Consecuencias económicas del cambio climático en Uruguay

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El cambio climático va a significar para Uruguay un costo del 10% de su Producto Bruto Interno hacia el año 2050.

Pedro Barrenechea, especialista en cambio climático
Esa es sólo una de las conclusiones que se desprenden del Estudio Nacional de Economía del Cambio Climático que desarrolló el Ministerio de Medio Ambiente y que fue presentado la semana pasada.

Esta iniciativa se enmarca en un emprendimiento regional que está desarrollando la CEPAL y que por lo tanto está siguiendo una metodología específica. En la presentación de este estudio, el ministro de Medio Ambiente Carlos Colacce señaló que “actualmente el tema del cambio climático es más un tema económico que de medio ambiente”.

Según este estudio, las áreas en las cuales el cambio climático va a impactar más en el Uruguay son: la biodiversidad, la energía y los eventos extremos de sequía y de inundación. Para cuantificar lo que significa esto, se está pensando que de aquí a fin de siglo, el mar se va a elevar un metro de altura. Esto va a barrer con muchísimas playas que hoy disfrutamos todos los uruguayos y a nivel de plata, va a tener un costo para el Estado uruguayo de US$ 4.000 millones — cifra que se va a tener que pagar desde hoy, hasta el final de este siglo —.

Para conocer y profundizar en los resultados de este estudio conversamos con el coordinador del grupo encargado de realizarlo, el economista Pedro Barrenechea. Barrenechea es un consultor independiente que tiene vasta trayectoria en temas de medio ambiente y que está especializado en cambio climático.

 

Alejandro Landoni — Le propongo que nos cuente cómo se hizo este informe en el Uruguay, que a su vez se realiza con una metodología de la CEPAL.

Pedro Barrenechea — Creo que lo mejor es referirme a un par de años antes cuando salió y fue publicado lo que se llamó el Informe Stern (2006), que fue hecho por el científico inglés Nicholás Stern, donde hizo una estimación del impacto económico que provocaría el cambio climático en el próximo siglo. Recolectó e indagaron sobre muy diversos estudios para poder llegar primero a determinar cuáles son los impactos físicos y ambientales que genera, y luego, en cierta medida, costearlos.

Eso se hizo a nivel mundial o a nivel de grandes agregaciones, Europa, América Latina, y a partir de ello el cambio climático comenzó a tener otra visibilidad. La gente comenzó a comprender un poco la importancia de este fenómeno.En función de ello, la CEPAL decide intentar profundizar un poco más y determinar cuál es el impacto del cambio climático para nuestros países y ahí empieza a hacer acuerdos con los distintos países de Sudamérica y el Caribe y logra generar una cantidad de países que acepten hacer este trabajo y hacerlo con una metodología que ellos fijan siguiendo el Informe Stern, de tal manera de poder agrupar esos impactos y poder dar una visión no sólo del país en sí, sino a su vez regional, que creo que hoy eso se está presentando en Copenhague; el resultado acumulado de los países.

Uruguay fue uno de los primeros. El primero que presentó el informe nacional reflejando el impacto económico; el costo. En realidad lo que estamos diciendo es cuánto nos costarían — bajo ciertos supuestos — estos cambios que están sucediendo en la inacción, si no hacemos nada. Si no hacemos nada por ejemplo con lo que usted decía de las playas; si no ponemos espigones, si no manejamos mejor la urbanización, la erosión y las inundaciones, nos pueden arrebatar parte de nuestras costas…

Perdemos turismo; tenemos que salir a hacer por ejemplo la Ruta 10 capaz que de nuevo en algunas partes…

A.L. — O correrla un poco.

P.B. — O correrla un poco. Tendremos problemas más graves con Piriápolis. Hoy por ejemplo en la playa La Floresta se ve claramente que la erosión se la está comiendo; lo mismo con la Barranca de San José. Estas son cosas que están ocurriendo a partir de esto que estamos considerando que es el cambio climático.Ante eso se definieron primero fijar escenarios socio-económicos de largo plazo.

Cada país veía cómo podía evolucionar en el largo plazo. Nosotros tuvimos la suerte que hacía muy poco tiempo que la OPP había hecho un plan estratégico y planteado el escenario socio-económico, sin cambio climático, claro, a 30 años. Nosotros extendimos eso y los escenarios climáticos los brindó el Instituto de Pesquisas Espaciales de Brasil, que fue contratado por CEPAL para que nos diera escenarios climáticos a 100 años a todos los países.

En el caso de Uruguay, para saber qué temperatura se podía esperar de aumento y cómo variarían las precipitaciones por regiones en los próximos 100 años.

A.L. — Por lo que vi en la presentación que usted hizo el otro día, hay dos escenarios definidos: el A2 que es de mayor impacto en el clima,  que sería un aumento de 3° centígrados de aquí a fin de siglo.

P.B. — Un poco más, casi 4.

A.L. — Y el B2 que era con menos impacto…

P.B. — Alrededor de 2° y pocos grados. Básicamente nosotros hicimos, de varios juegos de escenarios que se podían haber hecho, un escenario dinámico.La economía uruguaya mantiene el dinamismo actual y a eso le asociamos un cambio climático importante. Usted habla de A2 con un alto… porque ese dinamismo lleva a un uso intensivo de los recursos naturales y eso genera más calor porque genera más gases de efecto invernadero con esa actividad y a su vez una inacción, o sea que no se frena.

Lo que estamos negociando hoy en Copenhague no tendría mucho éxito, entonces eso genera mayores calentamientos.El B2 es una economía menos dinámica y a su vez le asociamos que tiene mayor cuidado de los recursos, y por lo tanto hay menores emisiones de gases y menor calentamiento, y eso genera menores impactos climáticos.

Cuando hablamos de impactos climáticos estamos hablando en términos generales de la inundación; del aumento de temperatura; los cambios en las precipitaciones; aumento de precipitaciones en algunos lugares y reducciones en otros lugares… es un poco la variabilidad que se extiende. Ese calentamiento estaría derritiendo los polos y eso generaría un aumento del nivel del mar y eso es lo que estamos considerando.

En función de los conocimientos internacionales y de lo que hablábamos de los escenarios climáticos de largo plazo, se piensa que aumentaría un metro el nivel del mar.En los últimos 100 años se ha elevado unos 11 o 12 centímetros ya frente a la costa de Montevideo acá en la región.

A.L. — Si lo imagino, la playa Ramírez y la playa Pocitos desaparecen.

P.B. — No sé si desaparecen pero tendríamos que verlo específicamente, porque tenemos que tener en cuenta que hay lugares que tienen mayor altitud que otros, entonces están más o menos afectados.No olvide que tenemos 700 kilómetros de costa y se calcula que ahí tendríamos unos 50 o 60 kilómetros de arena inundados y sería más que nada a partir del arroyo Carrasco donde tendríamos problemas. Carrasco tendría más problemas de repente que Pocitos. Después Canelones y Rocha.

A.L. — Nada más ni nada menos.

P.B. — Nada más ni nada menos.Una precisión, lo que hablábamos era el marco, a partir de ese marco esta metodología común es sectorial.Elegimos los principales sectores donde podría afectar el cambio climático y entonces analizamos cuáles son los impactos y los costeamos.Con metodologías… estamos en el límite de la ciencia ¿no? No olvide que para América Latina fue el primer cálculo económico del costo.

Es la primera aproximación y esto, por más que no sea un número exacto — porque depende de un escenario, depende de lo que estemos pensando para el futuro —, sí importa porque da un nivel que es preocupante. No es una catástrofe. No es el 150% del producto, pero es un tema importante a considerar a largo plazo y si tomamos en cuenta, en algunas regiones es muy grave, sobre todo las del turismo.

Si hablamos del norte, donde el calor puede traer problemas de salud tipo dengue; o la inundación y la sequía con leptospirosis, entonces ya empieza a jugar otro tema.

A.L. — ¿En qué sectores trabajó usted?

P.B. — Lo que hicimos fue contratar consultores especializados en cada uno de los principales sectores, que serían: sector agropecuario, la costa, la energía, la biodiversidad como sostén del futuro de la riqueza del país, los recursos hídricos y los desastres naturales: sequías e inundaciones.

A.L. — ¿Solamente sequías e inundaciones?

P.B. — Sí.

A.L. — ¿No había vientos fuertes?

P.B. — No, no había información y hay poco trabajo en el mundo de estos impactos. Prácticamente fuimos pioneros en calcular estos impactos.

A.L. — Esto es importante porque a la hora que uno tiene un número, uno sabe que en realidad va a ser mayor.Usted decía por ejemplo el tema de la salud. ¿La salud estuvo en esto?

P.B. — Tuvimos el apoyo del Ministerio de Salud, de la División Salud Ambiental y Ocupacional, que nos apoyaron bastante pero teníamos dificultades porque la información no dio para hacer el costo económico, y además la situación en Uruguay es diametralmente distinta a Paraguay y a Argentina. Nosotros acá tenemos campaña; tenemos infraestructura y eso hace que los impactos que ellos midieron, no pudieron ser usados acá. Entonces ahí tenemos un debe pero profundizamos con un equipo local de altísimo nivel y a su vez colaboraron no sólo ellos, sino que también colaboraron ministerios; el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático nos hizo diversos aportes y nos apoyó, tanto así que este trabajo que es previo al sistema fue incluido en el sistema como un insumo.Además en cada uno de estos sectores teníamos una contraparte internacional ya que CEPAL tiene un equipo internacional que nos apoyó todo el tiempo.

A.L. — ¿Cuánto tiempo estuvieron haciendo todo esto?

P.B. — Estuve como nueve meses en el tema, los consultores como seis meses y todavía nos quedan algunos cierres finales. No hemos terminado los informes finales que no han sido publicados, simplemente hicimos una presentación.

A.L. — Por lo que dijo días atrás en la presentación, con la subtropicalización del clima, sobre el final del siglo en Montevideo el clima se va aproximar al actual clima de Salto o de Paysandú; el tema de los eventos extremos, la sequía y la inundación, y la energía serían los mayores sectores impactados por este cambio climático.

P.B. — Sí, porque el calor determina cambios en especies y en el suelo (pasturas, montes que se secan), eso va determinando que la base de producción, la biodiversidad vaya cambiando y se vaya acercando a lo que es hoy la zona más noreste del paísEso determina una caída de la potencialidad. Tuvimos un modelo internacional que calcula los productos de los servicios ecosistémicos que dan estos suelos, y con eso calculamos las pérdidas que es un poco la contracara, porque por otro lado, el sector agropecuario se ve beneficiado.

A.L. — Eso es bien interesante. El cambio climático se ve como una cosa mala y sin embargo usted dice…

P.B. — No, no. Es cambio. No tiene signo positivo ni negativo.

A.L. — Días atrás lo escuché decir que “para el sector agropecuario este cambio climático es como un fertilizante: se va a producir más”.

P.B. — Sí, porque la concentración de gases que se genera en el ambiente genera ese efecto de fertilización y aumenta la productividad hasta llegar hasta el límite de la planta y entonces ahí, empieza a decaer. El mayor calor determina una caída de la productividad, entonces para los próximos 20 o 30 años estos aumentos de temperatura nos benefician y a partir de ahí nos perjudican.

Hay que tomar en cuenta — que es un poco lo que usted decía antes —, que eso está sin considerar las sequías. Si no hubiera sequías; nosotros tendríamos mejorías en el sector agropecuario durante 30 o 40 años y después caída. Pero tenemos las sequías que afectan fundamentalmente al sector agropecuario y hacen caer la producción en una forma más que importante. Por eso es que las sequías y las inundaciones son de nuestros principales impactos económicos. O sea que tenemos por un lado el sector agropecuario y por el otro lado la biodiversidad que es la contracara de esto, — yo tengo una mejora por calentamiento, pero un deterioro de la base de producción —; y por otro lado, tengo a las sequías que me “pegan” cada tantos años. Los escenarios se basan en que vamos a tener más frecuentemente sequías e inundaciones y de mayor impacto, que es lo que ya estamos viendo ahora.

A.L. — Claro, son los eventos extremos más frecuentes.

P.B. — Exacto y además de los que hay más información que podemos manejar.Ahí hicimos unos modelos interesantes de alto nivel tecnológico para poder llegar a los impactos económicos.

A.L. — Usted dijo que en un modelo B2, de menos impacto, serían U$S 100 millones que tendríamos que poner por año los uruguayos para mitigar los impactos de las sequías o de las inundaciones, pero podríamos trepar hasta US$ 250 millones por año.

P.B. — Claro, es el tema del B2.

SI tomamos en 10 años son U$S 2.500 millones de dólares que en realidad es bastante más, porque los últimos cálculos andan en un poco más de US$ 1.000, y se está diciendo que a largo plazo eso se puede llegar a duplicar.

A.L. — Es brutal y ahí no estamos hablando del sufrimiento de la gente, sólo estamos hablando del Estudio Nacional de Economía del Cambio Climático.

P.B. — Claro, sin ninguna duda y digamos que otro impacto importante es la energía, porque nosotros vamos creciendo. Estamos hablando de escenarios de crecimiento dinámico similares a los que hemos tenido en las últimas décadas, eso determina un mayor consumo de energía en forma permanente.En una primera etapa nosotros nos vamos a consumir la energía eólica, la biomasa y todo lo que estamos hablando del gran impacto de hoy de las renovables que están cambiando la matriz energética y están haciéndonos depender un poco menos de las térmicas, del petróleo. Ya a largo plazo, si la economía sigue creciendo, eso pasa a ser superado, dentro de 30 años habiendo usado las renovables, tenemos que volver a las térmicas y el mayor calor determina mayor consumo individual en términos de aire acondicionado, de manejo.

O sea que eso determina que si no actuamos sobre esa matriz energética nuevamente, o sobre los factores que determinan ese mayor calentamiento, vamos a tener un mayor costo energético… y bastante importante. Vendría a ser junto con la biodiversidad y los eventos extremos, uno de los mayores impactos económicos.

A.L. — Hablando en plata, ¿de cuánto estamos hablando?

P.B. — Si toma que hoy la economía uruguaya tiene US$ 32.000 millones de generación…

A.L. — Ese es el Producto Bruto Interno actual.

P.B. — Sí.Si acumula todo esto en pesos de hoy, costeando todo como si sucediera hoy, estamos hablando de más del 100% del producto.Esto no es una proyección, son escenarios o sea que tienen un nivel de incertidumbre importante.Sabemos que hoy hay inundaciones y si nos preguntamos si las habrá dentro de tres años… no sabemos.

A.L. — Usted decía que hay posibilidades de mitigación a un bajo costo relativo, ¿cómo sería esto?

P.B. — Si tomamos en cuenta la energía, nosotros podemos ir cambiando la matriz energética… o sea, otras fuentes que son más baratas o con menos contaminación que las actuales. Podemos hacer eficiencia energética: que la población, el sector público, la industria, maneje mejor la energía y eso reduce y los costos no son tan grandes.

A.L. — Tan grandes comparados a estos…

P.B. — A estos que estamos hablando originalmente.

A.L. — U$S 3.000 o 4.000 millones para cada rubro que usted está nombrando.

P.B. — Claro, y además podemos por ejemplo manejar los residuos; los rellenos de Montevideo. Toda la basura de Montevideo, transformarla en energía eléctrica. Eso determina a cierto costo; una reducción de gases de efecto invernadero importante.

A.L. — ¿Eso es como “el sueño del pibe”?

P.B. — Sí. Se ha avanzado bastante. Hoy los estudios sobre ese tipo son bastantes.El otro gran tema que tenemos es que la ganadería vacuna es la mayor fuente de emisión de gases de efecto invernadero en el Uruguay, entonces ahí tenemos bastante campo para trabajar con riego, con manejo de pasturas en el cambio de la dieta y reducir los gases de efecto invernadero por esta causa.

A.L. — ¿Este Estudio Nacional de Economía sobre el cambio climático en Uruguay será como una guía de acción para las autoridades? ¿Qué es lo que va a pasar con este estudio?

P.B. — Como bien decía la gente que dirige el Sistema: esto es un insumo.Acá tenemos información sectorial, tanto desde el punto de vista físico, como desde el punto de vista económico; podemos hacer una selección y decir: “Estos son los principales sectores, los que más nos agravan… De tal manera que podemos con pocos recursos destinarlos mejor para la adaptación o la mitigación.

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