Proyecto de ley sobre transferencia de jugadores: «lo más importante es que se haya hecho»

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El periodista Martínez Chenlo consideró positivo que se haya elaborado el proyecto de ley, y explicó algunos de los elementos centrales de la iniciativa.

Rómulo Martínez Chenlo, editor de Deportes del matutino La Diaria

Entrevista emitida el miércoles 24/06/09 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

El fútbol es un negocio millonario, aunque también hay otros deportes profesionales en nuestro país que están moviendo un montón de dinero.

En este marco es que el gobierno va a presentar ante el Parlamento un Proyecto de Ley que busca “que la sesión y transferencia del deportista profesional luzca con la transparencia necesaria”. Esto es lo que dice textualmente parte de la argumentación de este Proyecto de Ley que fue firmado el pasado lunes en el Consejo de Ministros.El proyecto autoriza a la actividad de intermediación deportiva, pero le fija algunas incompatibilidades y también algunos límites en el cobro de las comisiones.

Si este proyecto se transforma en ley, el contratista no va a poder ser dirigente, técnico, ni profesor en Instituciones Deportivas, tampoco va a poder ser dirigente del Comité Olímpico Uruguayo y no podrá dedicarse a la difusión del deporte profesional con finalidad lucrativa. Esto incluye a colegas que son periodistas deportivos y también tienen «algún jugador comprado».

El proyecto fija un porcentaje por la intermediación al contratista, no es un porcentaje definido, pero dice: “El contratista tiene que ganar menos de lo que va a ganar el deportista y la institución que tiene los derechos de ese deportista”. Además, entre otras cosas, se prohíbe que las Instituciones Deportivas vendan sus jugadores a personas físicas o jurídicas que no sean otras entidades deportivas.

Al informar sobre la firma de este Proyecto de Ley en el Consejo de Ministros, el ministro de Deportesl, Héctor Lescano, señaló que “Para el gobierno es muy relevante la necesidad de establecer reglas de juego que signifiquen un cambio en la realidad actual, —distinto de lo que ocurre en la vida de los hechos—; que van más allá de la normativa preexistente”.

Para profundizar sobre los objetivos y la problemática que plantea este Proyecto de Ley en Producción Nacional entrevistamos a Rómulo Martínez Chenlo, editor de Deportes del matutino La Diaria, conductor de Deportivo Uruguay en radio Uruguay. Martínez Chenlo fue Jefe de Prensa de la Asociación Uruguaya de Fútbol; vocero de la Selección Uruguaya de Fútbol y actualmente es docente de Fútbol en la Universidad ORT. 

Alejandro Landoni — ¿Qué es lo más importante de este Proyecto de Ley que se dio a conocer hace unos días?

Rómulo Martínez Chenlo — Estudiando una rápida respuesta; creo que lo más importante es que se haya hecho. Para ir estación por estación, lo segundo es que lo estemos discutiendo. Se me ocurre muy importante la generación permanente de masa crítica que pueda enriquecer cualquier temática, y más en este caso que es tan particular.Obviamente que con estos dos antecedentes, lo bueno sería que se aprobara y que se pusiera en práctica. Pero ya creo que es importante que estemos conversando para tener una suerte de formación, — o por lo menos una discusión sobre qué es la transferencia de un deportista —, porque creo que en algún momento hemos retrocedido muchísimo con la aparición de los agentes deportivos actuando sólo para ganar dinero, y para además realizar todo tipo de evasiones (lavar, inflar y desinflar cifras); y nosotros los individuos comunes, los receptores permanentes de este tipo de mensajes, yo no digo que nos podamos confundir, pero podemos creer que eso es lo normal, pero cuando se empieza a “rascar” un poco, te das cuenta de situaciones de esclavitud post moderna. 

A.L. — Se conocen algunos casos terribles como el de un jugador de la Sub-20 que fue prácticamente secuestrado por un contratista y estuvo dos o tres días donde nadie sabían muy bien dónde estaba, para que firmara un contrato determinado. 

R.M.C. — Son situaciones que de hecho están mal en cualquier relacionamiento humano y social normal, pero que además, si nos queremos adherir a una política mercantil de libre comercio, de alguna manera tiene que estar reglamentada también.

Se hace y se permite mucha trampa y eso nos genera una condición de inestabilidad absoluta en la cual algunos, en el marco de estas negociaciones que hasta el momento son “por la libre” total — por más que hay reglamentaciones —, algunos lo hacen de buena manera (tampoco es para descalificar); hacen su negocio y atienden el bien del deportista, pero otros hacen su negocio y dejan tirado al deportista y en condiciones de crecimiento cero. 

A.L. — Siempre me llama la atención los futbolistas que van a Europa y según se dice o trasciende en los papeles (no sé cómo será en la realidad); ganan fortunas pero no sólo que no juegan, sino que además los técnicos no los tienen en cuenta para jugar. Algunos pasan años y terminan el contrato, no jugaron y nunca los tuvieron en cuenta para jugar un partido.

R.M.C. — Sí, y encima la forma abrupta en que casi finalizan ese ascenso que uno presagiaba como continuo, pero que una vez que salió ese pase y van al ostracismo, se desconocen cuáles son los acuerdos económicos y cuál es la relación de dependencia con esos agentes que conducen al deportista.

Haciendo una rápida revisión histórica se puede comprobar que algunos de los futbolistas que fueron colocados en Europa en esas condiciones, uno ahora puede repasar que hacían la transacción, se quedaban con su parte los agentes, seguramente el deportista ganaba muchísimo en calidad de vida al hacer la transferencia, pero después no tenía las herramientas, ni los conocimientos, ni un núcleo que lo rodeara que pudiera ayudarlo a hacer una rápida adaptación y un buen uso de esos dineros que no necesariamente se los “birlaban”, pero podía terminar “quemando” la plata rápidamente por ejemplo, comprándose una «bemba» de US$ 150.000 y dedicándose a comprar ropa de marca italiana.Y eso se termina y se termina también la posibilidad de poder seguir generando ingresos económicos con su carrera deportiva.

Creo que, — aún sin esta reglamentación que ojalá pueda entrar en vigencia y con un libre mercado absoluto —, hay otros que tratan de acompañar de una primera manera ese primer gran elemento del desarraigo, de estar en otra sociedad, de tratar de estar preparado para todo eso, ya que eso genera una posibilidad de crecimiento real dentro de lo deportivo. 

A.L. — Actualmente está vigente en Uruguay una ley que entiende justamente a propósito de temas relacionados al deporte, es la Ley Nº 14.996, pero el gobierno entendió que había que ahondar en la cesión y transferencia de deportistas profesionales.

El proyecto define al deportista profesional, no sólo a los futbolistas, como “toda persona física que se dedique a la actividad del deporte como profesión habitual y que esté vinculada a una Institución Deportiva”. Se habla también de la figura del contratista, del intermediario; se autoriza esa actividad, pero se le fijan algunas incompatibilidades. Por ejemplo: el intermediario no puede ser Dirigente de la AUF, no puede integrar el Comité Olímpico Uruguayo, ni de una Institución que esté anotada en un Registro que se va a crear de Instituciones Directivas; no puede ser Director Técnico de ellas, no puede ser periodista entre otras muchas cosas.

Esto de los periodistas llamó la atención, ¿cómo lo vivió usted? 

R.M.C. — Sí, se supone que vivimos en un mercado muy degenerado en donde la degeneración de nuestra carrera hace también como uso y costumbre que toquen a algún periodista, — pero esto no es sólo en el Uruguay, es en todo el mundo —, o hasta en algún caso, tenga alguna contra prestación económica ya acordada por difundir las excelencias de un deportista. Te lo venden.

Parto de una lógica de que para mí, todos los receptores somos receptores de buena fe. Entonces, si un tipo en la radio o en la tele me dice que “fulano es un fenómeno y realmente tiene una capacidad de goleador” y de alguna manera si es una versión interesada, me está haciendo trampa y esa trampa hay que cortarla de alguna manera.

Capaz que es muy seca esta forma de cortarla pero sí puede ser, pero es una forma de delimitar claramente. Creo que está bien generar el marco de incompatibilidad y con respecto a lo que tu señalabas, no sólo se readecúa la condición de agente o contratista, sino que se lo define como tal: es un agente o un intermediario, y eso también está bueno.Eso obligará independientemente de todas las normativas que tengan las Federaciones y las Confederaciones del Deporte que organicen el deporte que sea, pero básicamente creo que debemos apostar al fútbol, al básquetbol y tal vez puedan aparecer grandes negocios en el fútbol de salón, vemos en el rugby argentinos jugando en todo el mundo; pero más allá de las reglamentaciones que tengan esas grandes Confederaciones, si el pase o la transferencia, o si el cambio se hace desde Uruguay y con uruguayos, va a haber que atender a estas cuestiones, y eso está bueno.Igual, con seguridad se van a seguir haciendo trampas, pero va a cortar las posibilidades al tramposo. 

A.L. — Cómo se lleva después la ley a la realidad, “es otro cantar”… 

R.M.C. — Claro. Conversando el Director Nacional de Deportes, Fernando Cáceres, planteaba que ni siquiera sabía si ésto se aprobaría en esta Legislatura o no, pero estaba bueno que se pusiera en al menos en discusión, y yo acompaño mucho eso. Está bueno que sepamos de lo qué hablamos y que tengamos posiciones encontradas inclusive, para poder llegar en este caso a la mejor ley posible. 

A.L. — Otro de los aspectos que está contenido en este Proyecto de Ley es la defensa de las Instituciones que forman deportistas profesionales entre los 12 y los 21 años, porque deberán ceder el 5% de la cesión o de la trasferencia de todas las cesiones o transferencias hasta que ese deportista tenga 23 años a la Institución que lo formó. ¿Doce años es Baby Fútbol o ya es la última división del Fútbol Profesional?

R.M.C. — Es el último año del Baby Fútbol. Quien tiene más categoría en ese sentido es AUFI (Asociación Uruguaya del Fútbol Infantil), y después los futbolistas que ya integran la Octava y la Pre Séptima que se integran en fútbol profesional a las filas de la Asociación Uruguaya de Fútbol.Eso está muy bueno porque impedirá también que el futbolista o el deportista se vaya y no deje nada para una institución con fines de formar deportistas.

Había escuchando una vez, — como consecuencia de la normativa FIFA —, que no sé bien si para mejores negocios o no , pero me parece que liberaba cierta cuestión esclavizadora que tenía nuesta normativa, que apunta a que el futbolista que no tiene contrato es un futbolista libre. En nuestros tiempos el futbolista permanecía hasta los veinti y tantos años en la institución que lo había formado, tuviera o no tuviera contrato, es más, el fútbol profesional uruguayo tenía una reglamentación que era plenamente esclavista en el sentido de que si lo declaraban en rebeldía, la institución dejaba al futbolista dos años sin jugar, y no jugaba y no cobraba.

Todo eso se terminó. Pero recuerdo haber escuchado a alguno de los hermanos del Campo en Danubio señalar que si eso iba a ser así, capaz que a Danubio no le interesaba seguir formando futbolistas para que después se los terminaban robando. (Yo lo conceptualizo así, no sé si del Campo lo dijo de esa manera). 

A.L. — ¿El reglamento uruguayo se terminó con el tema del “Cebolla” Rodríguez, Carlos Bueno y Joe Vizera? ¿Fue con ese conflicto? 

R.M.C. — Exactamente. En la FIFA ya era así, pero la AUF no se había avispado de que frente a dos normas que no son iguales la más importante es la de la FIFA.Entonces, esto va a asegurar que por ejemplo, del Campo no esté en esa encrucijada porque sabe que si un deportista es formado por su Club, seguramente va a tener una contra prestación que le servirá para poder seguir administrando de futuro esa Escuela para formar deportistas. 

A.L. — El proyecto también habla de la transferencia de los menores de edad al exterior.Se estaba dando en chiquilines de Sub 15, donde no sólo se llevaban al niño sino que se llevaban a toda la familia prometiéndoles un trabajo en Europa; se desarraigaba a la familia entera y se la llevaba a otro país, pero para que el niño jugara al fútbol en ese país del primer mundo. No como solución a la familia, sino justamente para llevarse al chiquilín a otro país. Eso es brutal. 

R.M.C. — Es terrible, y no tiene solución. Creo que acá de todas maneras hay una situación que va a estirar y que llega a dar competencia en algún caso a un Juez de Menores. Pero eso es más bien para el caso de que por ejemplo, la familia no esté convencida de la factibilidad que se haga una transacción de ese tipo. Pero en realidad lo que hacen es “comprar el paquete familiar”.

Por ejemplo, va don Rómulo a trabajar a “La Gazzetta dello Sport» con un contrato de dos años, la señora va a otro lugar y el nene va a jugar al fútbol. En realidad, todo sabemos que poco importa lo que escriba o lo que opine don Rómulo en “La Gazzetta dello Sport”, lo que importa es lo que vaya a jugar el nene y lo que vaya a valer el nene en dos años, cuando ya esté en condiciones de hacer un contrato profesional de primer mundo. Es terrible. 

A.L. — Sí, realmente es terrible. Hemos tenido un primer pantallazo de este Proyecto de Ley que consta de 58 artículos. Estuvimos viendo sólo los lineamientos más importantes, pero como decías, lo importante es que se comience a discutir. No se sabe si se va a aprobar en esta Legislatura, que termina ahora el 15 de setiembre, pero está ya sobre la mesa y vamos a ver qué trámite tiene.

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