«A fines de octubre estamos terminando la ronda sin lugar a dudas»

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El Director Nacional de Trabajo, Julio Baráibar, anunció que la ronda de los Consejos de Salarios terminará el 31 de octubre, aunque no haya consenso en los distintos sectores. Baráibar aseguró que en los grupos que a principios de octubre no hayan acercado posiciones, el Poder Ejecutivo definirá el nuevo laudo, porque el gobierno no quiere que se discuta el salario en año electoral.

Con Julio Baráibar, Director Nacional de Trabajo
Entrevista emitida el lunes 15/09/08 en Producción Nacional – 1410 AM LIBRE

El pasado viernes el secretariado ejecutivo del Pit-Cnt concluyó que existe un “trancazo” en la ronda de los Consejos de Salarios y que eso se debe a una acción concertada entre la Cámara de Industrias y la Cámara de Comercio, que tiene como fin que los aumentos de salarios los decrete el gobierno. El secretario de Negociación Colectiva, Milton Castellano, se mostró preocupado porque estas demoras pueden hacer que los incrementos se cobren recién en noviembre.

Por su parte, los empresarios responsabilizan a los sindicatos por este estancamiento. Dicen que están haciendo planteos exagerados, que podrían complicar a las pequeñas empresas.

Este es el típico cruce entre empresarios y sindicalistas que están negociando en los Consejos de Salarios, pero ahora se han sumado a algunas críticas del Partido Nacional. Esta fuerza política mostró su preocupación ante lo que denominaron el “estancamiento de las negociaciones”. Hoy, el diputado nacionalista Pablo Iturralde afirmó que en su concepto no hay un buen clima laboral.

Alejandro Landoni – ¿Qué evaluación están haciendo desde el Ministerio de esta marcha de los Consejos de Salarios? ¿Hay “trancazo”, hay estancamiento en el criterio de ustedes?

Julio Baráibar — Creo que la única diferencia de esta ronda con las rondas anteriores, —en alguna medida—, es que nosotros salimos a decirle a trabajadores y a empleadores que hay una fecha límite para los Consejos de Salarios que es el 31 de octubre. Esto en alguna medida creo que afectó la negociación, porque dentro de las estrategias de negociación está aquello de: “apretar cuando el tiempo se está agotando”. Y fue un período demasiado lejos. No se olvide que nosotros dijimos esto cuando comenzaba el mes de agosto.

Entonces, a tres meses dijimos que eran 90 días; —con mucho tiempo y todo con tranquilidad—, pero lo que estamos pidiendo es que tengan conciencia, porque sabemos que la mayoría de los grupos arreglan antes de ese período, pero siempre hay algunos que han estado negociando cuatro o cinco meses y lo que quisimos decir fue: “Señores, antes nosotros utilizábamos el consenso, entonces dábamos oportunidades de seguir negociando durante días y días y semanas tras semanas”.

Hoy nosotros priorizamos por razones éticas el tiempo y queremos que no se negocie el salario en año electoral, por lo tanto queremos cerrar el 31 de octubre. Podemos dejar pasar unos días a algún grupito que en realidad ha venido negociando bien, pero no llegó a un acuerdo. Pero aquellos grupos que en los primeros días de octubre, —y estamos a 15 días de eso—, no se hayan acercado a la negociación, nosotros vamos a poner una moción a votar y realmente saldrá por mayoría o sólo con los votos del Poder Ejecutivo y por lo tanto será la base del decreto.

A.L. — Usted ahí está lanzando un elemento novedoso. Dice: “En los primeros días del mes que viene” o sea, dentro de 15 días van a presentar…

J.B. — En los primeros 10 días de octubre nosotros vamos a analizar grupo por grupo. Aquellos que vienen negociando los vamos a ayudar y los vamos a dejar seguir negociando, pero aquellos que en realidad siguen cada uno en su trinchera sin acercarse un ápice el uno al otro, allí nosotros vamos a poner una fórmula dentro de los lineamientos del Poder Ejecutivo, de acuerdo a nuestro buen entender y saber de la situación en cada caso en particular, de cada rama de actividad, y lo vamos a poner como fórmula base para el Decreto de Salarios…

A.L. — Eso es lo que dice el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. Ellos hablan de una estrategia conjunta de la Cámara de Industrias y la Cámara de Comercio para demorar para que justamente el gobierno termine laudando.

J.B. — Sí, yo creo que hay una experiencia que nosotros hemos marcado. Para nosotros ha sido muy importante en las situaciones en las que había separación o no había acuerdo entre las partes, si había alguien que en realidad había estado poniendo todo el tiempo posiciones, planteos para el acuerdo y otro que los rechazaba. Cuando nosotros decimos, por ejemplo, en cuanto a los lineamientos que ofrecíamos, dos alternativas: una a 24 meses y otra a 30 meses.

El Poder Ejecutivo estimula la que es a 30 meses, que trae consigo un crecimiento mayor de la que es a 24 meses. Pero si en realidad no se acuerda, si la de 24 o la de 30 meses, —porque es el sector empleador exclusivamente quien se niega a ir a la de 30 meses—, ahí directamente nosotros le sacamos el techo a la de 24 meses. Le damos los aumentos que corresponden a 30 meses en la de 24. ¿Qué estamos diciendo con eso? Si en realidad hay uno que especula con la cosa, nosotros lo vamos a castigar del otro lado, sin lugar a dudas. Lo hemos hecho en las dos rondas anteriores y lo haremos nuevamente. Porque sabemos que haga lo que uno haga, siempre va a haber quien de alguna manera pretende “llevar más agua para su molino”.

A.L. — ¿Usted entiende que hay una estrategia de la Cámara de Comercio y de la Cámara de Industrias para demorar los Consejos de Salarios?

J.B. — No. Mire yo en particular eso no lo entiendo. Creo que hay de todo, porque también hay sindicatos que están haciendo planteos de reivindicaciones que no lleva el Poder Ejecutivo tampoco.

A.L. — Planteos exagerados…

J.B. — Planteos exagerados… Es decir, hay de todo en la ronda de Consejos de Salarios como fue en las dos rondas anteriores, exactamente igual. Nosotros iremos actuando y ayudando a las partes en lo posible. No creo que haya una premeditación de alguien que piensa maliciosamente de determinada forma, sino que creo que cada uno está defendiendo sus intereses y en algunos casos se están poniendo posiciones o planteos muy radicales tanto a favor como en contra.

Un ejemplo claro es el sector metalúrgico, donde los trabajadores han planteado una plataforma reivindicativa que va mucho más allá de lo que realmente el gobierno entiende que serían los lineamientos para esta negociación y, por otro lado, contesta el sector empleador con una plataforma reivindicativa con aspectos que violentan las leyes vigentes, como por ejemplo: pasar de 48 a 56 horas; o que los trabajadores eventuales para realmente pasar a la categoría de trabajadores estables en lugar de 500 horas tienen que hacer 1.000 horas o como que sea obligatorio la realización de las extras, etcétera.

A.L. — El otro día le preguntamos a Miguel Oliveros (que es uno de los integrantes de la Cámara de Industrias y que está en la Cámara Metalúrgica como Secretario Ejecutivo), le decíamos justamente a raíz de estos planteos, de extender la jornada laboral de las 44 horas actuales a cincuenta y pico y nos decía que eso es lo que se está haciendo en Europa. Decía que en realidad eso fomentaba el empleo y era una manera de bajar las horas extras, y nos decía que le llamaba la atención que de repente el gobierno no lo entendiera porque estaba pasando en Europa.

J.B. — Yo coincido con Oliveros en cuanto al informe que le da a la población. Es verdad que la Comisión Europea en este momento se está planteando seriamente el aumento del horario de trabajo para los trabajadores, pero tiene una razón económica muy fuerte que seguramente va a repercutir en el Uruguay en algún momento; que es el hecho de que ellos hoy sienten que tienen grandes problemas con la competencia con China, donde los trabajadores trabajan 65 horas semanales y realmente esto significa que los costos de fabricación en China son mucho más bajos que los costos de fabricación en Europa, y si esto sigue así le trae complicaciones a los europeos.

Yo entiendo ese razonamiento. El nivel de competencia de producción industrial de Europa con China o con otros países del Primer Mundo es muy grande. Ahora, entiendo que en este momento presentar el planteo en la Cámara me parece más una actitud contestataria al planteo de los trabajadores, —que también y desde el punto de vista del gobierno es inaceptable; llevar la reducción de la jornada laboral en momentos que significaría por ejemplo de 8 a 6 horas (significaría un 25%) -. El gobierno lo que está planteando es una fórmula de aumento salarial del orden, —por concepto de recuperación del salario real—, del 2%, o un poquito más dependiendo de algunas situaciones de carácter condicional. Esto implica que ante esa situación, uno se va a un extremo de una reducción de la jornada laboral con el mismo salario de un 25% (es como aumentar el salario real un 25%), y el otro se va a las antípodas.

A.L. — ¿Usted cree que hay otros intereses que están enturbiando la negociación? Algunos hablan del Congreso del PIT-CNT.

J.B. — Está el dicho: “Yo no creo en brujas, pero que las hay las hay”. Yo no creo que “las hay”; no creo en brujas. Creo que esta es una típica negociación salarial donde cada uno lucha por sus intereses. Cada uno trata de “llevar agua para su molino”. Creo que esto es lo que a nosotros nos interesa para la ronda, es que esta avance.

En este momento estamos muy contentos que el viernes se firmó el Consejo de Salarios de la Construcción. Son 50 mil trabajadores formales, más los informales. Debe andar en el orden de los 60 o 65 mil trabajadores afectados. A esto le debemos agregar los trabajadores de la granja y los trabajadores de salud privada. Debemos andar cerca de los 100 mil trabajadores que ya arreglaron su salario. Estos son los aspectos positivos y venimos trabajando duramente para seguir avanzando.

A.L. — ¿Cómo ve usted esta preocupación del Partido Nacional a propósito de lo que ellos llaman “estancamiento” en esta ronda? ¿Cómo vio la afirmación del diputado nacionalista Pablo Iturralde, que señaló que a su criterio no había un buen clima laboral en nuestro país?

J.B. — Respeto mucho el criterio de todos aquellos que en alguna medida, —como es el caso de Pablo Iturralde—, han trabajado en el Ministerio de Trabajo. Creo que lo conocen muy bien; pero saben también que las relaciones laborales siempre han sido muy discutidas, muy negociadas. No son fáciles porque hay aspectos que las condicionan. Creo que esta ronda va a salir como tiene que salir. Y si no sale tanto por consenso como fueron las anteriores. —que para orgullo de nuestro gobierno la primera llevó el 93% de consenso; la segunda el 96%—, le aseguro que para fines de octubre estamos terminando la ronda sin lugar a dudas. Tengan confianza en que las cosas se van a arreglar. Al final los uruguayos nos ponemos de acuerdo.

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