«La economía está muy sana»

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Las cifras que dio a conocer el gobierno sobre el crecimiento de la economía uruguaya provocaron la mejora de las proyecciones oficiales, pero también levantaron polémica en el sector privado.

Ec. Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía
Según difundió el Banco Central del Uruguay (BCU), en el segundo trimestre del año la economía creció 0,5% en su conjunto, lo que hizo que el Poder Ejecutivo modificara al alza la expectativa de crecimiento para este año, que era de 0,7% y aumentó a 1,2%.En el segundo semestre el sector industrial particularmente, tuvo un crecimiento del 0,8%, mientras que el comercio creció poco, 0,1%.Más allá de estas cifras oficiales, la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) de nuestro país, mostraron su preocupación por las cuentas del Estado.

La economista Ana Laura Fernández de la CIU dijo a Últimas Noticias que el dato de este segundo trimestre la “sorprendió” y que los datos que se manejan a través de una encuesta de esta gremial, “mostraban caídas inferiores respecto al primer trimestre”. De todos modos, — señaló —, “eran caídas importantes en algunos sectores”. Según la economista el crecimiento del PBI “está dado por el aumento del gasto del Estado”. Para Fernández, esta situación va a determinar que el déficit se va a incrementar y que esto va a generar costos negativos para el país. “Nuestras proyecciones del déficit están ubicadas en un 3% del PBI, pero aún no fueron ajustadas a la luz de estos nuevos datos”, dijo Fernández. “Este crecimiento de la actividad se basa en un aumento del gasto por parte del gobierno; veremos hasta qué punto es sostenible y el futuro dirá si es positivo o negativo para el país”, dijo la economista.

Por su parte el presidente de la CIU, Diego Balestra, afirmó que “preocupa el tema del déficit fiscal”, aseguró que “si este incremento del gasto y del déficit es transitorio, es una cosa; pero si esto no se revierte y se vuelve permanente, entonces la cosa se va a complicar”. También la economista María Dolores Benavente, gerente de la CNCS, se mostró preocupada por este déficit fiscal y dijo que va a ser uno de los primeros puntos de la agenda del próximo gobierno. En la siguiente entrevista, la economista Gabriela Mordecki, coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, consideró “no del todo objetivos” estos comentarios, ya que las consideraciones sobre el aumento o no del déficit fiscal “no se desprenden de estos datos”.
Alejandro Landoni — ¿Cómo ven esta situación, este crecimiento de la economía desde el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas?

Gabriela Mordecki — La verdad es que los datos han sido muy buenos y siempre es bueno que al país le vaya bien, más allá de consideraciones al respecto. Me parece que acá además a veces se confunden un poco los temas y en plena campaña política aparecen comentarios que no son del todo objetivos; porque estos comentarios no se desprenden de estos datos. Más allá de que tuvimos un mal resultado fiscal; esto está sólo parcialmente vinculado a la mejora de la actividad económica; la mejora de la actividad, si bien tiene una relación con las políticas llevadas adelante, no necesariamente todo eso implica más gasto, porque por ejemplo, mejoró la industria manufacturera, y la industria es sector privado produciendo.Evidentemente que hubo políticas que permitieron que rápidamente se volviera a crecer en sectores como la construcción, puede ser que haya una parte de la construcción impulsada por el sector público, pero la construcción es inversión pública, no es un gasto permanente y genera efectos hacia adelante muy importantes.

A.L. — Los comentarios que leíamos venían de las cámaras empresariales y usted dijo que en la campaña electoral a veces los comentarios no son del todo objetivos.¿Hay como una mezcla entre lo empresarial y lo político-partidario? 

G.M. — En este momento me parece que las cosas a veces no quedan… Una cosa son los analistas económicos que tienen una visión objetiva de los números; y otra, me parece que es a partir de las Cámaras empresariales, donde bien o mal siempre están haciendo lobby — lo que es normal porque representan a un sector de la sociedad y muchas veces no ven la economía en su conjunto —, entonces, pueden estar a través de esos comentarios reclamando algunas cosas. Es una cosa que a uno le surge cuando escucha esos comentarios, los escucha repetidamente desde distintos lugares y todos se parecen.

Si se analizan fríamente los números, el problema que hubo con el aumento del gasto público y el fuerte déficit fiscal que tuvimos este año está básicamente vinculado al problema que tuvimos con la sequía, el alto costo que tuvo para el país la generación de energía eléctrica. Recién en agosto prácticamente se empezó a producir energía eléctrica solamente hidráulica, donde no se precisaron más las Centrales Térmicas; además, tuvimos un invierno muy frío y esos costos no se pasaron a las tarifas, sólo en el margen, entonces eso generó un déficit muy importante, sobre todo de la UTE, que fue absorbido por Rentas Generales en forma de déficit, y ese fue un problema coyuntural derivado de una cuestión climática. Los gastos que estaban planificados son los que se realizaron — el gobierno mismo lo dijo —, no se pudo hacer una política más anti-cíclica que la que se hizo. Si bien se mantuvieron los gastos — no se bajaron cuando bajó el producto —; tampoco había margen por esta otra situación de gastar más. Eso no es cierto.

A.L. — ¿O sea que desde el Instituto de Economía no hay una preocupación por el déficit fiscal? 

G.M. — No, para nada. El déficit manejado de cierta forma y cuando hay cómo financiarlo, si uno se enfrenta a un problema coyuntural, por supuesto que lo correcto es no pasarlo todo a costos, porque ahí sí hubiéramos tenido un problema inflacionario mucho mayor.Además, la caída de la recaudación o por lo menos el enlentecimiento en el crecimiento no acompañando al gasto, también ayudó a que la brecha del déficit aumentara.Sin embargo la economía rápidamente retoma el crecimiento. La recaudación va a empezar a crecer a tasas algo mayores y esa brecha paulatinamente se va a ir cerrando sin necesidad de ajuste fiscal. La economía en ese sentido me parece que está muy sana y una vez que se vuelva a los niveles, tal vez no de crecimiento de los niveles fabulosos que tuvimos en el 2008, pero sí buenos de crecimiento, tal vez en el 2010, 2011; ese problema se va a solucionar. 

A.L. — El Instituto de Economía había previsto un crecimiento cero para este año en su último informe. ¿Han hecho alguna modificación de este crecimiento en base a estos últimos números? 

G.M. — Sí, nosotros modificamos nuestra proyección. En realidad, cuando apareció el dato del primer trimestre negativo, nosotros habíamos modificado inclusive pensando que íbamos a tener caída, no crecimiento nulo a lo largo del año. Sin embargo, nos sorprendió positivamente este 0,5% del segundo trimestre, además el BCU corrigió el 2,9% original del primer trimestre para 2,3% de caída, entonces ya estamos en un nivel de 0, de crecimiento nulo si no creciéramos nada más, pero por supuesto la economía viene con un dinamismo recuperándose y va a seguir creciendo en los trimestres siguientes.Eso a nosotros nos da aproximadamente alrededor de un 1,3% de crecimiento para este año. Es lo que estamos proyectando ahora en base a esta información que tenemos. 

A.L. — Son una décima más optimistas que el gobierno, que está previendo el 1,2%… 

G.M. — Eso es una cuestión marginal. Inclusive podría ser más si algún sector tiene todavía más dinamismo que el que uno proyecta en forma no demasiado exitista.Es una proyección sin ningún shock positivo importante. Eso es algo que uno nunca puede prever, que suceda algo, pero aparentemente la economía mundial se está recuperando — o se empieza a recuperar lentamente —, hemos logrado sortear la peor parte de la crisis y la demanda de las exportaciones lentamente se va recuperando, si bien los precios todavía son mucho menores a los excepcionales de 2008. Por eso todavía en dólares tenemos caídas y vamos a tener caídas; es que nos comparamos también con un año excepcional como fue 2008. 

A.L. — En el que se batieron muchos récords en exportaciones, tanto en volumen como en precios. 

G.M. — Sí, sobre todo en la primera parte del año. 

A.L. — ¿Qué proyección tiene del valor del dólar, que está bajando enormemente en todo el mundo y también en nuestro país? 

G.M. — La verdad que es muy difícil de responder eso. En general, todos los analistas vamos ajustando a la baja a medida que eso se va dando, sin embargo, es una tendencia mundial que el dólar se deprecie o, que las monedas locales se aprecien. Eso está sucediendo en la mayoría de los países, tanto desarrollados como emergentes, y es una consecuencia lógica del mayor crecimiento o mayor recuperación que muestra nuestra economía o Brasil, frente a los países más desarrollados del área dólar. Entonces quiere decir que están ingresando capitales al país a buscar inversiones tal vez a veces de corto plazo, buscando simplemente un depósito atrás de una tasa de interés más atractiva o inversiones de más largo plazo, donde generan una tendencia vendedora de dólar, y eso genera una demanda por pesos que hace que su valor se aprecie, por más que el Banco Central interviene. 

A.L. — Sí, está comprando. 

G.M. — Compra. Eso lo que hace es disminuir un poco la volatilidad, pero la tendencia es muy difícil de revertirla.Eso es una realidad en el mundo y la mejora, el crecimiento produce que se aprecie la moneda.Sin embargo, lo que uno tienen que mirar es el tipo de cambio real, qué es lo que le está pasando y en qué nivel estamos, que es lo que nos da la competitividad, estamos alrededor de nuestro promedio de los últimos 30 años.Después de una mejora a fin de año en que el dólar subió; cayó un poco y nos recuperamos un poco y ahí más o menos estamos.O sea que estamos en un nivel bueno en relación al pasado.No estamos sufriendo de ningún problema grave de competitividad, más allá del valor puntual nominal del dólar.  Uruguay es un país que está muy acostumbrado a estar siempre pegado a este valor y capaz que es una buena oportunidad para que la economía comience a operar más en pesos, donde hay más instrumentos, y eso nos da más certeza, porque con el dólar uno nunca sabe.

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