El cambio climático y las costas uruguayas: “el desarrollo urbano no ha sido planificado”

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Las costas uruguayas tienen una importancia vital para nuestro país;por la población que vive allí, por el turismo y porque forman parte de la idiosincracia nacional.Dr. en Ecología Daniel Conde

Si las costas uruguayas tienen sus complejidades por sí mismas, imaginen si le sumamos los efectos del cambio climático que ya estamos viviendo. Por ejemplo, la posibilidad de que el nivel del mar suba de aquí a 50 o 100 años, ¿qué va a pasar con toda esa riqueza y biodiversidad que están en la costa de nuestro país?

Para hablar específicamente sobre las costas uruguayas y el cambio global conversamos con el Doctor en Ecología Daniel Conde, uno de los coordinadores del espacio interdisciplinario sobre Biodiversidad y Sociedad de la Universidad de la República; es biólogo oceanógrafo; profesor grado 4 de la Facultad de Ciencias; coordinador de la maestría de Manejos Costeros, también coordinador del Centro Interdisciplinario para el Manejo Costero Integrado del Cono Sur y es limnólogo, experto en lagos y lagunas, en ecosistemas de agua dulce.

 

Alejandro Landoni — ¿Qué es el Centro Interdisciplinario para el Manejo Costero Integrado del Cono Sur?

Daniel Conde — El nombre es un poco pomposo, pero lo explico en dos palabras. En el último período la Universidad ha tenido una serie de iniciativas de corte interdisciplinario y en el marco de la creación del espacio interdisciplinario que abarca un montón de iniciativas, una de ellas es nuestra iniciativa que trata a la costa como un objeto de estudio, como un “objeto-problema”, y trata de generar información científica sólida para que la gestión —la toma de decisión por parte de los gestores en el sentido amplio: la comunidad y la sociedad—, para que lo que la sociedad decida esté basado en información científica sólida y que no sea solamente desde un punto de vista de una disciplina o de un solo punto de interés.

Entonces, el manejo costero integrado implica tomar a la costa como objeto y desde la Academia y desde la multiplicidad de disciplinas, —pero tratando de unificar y tener sinergias hacia visiones en común—, contribuir con información científica sólida, donde la toma de posición y el manejo posterior que se haga de la costa; los recursos costeros y los ecosistemas costeros sea sobre la mejor información posible y que uno pueda pensar en un manejo sustentable, como se utiliza actualmente.

A.L. — Además de ser interdisciplinario dentro de la universidad, ustedes hablan del Cono Sur.

D.C. — Eso es importante porque esta iniciativa que surge después de casi una década de actuación en donde uno de los productos interdisciplinarios fue la creación de la maestría en manejo costero; que es un programa de capacitación interno terciario de la Universidad. Luego esto se transforma en este actual Centro Interdisciplinario que ya va más hacia la investigación, no tanto a la capacitación.

Todo este proceso de esta última década ha tenido un componente regional importante en términos de participación de investigadores y profesionales regionales, y también un componente y un aporte muy fuerte de la cooperación canadiense —especialmente de la Universidad de Dalhousie que tiene una historia muy fuerte en estos temas costeros—; y también regional porque pretendemos que la investigación interdisciplinaria que se haga para gestionar mejor nuestras costas, también tenga una aproximación regional. Que la investigación no sea solamente particular, de interés para Uruguay, sino que tome en consideración características regionales.

Tenemos características comunes desde el punto de vista ambiental, sicosocial, económico, que no son sólo restringidas a nuestras costas. El sur de Brasil es la continuación de nuestra costa y el lado de enfrente del Río de la Plata es la continuación de nuestras costas, por lo tanto ese es un poco el concepto regional y del Cono Sur: tratar de generar una especie de marco teórico y de aplicabilidad que no sea solamente restringido a nosotros sino que permita una aproximación más regional.

A.L. — Cuando hablamos de manejos costeros ¿hasta dónde va la costa, que es la interacción de la tierra con el mar?

D.C. — Es una buena pregunta porque uno tiende a pensar que la costa es la playa —como usted dijo muy bien, donde interactúa la tierra con el mar—. Eso en términos generales es correcto

Pero visto desde ese punto de vista es demasiado restrictivo y restringido a la definición entonces, en definitiva es muy difícil dar una sola definición de lo qué es la costa. Lo que actualmente se considera más acertado es que la definición es dinámica, en el sentido de que uno define su zona costera de acuerdo a la problemática que va a tratar.

Entonces, la costa puede estar restringida a la playa si por ejemplo se trata de un problema de erosión dunar, o de pérdida de arena en las playas y entonces consideramos la zona de la playa, la zona cercana de las dunas primarias y la zona costera subacúatica cercana. Pero si el problema es de contaminación se tiene que considerar, si la contaminación viene del mar, la zona costera se amplía mucho más. Si la contaminación viene de cuenca arriba por la existencia de una ciudad; la zona costera puede tener muchas decenas de kilómetros de ancho.

Hay que dejar eso abierto a utilizar una definición acorde a la problemática que uno está manejando. Lo importante es sacarse de la cabeza que la costa es la línea de costa. Es una zona —y por eso hablamos de zona costera—, que puede ser tan amplia como sea necesario frente al problema que estamos manejando.

A.L. — Voy a empezar por poner un ejemplo para que en base a él nuestro entrevistado vaya explicando qué es lo que van a hacer ellos en la Universidad de la República con respecto a este manejo integrado de las costas.

El ejemplo que pongo es el departamento de Rocha, que es una zona con gran afluencia turística que tiene complejidades importantes como: problemas de contaminación, degradación, construcciones de hace muchos años que están en tierras fiscales donde no deberían de estar, tiene áreas protegidas como la laguna de Rocha, el Cabo Polonio, hay una zona riquísima de lagunas; el tema de la expansión inmobiliaria en laguna Garzón; la construcción de un puente que va y viene para atrás; tiene la zona arrocera, el canal Andreoni… ¿cómo encaran ese tema en particular de esa porción del terreno uruguayo?

D.C. — Primeramente, el objeto de estudio del Centro es la costa en general, es decir que nosotros no solamente trabajamos en el este aunque físicamente tenemos más pertenencia al este uruguayo por varias razones, pero también trabajamos con problemas en Colonia.

Pero es cierto lo que usted dice y no voy a repetir la infinidad de temas que mencionó justamente en uno de los departamentos temáticos en este sentido, donde el conflicto entre desarrollo y conservación se da en forma casi ejemplarizante. Ahí hay una infinidad de problemáticas que sin entrar en ninguna en particular, si las tomamos y pretendemos solucionar desde un punto de vista, la decisión va al fracaso y de hecho, muchos de los problemas que hoy tiene Rocha han sido por decisiones pensadas solamente desde un punto de vista o desde un solo punto de interés.

Por ejemplo, la construcción en Aguas Dulces de casas sobre la zona costera, obviamente la gente no tuvo en cuenta la modificación del clima y hoy se ve, sin ser un drama y sin ser un terremoto lo que les pasa, que tiene consecuencias, que cuando se enfocan a nivel individual pueden ser muy importantes porque pueden llegar hasta perder su propia casa. Si se hubiese tomado una decisión de que a determinada distancia de la zona costera, por una previsión climática o por un factor de urbanización más planificada y adaptativa se hubiese tomado de otra forma, seguramente ese problema sería mucho menor de lo que es actualmente.

Entonces, son ciertos todos esos problemas que usted mencionó de urbanización, contaminación, planificación, gobernanza. Todos tienen un componente que requiere las visiones desde el punto de vista legal, desde el punto de vista institucional, desde el punto de vista técnico, de infraestructuras, de aspectos ambientales, de ecología, de biología; los aspectos sociales sin dudas; productivos… todos estos aspectos están contemplados.

Cuando usted menciona el problema del arroz, ese problema terminó generando problemas en La Coronilla, haciendo perder la capacidad turística del lugar.

A.L. — Ahí pasó de ser “la perla de Rocha” de hace algunos años a…

D.C. — A un balneario fantasma.

A.L. — Exactamente.

D.C. — Y ahora hay iniciativas para su mejora. Eso está generado en un aspecto de desarrollo productivo de los años 60 o antes, que no preveía lo que iba a pasar en la costa.

O sea que hay una combinación de intereses productivos, de los efectos físicos que tampoco se conocían y que ahora terminan siendo un fenómeno negativo a nivel del turismo.

En lo que tiene que ver con los aspectos económicos y a su vez de la degradación de ecosistemas, de pérdida de biodiversidad, hay infinidad de trabajos en esa zona. Ahí se ve cómo un problema requiere de una serie de conocimientos académicos que no son de una sola disciplina sino que le diría que casi cualquier disciplina académica podría contribuir con algo a explicar parte de los problemas costeros. El caso de La Coronilla es emblemático pero hay muchísimos problemas que hay que abarcar desde el punto de vista integrado y es por eso que nuestro proyecto insiste en lo integrado.

A.L. — Ante esa diversidad y esa complejidad que tiene el manejo de la costa, ¿cuál es el aporte de la Universidad de la República? Usted mencionaba que ustedes generaban información científica, ¿quién va a utilizar después esa información?

D.C. — Ahí está el punto clave de la logística de nuestro proyectos. Nuestro proyecto trata de no generar información científica para que quede dentro de un cajón, sino para que sea usada en la gestión —esto está dentro del concepto del propio proyecto—.

Nosotros estamos muy vinculados con los gestores de la costa y en Uruguay los gestores de la costa son las intendencias municipales en primer lugar y algunos organismos internacionales como la Dirección Nacional de Medio Ambiente, la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial y algunas otras entidades como la Administración Nacional de Puertos, etc. Todos los que tienen injerencia sobre la costa.

Entonces, todos los objetos de estudio desde el punto de vista científico interdisciplinario que nosotros abarcamos, no se nos ocurre a nosotros en forma aislada en un gabinete, sino que en realidad, proviene de la interacción con los gestores. Este proyecto y todos los antecedentes que le mencioné incluso de la propia maestría, tienen un vínculo muy fuerte fundamentalmente con las intendencias y con el Ministerio de Medio Ambiente.

A.L. — ¿Ya nacen enlazadas con problemas concretos para resolver?

D.C. — Justamente, porque nacen de los problemas. Uno puede investigar temáticas y no necesariamente problemas, pero cuando uno tiene que manejar, normalmente maneja problemas. Entonces, los gestores tienen que manejar y solucionar problemas que en definitiva son conflictos. Donde hay conflictos es porque hay intereses distintos. Normalmente, nosotros vamos tras esos problemas y la forma de ir tras esos problemas es hablar con los que los están gestionando. Cuando una intendencia no se preocupa por un determinado tema es porque no es un problema.

Normalmente lo que hacemos es eso; tenemos un muy fuerte vínculo que requiere una infraestructura y una dedicación muy fuerte para encontrar en dónde poner todos los esfuerzos interdisciplinarios y que finalmente la investigación no caiga en una publicación científica en una revista internacional arbitrada de gran calidad, pero que después tiene muy poco uso a nivel de la gestión. Esa es una particularidad de nuestro proyecto.

A.L. — Dijo que las intendencias a veces no se ocupan de algo porque no lo ven como un problema… ¿Qué suerte han tenido con los distintos organismos? ¿Ven que los decidores reciben de buen grado las cosas que ustedes hacen? ¿Los van a buscar o ustedes tienen que ir a “golpearles la puerta para que les den bolilla”?

D.C. — Ha pasado de todo y ha sido un proceso. Fueron casi ocho años de trabajo desde el inicio de esta iniciativa, desde la consolidación de la maestría. La maestría tuvo mucho que ver con este desarrollo posterior de la investigación, porque los estudiantes terminan la maestría con una tesis. En esa tesis lo que normalmente hacen es investigar problemas concretos, por ejemplo, los que las propias intendencias tienen.

Eso ha sido un proceso largo de mucha discusión, de explicar de qué se trata. Las autoridades cambian y hay que volver a explicar, pero ha sido creciente el interés de las intendencias, del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (especialmente de las direcciones de Medio Ambiente y de Ordenamiento Territorial). Las dos nos apoyan incluso económicamente al desarrollo de la maestría.

En ese sentido creo que ha habido un crecimiento de entender que las decisiones que ellos toman a la hora del manejo, no pueden ser tomadas como en el pasado, que eran estrictamente disciplinarias y dependían de la especial del que tomaba la decisión. Eso creo que ha permeado, no solamente por nuestro trabajo sino por el trabajo de un montón de colegas, incluso por la experiencia internacional.

Acá insisto, tenemos una cooperación muy fuerte con Canadá y con universidades regionales (Chile, Argentina, Brasil y México) y ahí hay mucha experiencia costera de varias décadas. Ellos nos llevan la delantera, sin dudas y eso creo que a veces los gestores ven… a veces es más fácil mostrar ejemplos de otros lados y ver cómo se hacen las cosas en otro lado y creo que eso ha permeado bastante. Yo estoy muy contento por las acciones.

A veces las soluciones o los comentarios que hacemos o los resultados de nuestras investigaciones no son del total agrado del gestor, porque a veces es mucho más complicado, por supuesto, resolver un problema tomando en cuenta toda la diversidad de intereses y dejar a todo el mundo más o menos contento, que simplemente solucionar el problema del que más hace presión —como muchas veces sucede—; pero eso creo que se ha ido entendiendo y que es necesaria una aproximación distinta.

A.L. — Hay un tema que nos preocupa a todos, sobre todo porque lo leemos en la prensa y en algunos estudios donde se habla del calentamiento global del planeta que hace derretir lugares que hasta ahora tuvieron mucho hielo y que van a hacer que el nivel del mar suba en los próximos años. De hecho, creo que ya se ha constatado un pequeño crecimiento en el nivel del mar —que no sé si ha sido importante o no—, pero se está hablando de una crecida del nivel realmente importante que podría llegar a afectar la zona de la playa y de terrenos que de repente tienen el mayor valor en el Uruguay.

¿Qué nos podría decir de eso? ¿Cuánto se prevé en el Uruguay que podría llegar a crecer el nivel del mar?

D.C. — Primero debo aclarar que no soy especialista en cambio climático, sin embargo, el tema del cambio climático es el punto neurálgico a nivel costero en el mundo. Países como las Islas Maldivas tienen un plan de manejo de evacuación del país porque dentro de 50 años, el país está bajo agua. El manejo costero de las Maldivas es muy distinto que el manejo costero del Uruguay porque son cosas distintas, pero sin dudas, el cambio climático y el aumento del nivel del mar es un tema importante.

Más allá de controversias sobre los números concretos, las últimas investigaciones aquí indican que en los últimos 100 años ha subido por lo menos 10 u 11 centímetros el nivel del mar. Eso de alguna forma indica o explica muchas de las cosas que suceden en la costa. Por lo tanto, el manejo costero en el Uruguay tiene que contemplar esa situación.

De poco vale una ley que diga que no se puede construir a “x” distancia de la línea de la costa cuando dentro de 50 años esa línea de costa se va a mover. En todo caso, esa ley deberá de ser adaptativa e ir cambiando.

A.L. — ¿Cuánto podría moverse?

D.C. — No podría responderle eso, pero a lo que voy es a que el cambio climático debe ser tenido en cuenta a la hora de planificar cualquier cosa de nuestra costa. Sin dudas. Y no estamos hablando únicamente del aumento del nivel del mar, estamos hablando del cambio en los patrones de precipitación.

Uruguay en la costa no tiene grandes problemas de inundación por el aumento de nivel del mar —aunque se da en algunas zonas puntuales como un barrio de Juan Lacaze que está construido dentro del Río de la Plata—; hay zonas en San José que se inundan, pero también hay zonas que no están tan cercanas a la costa como San Carlos y se inundan y tiene unos buenos problemas de inundación y no es porque haya subido el mar exclusivamente, sino porque han cambiado los patrones de precipitación y porque el desarrollo urbano no ha sido planificado.

Entonces, esa combinación compleja de aspectos naturales, de aspectos sociales y de aspectos de decisión son las que tratamos de apoyar. Nosotros no tomamos decisión; nosotros no gestionamos. Cuando digo nosotros, es la Universidad, nuestro proyecto. No gestionamos, no tomamos decisiones, pero podemos contribuir desde una visión científica no disciplinar, sino lo más integrada posible a que las tomas de decisiones sean lo mejor posible.

Entonces, este cambio climático en especial es el eje temático 1 para nuestro centro de investigación: adaptación de la zona costera frente al cambio climático.

A.L. — ¿Se trabaja en esencia sobre una incertidumbre?

D.C. — Además. Eso también es interesante.

A.L. — Hay varios escenarios. Estuve cuando el economista Barrenechea presentó en Dinama los impactos económicos del cambio climático en el Uruguay, — es un estudio bien complejo del cual hemos hablado muchas veces en Producción Nacional—; él tenía dos escenarios: uno peor y uno menos malo que igual era espantoso. Tenía dos escenarios y había grandes diferencias entre uno y otro.

D.C. — Esa incertidumbre es un nivel más de complejidad en esa ya compleja trama de tomar una decisión con un montón de intereses en juego. Además, la incertidumbre de un aspecto temporal como es en este caso el del cambio climático.
Esperamos contribuir a eso; a que la toma de decisión sea un poco mejor de lo que ha sido en el pasado y con eso nos quedamos muy contentos porque eso es el foco del proyecto.

A.L. — ¿Cuáles son las próximas actividades que tienen planeadas en este Centro Interdisciplinario para el Manejo Costero Disciplinado del Cono Sur?

D.C. — Le puedo decir tres: uno es que este es un proyecto que es parte de una descentralización universitaria y de hecho se creó recientemente el Centro Regional del Este en la Universidad, que alberga a los departamentos de Maldonado, Rocha y Treinta y Tres. Para nosotros, especialmente por la zona costera, vamos a ir llevando al Centro lentamente, en un proceso de un par de años, que tenga una instalación en lo que van a ser los cuarteles generales de la Universidad en esos dos departamentos. Ese es nuestro foco logístico principal.
Desde el punto de vista de la investigación, en este momento estamos generando un proyecto regional y con los colegas canadienses, sobre cambio climático e inundación en las ciudades, ciudades costeras que sufren problemas de inundación. Eso no se da sólo en Uruguay, sino en Argentina, Uruguay, Brasil y comparativamente con ciudades costeras canadienses que sufren problemas de inundación frente a los problemas de cambio climático.
Ese va a ser nuestro primer gran proyecto de investigación y estamos en este momento gestionando los fondos para desarrollarlo y en tercer lugar, para continuar con lo que dio vida a este proyecto que fue la Maestría en Manejo Costero —fue el primer producto interdisciplinario que este grupo produjo—, continuar con esta maestría pero continuar moviéndola hacia el este.
Seguramente para la tercer generación que empieza el año que viene, la maestría ya se podrá dictar en el este y esto contribuirá a ese proceso de descentralización; contribuye a vincularse más con los colegas brasileros con los que tenemos una muy fuerte interacción y por ese lado le diría que es por donde nuestra estructura y nuestra logística va en los próximos años.

A.L. — Muchas gracias.

D.C. — Gracias a ustedes y felicitaciones por el programa, porque estas temáticas normalmente no se escuchan en la radio y me parece que son importantes, porque hay que pensar en estas cosas no puntualmente. Hay que pensar hacia adelante en el tiempo por lo que hemos visto, por todas estas incertidumbres y sobre todo ampliando las visiones y tratando de contemplar más intereses que los puntuales que han sido los que han dominado la gestión en el pasado, aquí y en el mundo.

 

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