«Son los chicos que movilizan y motivan el proyecto»

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Juan José Oña es docente de Educación Ambiental en la escuela VICMAN de Malvín Norte, donde hay instalado un Laboratorio de Tecnologías Aplicadas de CEUTA.

Varias experiencias de educación ambiental se vienen desarrollando en nuestro país. El programa de Producción Nacional – Una mirada al Medio Ambiente que se emite esta semana por TV Ciudad aborda dos de ellas: una, en la escuela VICMAN de Malvín Norte, que se rige por dos ejes rectores: el cooperativismo y la educación medioambiental, y la otra en la escuela pública N° 224 en El Pinar, que quiere ser una escuela totalmente sustentable y que está desarrollando un sinnúmero de experiencias con ese objetivo.

Para conocer un poco más sobre los objetivos de la educación ambiental conversamos con Juan José Oña, que es quien lleva adelante los cursos en la escuela VICMAN. Oña es integrante de la ONG CEUTA (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas), que tiene instalado en la escuela VICMAN uno de los Laboratorios de Tecnologías Apropiadas (LATA) de la ONG.

 

Alejandro Landoni – ¿Cuándo comenzó el programa LATA, el Laboratorio de Tecnologías Apropiadas, en la escuela VICMAN?

Juan José Oña — Los inicios fueron en el 2000.

A.L. — ¿Y a nivel del proyecto de CEUTA?

J.J.O. — En estos momentos contamos con dos laboratorios: el de la Escuela Cooperativa VICMAN y el Liceo Rural de Baltasar Brum. Ha habido otros laboratorios que duraron algunos años pero los que siguen desde el principio son esos dos.

A.L. — ¿Para qué hace CEUTA estos laboratorios?

J.J.O. — Nos especializamos en el desarrollo de tecnologías apropiadas. Se trata de un tipo de tecnología que tiene una lógica especial, con características especiales. Tiene características que pueden ser desarrolladas desde las propias comunidades, la gente desarrollando tecnologías.

Incubadoras comunitarias de tecnologías que sean accesibles respecto a los materiales, que se puedan utilizar materiales que se puedan conseguir localmente, que también sean accesibles al bolsillo —en función de las posibilidades económicas de la gente—, y que la gente pueda enseñarles a otros, que puedan enseñarles cómo se construye haciendo replicar las tecnologías en otro lado y que también vayan incorporando e innovando a través de su utilización.

Es una tecnología de carácter abierta, en la cual todos participan. La mayoría de las tecnologías que consumimos están hechas o en laboratorios centrales o se piensan en estructuras bastante alejadas de la gente. Nuestra apuesta es esa y sobre todo en este caso y debido a las características de esa tecnología, los chicos se pueden involucrar en estos procesos. Vivir la tecnología desde esa óptica nos parece muy interesante.

A.L. — Los que puedan ver el programa esta noche o mañana en sus dos horarios podrán ver cómo los niños se involucran con estas experiencias.

En el Laboratorio de Tecnologías Apropiadas sostienen que toman los conocimientos científicos junto con conocimientos locales y tradicionales. ¿Qué quiere decir esto?

J.J.O. — Que muchas veces dejamos de lado los saberes que ya existen y están probados por nuestros abuelos, por otras generaciones, y la tecnología también puede nutrirse o generarse desde esas lógicas.

Muchas veces se dice que la tecnología es la aplicación de la ciencia. En algunos aspectos sí y nos interesa averiguar por qué sucede tal o cual cosa, pero otras veces nos podemos nutrir de la experiencia y los saberes de nuestros abuelos que son muy interesantes y por algo subsistieron.

A.L. — En el caso de la Escuela VICMAN, donde está este laboratorio LATAs de CEUTA hay aparatos interesantes como: un horno solar, un horno de barro donde la leña no está en contacto con la comida, un aerogenerador, una huerta orgánica, un sistema de riego, una “olla bruja”, etc. La “olla bruja” fue lo que más me llamó la atención de todos los inventos que hicieron allí.

Es un trabajo bien interesante que se conjuga con la práctica curricular —con el programa que la escuela desarrolla—.

J.J.O. — Exacto. Eso es bien importante. En este laboratorio nosotros desde CEUTA trasladamos modelos: la idea es que los chicos puedan probarlos con sus familias en su barrio y la idea es que la familia lo pueda incorporar a su casa, a su estrategia diaria.

Por otro lado, las maestras o maestros utilizan esto para cruzar lo curricular y enganchar todo el tema de por ejemplo historia natural, matemáticas, etc. Tienen todas estas posibilidades que hacen que se vayan nutriendo.

Trasladamos estos modelos a este laboratorio para no llevarlos directamente a la comunidad con el propósito de que haya una interface que en este caso son los chicos que movilizan y motivan el proyecto. La idea es que ellos con estos aparatos puedan elaborar un proyecto que pueda involucrar a su barrio, casa y si la gente evalúa que las cosas sirven, probablemente estas tecnologías sean incorporadas al diario vivir, por eso nos interesa cruzar esto en varias áreas. Por ejemplo, el tema alimentación, o el tema energía o saneamiento.

El caso de la “olla bruja” es un sistema de cocción por retención de calor que opinamos que todos tendríamos que utilizar una “olla bruja” en nuestra casa porque nos permite utilizar menos electricidad, gas o leña, ya que es una especie de termo para olla que hace que si por ejemplo queremos hacer un puchero, en vez de estar tanto tiempo hirviendo la comida en la olla, solamente pone la comida en esta olla que posee este sistema llamado “olla bruja” y eso hace que con cinco minutos de gas, electricidad, etc. a las dos horas tenga pronto el puchero. Ahí se cruzan una cantidad de cosas, por ejemplo: emitimos menos cantidad de gases de efecto invernadero, comemos más sano, tenemos claro lo qué es el concepto de eficiencia energética, etc, con una simple tecnología que todos podemos realizar. Ahí está la clave del asunto.

Incluso el modelo que se está desarrollando ahora está hecho con cajas de cartón, con papel de diarios, con cola vinílica. Son técnicas que los chicos con sus maestras saben usar. Armamos un modelo en relación a estas capacidades técnicas y también los maestros cruzan los temas de matemáticas, porque tienen que hacer un cilindro, qué es el aislamiento, etc.… pero obtienen un aparato con el cual por un lado hacen un ahorro energético ya que en vez de consumir una hora y media de gas, consumen cinco minutos, y también esto está ligado a que esta modalidad no quita calidad de vida y allí también está relacionado con eficiencia energética.

Hay una cantidad de puntas interesantes pero acá hay un tema con lo tecnológico que tiene que ver con lo cultural. La tecnología está ligada a nuestra cultura.

Estamos incorporando algo nuevo y ahí es donde se generan las barreras. Todo es bárbaro pero hasta que no lo incorpore como una estrategia más de cocción porque es amigable conmigo, hasta que no pase ese proceso, hasta que no pase ese click, las tecnologías no entran a formar parte. Por eso, el tema de que primero vayan a un laboratorio, a un espacio intermedio y no decir: “Todos tenemos que usar la olla bruja”.

Por eso tenemos la experiencia de haber hecho cursos, talleres en montones de lugares. Lo hicimos con la Dirección Nacional de Medio Ambiente y llegamos a hacer una cocina solar, un horno de tanque, etc. pero de todos los que van, muy pocos son los luego lo fabrican para su uso doméstico. Quizás haya un tema de habilidades, pero también está el tema de que tiene que estar corriendo para ir a trabajar y una cantidad de cosas más…Esto hace que la tecnología no se incorpore a nuestro diario vivir. Ahí hay todo un aspecto hay que ver.

Ese aspecto es lo que nosotros trabajamos con los chicos y por eso decimos que es un laboratorio, porque es un espacio de experimentación en el cual los padres, tíos, abuelos, maestras participan y ven que estas cosas resultan y después se los fabrican o se buscan otras estrategias, por ejemplo como la de Brum, en la cual algunos construyen para otros y de esta manera se generan emprendimientos para construir este tipo de cosas y este camino también es viable.

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