – Cetrería Uruguay trabaja como actividad productiva, pero ¿tiene otras facetas? Usted me hablaba anteriormente de ahuyentadores artificiales. ¿Hacen también algún otro tipo de trabajo?

G.C. – Sí, Cetrería Uruguay hace demostraciones de cetrería. Nos han llamado de espectáculos ecuestres, de raid. Damos cursos de cetrería para la gente que quiere empezar con cetrería.

Estoy por terminar de escribir un libro específico de las aves en Uruguay y cómo enseñarlas específicamente acá.

A.L. – ¿Las rapaces?

G.C. – Sí. Más que nada está enfocado al águila de Harris o como se conoce acá al gavilán mixto, que tiene toda una técnica especial y nuestro Harris tiene un comportamiento distinto al brasilero y al argentino.

A.L. – Sobre los temas éticos del trabajo con los animales, ¿cómo los consigue?

G.C. – En Uruguay no hay centros de cría. Estamos intentando reproducir los primeros rapaces nacidos en cautiverio que sí se podrían vender o comercializar. No sé cuánto nos falta para llegar a eso… esperemos que nos salga.

Eticamente tenemos que tener un permiso del ministerio para hacer una captura o un desnide. Nosotros lo tenemos, pero tiene que ser autorizado por el Ministerio de Ganadería, por Fauna (que está en Recursos Renovables), y aparte de eso tendría que haber un control de qué especie y en qué lugares hay. Si usted me dice: “Quiero capturar un Harris”, no puede ir al departamento de Flores porque hay poquitos. Si dice: “Voy a capturar un Harris en Montevideo”, en Montevideo sí, está lleno. Canelones, la Costa de Oro… para mantener una población en la naturaleza. Lamentablemente vamos a la feria y vemos que los venden.

Aconsejo que realmente a quienes les guste la cetrería que esperen un poquito, que se moleste, que vaya a Fauna y consiga un permiso.

A.L. – ¿Ese permiso también sirve para trabajar o hay alguna habilitación especial para trabajar con este tipo de animales?

G.C. – Hay una habilitación especial.

Mucha gente me pregunta: “¿Tú das cursos?, “¿No tenés miedo de quedarte sin trabajo?”… Hay mucho mercado para trabajar, pero el trabajo con cetrería es una consecuencia. El fin es cazar.

Si no le gusta cazar, nunca va a poder trabajar. Si no conoce todos los movimientos de las palomas… todos los días estoy cambiando de estrategia y no sobre el pájaro con el que trabaja, sino sobre lo que va a controlar, ya sean gorriones, palomas, loras si está en un viñedo. Entonces, el trabajo es una consecuencia de que le gusta la cetrería. Si no ama la cetrería y lo mira desde el punto solamente laboral, no le va a funcionar.

A.L. – ¿Pero hay habilitación para trabajar?

G.C. – Para trabajar tiene que tener una habilitación, ni qué hablar con todo lo que le exige la ley como DGI, BPS, Impositiva, un permiso para el transporte de las aves.
Las aves que uso no están anilladas. Las tengo anilladas, pero con anillos abiertos porque las tengo que anillar entre los 15 y los 20 días de nacidos y son anillos especiales para cada especie, si es macho o si es hembra. Es un registro que se hace en los criaderos. Si nosotros podemos reproducir entonces vamos a anillar. Ese anillo se puede sacar pero nunca más lo puede volver a colocar porque son anillos cerrados.
Ahí le da el número de animal, la sanidad que tuvo, a quién se lo vendió. O sea que lleva un registro.

A.L. – ¿Los que quieran comunicarse con Cetrería Uruguay cómo lo pueden hacer?

G.C. – El correo electrónico es cetreríauruguay@gmail.com y el celular es 099.390320

 

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3 Comentarios

  1. chela michelini dice:

    Supe que hay quienes se estàn organizando para preparar rifles de caza para recibir como se merecen las aves de rapiña que con sus asesinas garras y picos se aprestan a dar un aberrante, despiadado y traumatizante espectàculo nada menos que en las plazas pùblicas. Justamente el animal màs manso e indefenso del mundo serà aterrorizado, cazado y devorado por otros animales (tambièn infelices vìctimas de la barbarie y la codicia humanas). Uds. dan asco y promueven odio. NO LES SERÀ FACIL…¡que tengan mala suerte!

    • Jorge dice:

      Estimada Chela; usted tiene la mejor intención pero está desinformada, creo que no conoce la naturaleza, yo amo la naturaleza, y sin embargo me gusta la caza deportiva, respeto y admiro las aves de presa y a todas las aves, hay documentales muy buenas y verdaderas sobre la naturaleza, no son las de Disney. Le deseo sabiduría y conocimiento. Jorge.

  2. Yahiel dice:

    me encanto tu relato , SIEMPRE ME GUSTO ESTA ARTE DE LA CETRERIA . TE CUENTO QUE EH TENIDO VARIAS AVES RAPACES PERO NUNCA ME HAN DURADO PORQUE LAS SUELTO AL VER QUE NO TENGO LA EXPERIENCIA . PERO ME GUSTARIA CONOCER Y EXPERIMENTAR PARA PODER TENER UNA COMO SE DEBE . GRACIAS POR TU TIEMPO .

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