Retorno productivo:»salimos a la cancha sabiendo cuáles son las reglas»

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Egresados del proyecto Retorno Productivo de Fundasol cuentan cómo al volver de España, la capacitación en gestión empresarial les permite implementar su idea de negocio en el país.

Paula Meliante, Alejandro Pineda, y Fabián Laguardia

Dos de los 19 egresados del curso que brinda el proyecto Retorno Productivo tienen sus proyectos de negocios en camino: una clínica de Musicoterapia y una clínica odontológica que se basa en el uso de un software único en el país.

Paula Meliante y Alejandro Pineda contaron en Producción Nacional sus experiencias y el coordinador del proyecto, Fabián Laguardia, informó que ya están abiertas las inscripciones para aquellas personas que habiendo regresado de España, quieran poner su propia empresa aquí en Uruguay y busquen capacitación.

Actualmente unas 100 familias de uruguayos que se radicaron en España están retornando por mes a nuestro país, según datos de Fundasol. La expansión económica del Uruguay en los últimos años y el impacto que ha tenido la crisis financiera en el primer mundo, en particular en España y especialmente en los emigrantes que están viviendo allí, hace que muchos de los uruguayos que están viviendo allá piensen en volver a nuestro país.

Hay tres instituciones de apoyo a emprendimientos productivos que se han unido para desarrollar un programa que busca impulsar el desarrollo empresarial de aquellos que emigraron alguna vez hacia Europa y hoy están retornando o tienen pretensiones de volver. Este programa se llama Retorno Productivo y lo está llevando adelante la Fundación CREA en España y su contraparte en Uruguay es Fundasol. Además, este programa cuenta con el respaldo y la financiación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Comenzó a funcionar en el segundo semestre del año 2008 y hasta este momento, 19 emprendimientos de ramas muy diversas han egresado de este programa que les brindó capacitación empresarial a los uruguayos. El programa no es sólo para el que volvió, sino que también es para algunos que tienen familiares cercanos que están viviendo en España.

Hoy conoceremos las experiencias de Paula Meliante, licenciada en Musicoterapia, y de Alejandro Pineda, odontólogo, dos emprededores que retornarnos al país y egresaron del curso de Fundasol. Del otro lado del mostrador, conversamos con Fabián Laguardia, el coordinador del programa “Retorno Productivo”.

Foto: Algunos de los egresados del curso en 2010.

Alejandro Landoni — Tanto Alejandro como Paula vivieron mucho tiempo en España.

En el caso de Paula incluso vivió mucho tiempo en Brasil. ¿Qué es la Musicoterapia?

Paula Meliante — Trabajo con la música y todos sus elementos en el tratamiento de personas. La idea es mejorar la calidad de vida, las funciones tanto físicas como psíquicas de las personas.

A.L. — ¿Lo hacen personas de todas las edades o que tengan una problemática específica?

P.M. — También. Se puede trabajar desde el embarazo. El feto comienza a oír desde los cinco meses de gestado y desde ese momento ya se puede trabajar con el feto, pero también se trabaja con los padres y con la relación de los padres con ese nuevo ser.

Trabajamos básicamente en la relación de las personas con la música. Nuestro instrumento de trabajo es la música.

A.L. — ¿Es una profesión o carrera que realizó en España o cuando estaba en Montevideo ya le interesaba ?

P.M. — Soy montevideana y siempre tuve interés en las áreas de salud y de arte. Estudié medicina, soy enfermera también y estudié música —mi instrumento es flauta transversal—, y luego con el correr del tiempo descubrí que existía esta profesión.

En España no conseguí estudiarla… no sabía que existía y recién la conocí y conseguí estudiarla en Brasil.

A. L. — ¿Cuántos años estuvo en España?

P.M. — Estuve tres años, volví a Uruguay dos años y me fui para Brasil donde estuve diez años más o menos.

A.L. — Eso está bueno porque va fijando alguna especie de pauta sobre que el programa no es sólo para personas que volvieron recientemente de España.

Alejandro Pineda es odontólogo. ¿Se recibió en Uruguay o en Europa?

Alejandro Pineda — Me recibí de dentista acá en Uruguay y fui a formarme en un posgrado en Europa. Me recibí en el año 2002 y en el 2003 armé las valijas y me fui. Aterricé para un curso, presenté un trabajo en ese curso y tuve la suerte de ganar un premio y ese premio era la pasantía en una de las mejores clínicas que hay en Barcelona. Me quedé trabajando en esa clínica durante dos años y después terminé yendo para Ibiza con otra propuesta laboral del mismo grupo de clínica hasta que decidí volverme.

Terminé mi formación de posgrado en noviembre del año pasado y en diciembre ya estaba acá.

A.L. — Entonces fueron varios años de estadía.

P.M. — Sí, siete en total.

A.L. — ¿Los dos volvieron con la idea de tener un emprendimiento en Uruguay?

A.P. — Exacto. Desde estudiante tenía esta idea pero por temas económicos y por temas de formación no la pude llevar a cabo inmediatamente, porque mi proyecto apunta a ser diferente, una odontología diferente a la que hay hoy acá en el mercado, entonces tenía que ir a formarme afuera.

A.L. — ¿Diferente en qué?

P.M. — Diferente… parte de un enfoque multidisciplinario del paciente, con terapias de última tecnología como por ejemplo, utilizando un software único en Uruguay sobre el diseño de sonrisas. Llega el paciente y se le toma una foto en su estado inicial, se hacen análisis de altura, complexión, la forma de dientes actual y se le da una forma de dientes óptima para su estética, y con este software se permite ver el resultado final sólo con una foto inicial de una primera visita.

Eso por ejemplo es muy gratificante a la hora de decidirse con quién hacerse ese tratamiento, porque le estamos diciendo cómo va a quedar. Cuando vamos al dentista con la ansiedad, el miedo, con el tener que someterse a un tratamiento de un cambio de estética de la sonrisa sin saber cómo va a quedar, a veces da un poco de cosita. En cambio, al mostrarle cómo va ser el final, creo que va a ser un factor determinante a la hora de decidir con qué profesional hacerlo.

A.L. — ¿Ya está en tratativas para instalar la clínica?

P.M. — Sí, estamos en eso.

A.L. — En el caso de Paula ¿es un emprendimiento vinculado a la Musicoterapia?

P.M. — Sí, mi idea es como paso final abrir una clínica de atendimientos musicoterápicos.

En realidad, trabajamos con una población muy amplia, entonces dentro de esa clínica se puede atender y también mi idea es atender fuera de la clínica también, pero teniendo como centro esa clínica.

A.L. — Ambos regresaron de España y realizaron un curso financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo que se ha desarrollado en Fundasol para ayudar a estos emprendedores a traer su idea productiva al Uruguay. ¿En qué consiste esta capacitación?

Fabián Laguardia — Es un programa que está dirigido a personas que han vivido en España y que han retornado, pero no necesariamente en este último tiempo. En el caso de Paula por ejemplo, hace más de una década que estuvo viviendo allá y no es lo común en estas épocas, cuando tenemos un aluvión de gente que está retornando.

Es un programa que como usted decía está financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y es co-ejecutado en Uruguay por Fundasol y brinda básicamente herramientas de gestión empresarial para que las personas que tengan una idea de instalar un emprendimiento propio, puedan conocer las reglas del mercado, puedan adquirir elementos que le faciliten esa instalación. Eso se hace a través de capacitaciones grupales y asesoramiento individual en diversos temas, como pueden ser: la parte jurídica, la parte fiscal, los costos, análisis de mercado, la parte de comercio electrónico aplicada a la micro y pequeña empresa.

Es un programa que tiene una duración de seis semanas y que finaliza con la posibilidad de facilitar de parte de Fundasol el acceso a un crédito para aquellos que lo necesiten.

El programa de por sí cuenta con un fondo pero por temas burocráticos, — es un proyecto bastante complejo: el BID que está detrás de esto es la oficina de París, tenemos la contraparte que es la Fundación CREA en España y Fundasol en Uruguay y después en Colombia, Ecuador y en Bolivia también hay otras instituciones trabajando-, por lo tanto, hay muchas partes trabajando, con un océano de por medio, y hay temas que no han terminado de pulirse, justamente uno de ellos es el tema del financiamiento con el fondo que prevé el proyecto. Pero Fundasol es una institución de microcrédito entonces nosotros estamos canalizando las solicitudes a través de nuestro Departamento de Microcrédito que es el que va a atender las necesidades de estos emprendedores que han participado por esta actividad.

A.L. — ¿Se puede decir que es una incubadora de ideas?

F.L. — Sí, se puede decir porque la idea no es solamente que nos quedemos en esas seis semanas de trabajo. Ni qué hablar con aquellos que accedan a un crédito en donde habrá un seguimiento. También habrá un seguimiento técnico de parte de los técnicos de Fundasol durante el primer año de instalación de la empresa, en el caso que así suceda.

A.L. — Han sido muy variados los emprendimientos que se han presentado. Cuando vinieron la vez anterior, me dijeron que se presentaron unos 40, se seleccionaron 21 y egresaron 19 que tienen que ver con ramas diversas.

F.L. — Sí, es muy amplio.

A.L. — Hay uno que me encantó que es de unas payasas.

F. L. — Unas payasas… la técnica clown. Hicieron una presentación el día final por lo que me comentaron.

Es muy interesante porque lo hacían como hobbie. Iban a hospitales y demás y hacían una actuación para niños o en hogares de ancianos, pero empezaron a ver que había un mercado donde poder incursionar, ya viéndolo como una forma de generar ingresos.

A.L. — Es la idea de esto…

F.L. — Es la idea de esto y lo van a hacer a través de una asociación civil que ya están encaminándola.

Es muy particular, son cuatro o cinco muchachas que ya están trabajando en esto hace un par de años.

A.L. — Después hay varios emprendimientos gastronómicos, algunos vinculados al aspectos del deporte, culturales, hay una panadería, hay varias empresas de construcción de distinto tipo, hay una herrería, aislamientos, terapias alternativas, organización de eventos, carteles luminosos, la clínica dental de Alejandro, una inmobiliaria online, un tambo, insumos de informática, artefactos para aguas, etc.

F.L. — Sí, es bastante variado.

A.L. — ¿Está bueno trabajar con gente que está en cosas variadas?

P.M. — Es súper rico. La sociedad actual está tendiendo a trabajar de esta forma. En forma de colaborar y no competir. Pasaba que aprendemos mucho del proyecto del otro, de la forma de encararlo y muchas veces durante el café comentábamos el proyecto del otro y ayudábamos de cierta forma y muchas veces también recibíamos consejos. Es un aporte constante que estamos teniendo.

A.P. — Claro. Y al ser tan diverso lleva a que haya más colaboración que competencia.

Si fueran todos los proyectos iguales tendrían que ver en qué se diferencian del otro, pero acá por ejemplo, para elegir mi logo utilicé a mis compañeros y a mi familia, y con ellos hice un pequeño estudio de mercado a ver qué les parecía. Todo siempre bien y colaborando.

A.L. — ¿Qué les dejó la capacitación? ¿Cuándo egresaron qué sintieron que fue lo que más aprendieron?

A.P. — En mi caso particular, venía con la idea desde hace tiempo de hacer este tipo de proyecto, si comparo cómo hubiese sido el resultado sin la capacitación de Fundasol y con ella, ya lo puedo ver muy diverso. Me iba a enfocar en un emprendimento sin tener conocimiento de un montón de elementos que hay que manejar para tener una empresa.

Fundasol me ha dado esta “apertura de cabeza” de decir “hay que manejar finanzas, hay que manejar el tema legal, un correcto comercio informático, un marketing”. Son todas cosas básicas que en el resultado final se ven reflejados tanto para una clínica dental, para una clínica de Musicoterapia, cualquiera de los 19 proyectos. Son elementos que después son importantes.

P.M — Es mucho piso, mucha base que te da.

Todos volvemos generalmente con una idea más romántica. El tema de volver al país, volver capacitado generalmente. Las personas que volvieron, o volvían con algo de dinero, o con un proyecto, una idea o una formación y venís con todas esas ganas y llegás acá… y ¿cuáles son las reglas del juego, cómo hacés para insertarte, qué tenés que hacer, que no tenés que hacer? El curso nos “abre la cabeza” totalmente y nos da otra base como para decir salimos a la cancha sabiendo más o menos cuáles son las reglas.

A.L. — Claro, sobre todo porque en estos casos se tienen pocas posibilidades de equivocarse.

A.P. — Sí. Lo que ellos te proponen es investigar el mercado. No venir a ciegas y abrir lo que pretendés abrir, sino investigar, y eso lleva a reducir errores. Entones, te da una perspectiva de tener mayor probabilidad de éxito.

A.L. —Ellos son recién egresados de este curso. Fabián ¿hay otra oportunidad para que la gente que esté interesada en el curso pueda presentarse?

F. L. — Sí, justamente hoy estábamos en una reunión con el presidente de la Fundación CREA hablando de eso. Nosotros ya tenemos más de 40 solicitudes y el próximo programa va a estar comenzando a fines de setiembre, pero teniendo en cuenta que ya tenemos un montón de personas inscriptas seguramente lo estemos adelantando para fines de agosto. Ya está previsto y estamos recepcionando las inscripciones.

Algo que es importante y siempre lo comentamos antes del inicio de este programa con los participantes es que Fundasol no tiene la varita mágica ni mucho menos, simplemente da ciertos elementos. Aporta un granito de arena y da ciertos conocimientos, pero después va mucho en el trabajo que cada uno le ponga y la mentalidad que cada uno tenga en sacar adelante su emprendimiento.

Por supuesto que acompañado con los técnicos que están a la orden para lo que necesiten, pero acá lo que se da es un pequeño empujón y después va en la fortaleza y en las ganas que cada uno le ponga.

En el caso de este grupo que acaba de finalizar, le aseguro que todos están muy convencidos de que quieren seguir adelante y están convencidos del proyecto que tienen. Creo que eso es fundamental para concretar esa actividad en la realidad.

A.L. — ¿Quiénes son los que se pueden presentar a esta nueva convocatoria?

F. L. — Está dirigido básicamente a retornados, a personas que hayan vivido en España y estén retornando, y también está dirigido a uruguayos que tengan familiares viviendo en ese país.

Lo normal y por experiencia es que la gente que se está presentando y solicitando participar es gente que estuvo viviendo en España y que decidió retornar por el motivo que sea. Esos dos son los públicos objetivos de este programa.

A.L. — ¿Se ha dado el caso de que algún emprendedor quiera hacer una exportación del Uruguay hacia España o al revés utilizando los vínculos que tienen allá?

F. L. — Sí, al revés básicamente.

A.L. — Utilizando el conocimiento que tienen de los dos países.

F.L. — Sí, es común y los que se presentan acá con alguna idea, la idea gira en torno al trabajo que desarrollaban como empleados en España.

A.L. — Como es el caso de Alejandro.

F.L. — Como el herrero o Alejandro que estuvo trabajando como empleado. Los que trabajan en la construcción, trabajaban allá como empleados y muchos de ellos trajeron herramientas que utilizaban allá y acá van a iniciar una actividad siendo ellos titulares de una empresa.

Lo que manifiestan en muchos casos es lo que dijo Alejandro hace un rato, no tienen ni idea de lo qué es estar del otro lado del mostrador, es decir esa cabeza de empresario que es muy diferente a la cabeza que tenés como empleado. Hay que adaptarse rápido porque si no seguramente esos recursos o ahorros que traen se terminan consumiendo. Entonces, tiene que ser muy práctica la persona que pretende pasar de ser empleado a ser patrón.

A.L. — Los que quieran comunicarse con Fundasol lo pueden hacer al teléfono 4002020.

F.L. — Exactamente, o si no en la página del proyecto que es www.retornoproductivo.org.uy donde está toda la información y también pueden descargar la ficha de inscripción desde la página.

A.L. — ¿La clínica de Musicoterpia ya está funcionando?

P.M. — No.

A.L. — ¿Cuándo planea la apertura?

P.M. — Sería ideal que fuera para este año. Ahora la Musicoterpia tiene otro impulso en Uruguay porque se abrió la carrera universitaria y estoy ayudando a dar clases aquí también.

Eso puede ayudar a difundir lo que es la Musicoterapia

A.L. — Hay que esperar un poco más.

P.M. — Hay que esperar y seguir trabajando.

A.L. — ¿Y la clínica dental cómo viene?

A.P. — Se está armando.

A.L. — El logo ya está.

A.P. — El logo ya está.

A.L. — Ellos son recién egresados y yo ya los estoy apurando.

A.P. — Está toda la idea, todo el proyecto, está hasta lo qué hay que facturar por día. Calculo que en setiembre esté abierta y funcionando. Ya se están comprando equipos. Eso lleva tiempo y dinero y para fin de año tendremos sonrisas nuevas y bonitas.

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