«La mujer rural es la más discriminada»

1
1357

La Asociación de Mujeres Rurales del Uruguay (AMRU) lucha contra lo que denominan “la triple discriminación” de ser: mujer, rural y pequeña productora.

Hortensia Brites, Mercedes Bayares y Luciana Pereyo integrantes de AMRU

Esta asociación reúne a casi 2.000 socias en todo el Uruguay; una cifra que es importante si tomamos en cuenta que menos del 8% de los habitantes de nuestro país vive actualmente en el medio rural. Esta asociación fue creada en el año ’94, pero el movimiento surgió en la década de los ’80 en el noreste de Canelones. Allí se fueron identificando una serie de inquietudes y problemáticas comunes a todas las mujeres que trabajaban y vivían en el ámbito rural que, según decían, se estaba repitiendo a lo largo y a lo ancho de todo el país.

Entrevista emitida el martes 02/02/10 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE
Alejandro Landoni Hortensia, ¿de qué zona es? 

Hortensia Brites — De la zona que viene después de Tala por la Ruta 12, en el límite con Lavalleja. 

A.L. — ¿Cuál es la actividad principal del establecimiento en el cual vive? 

H.B. — Es la cría de ovinos, especialmente corderos; son ovejas que se van trabajando hasta obtener mellizeras la mayor parte. 

A.L. — ¿Qué son las mellizeras?

H.B. — Las que dan mellizos. 

A.L. — ¿O sea que se especializan en ovejas que dan mellizos?

H.B. — Claro, porque son predios pequeños y entonces hay que obtener el mayor rendimiento. 

A.L. — ¿Cómo hace para que le den mellizos? 

H.B. — Bueno, hay unas que dan mellizos, entonces todas las que son hembras mellizas se van dejando. 

A.L. — ¿Y las otras? 

H.B. — Las otras a veces se venden y otras veces no, pero ésas se van dejando.

Este no es un trabajo de un año, es de varios años hasta que se obtiene un cierto número que puede mantener el pequeño establecimiento y entonces después se tiene un porcentaje alto de ovejas que dan mellizos.Esto implica un trabajo: cuando dan cría, siempre hay que estar apoyando a uno de los mellizos porque generalmente no nacen con la misma fortaleza los dos, entonces hay uno al que ir apoyándolo con una mamadera sobretodo en los primeros días.

A.L. — ¿Vivió toda la vida en el campo? 

H.B. — No, toda la vida no. Hubo un tiempo en que viví -en la época de adolescencia y de joven- en la ciudad de Minas. 

A.L. — Mercedes, ¿de qué zona es? Mercedes Bayares — Soy de Minas, del departamento de Lavalleja.

A.L. — ¿De la ciudad misma? 

M.B. — De la ciudad misma. Dentro de la ciudad trabajamos en el grupo familiar en un proyecto de cuidar el terreno que tenemos que es un espacio bastante grande de árboles autóctonos.Mi hijo ahí tiene sus vacas, su chacra. 

A.L. — ¿Tiene un campo? 

M.B. — Claro, de 17 hectáreas. No son nuestras; las compartimos con los amigos, pero cuidamos la parte autóctona. 

A.L. — ¿Hace muchos años que está en esa actividad? 

M.B. — Ahí, seis años.En el medio de las ciudades del interior, uno está en un barrio y a poquitas cuadras hay una chacra; hay una vaca atada que se ordeña. En las ciudades chicas (y en las no tan chicas como Minas), se mantienen todavía esas cosas, entonces también tenemos la cercanía con el medio rural. 

A.L. — Acá en Montevideo se pierde mucho eso. 

M.B. — Se pierde pero en las ciudades chicas del interior todavía se mantiene. 

A.L. — También está con nosotros Luciana Pereyo. 

Luciana Pereyo — Yo vengo a acompañar porque soy de Montevideo y estoy tratando de ayudar a la Asociación Rural de Mujeres del Uruguay en el aspecto comunicacional. 

A.L. — Nada más ni nada menos. 

L.P. — Sí, porque tiene una asociación muy grande con muchas mujeres que también están con muchas demandas.  

A.L. — Es una asociación que tiene muchísimos años y que comenzó en el noreste de Canelones, una zona rural donde hay muchísimas mujeres que se han movilizado. Hay 2.000 mujeres que están en la AMRU en un país donde hay una porción bastante chica de gente (algunos dicen que es el 6%, otros que no llega al 8%), que está radicada en el campo.

Me llamó la atención lo que Ustedes sostienen; hablan de una “triple discriminación” dicen que “Somos mujeres, rurales y pequeños productores”.¿Cómo nos explican esto? 

H.B. — Por ser mujer, siempre ha habido una discriminación. Es una de las cosas en las que se está luchando y una de los temas en los que ha estado trabajando este gobierno. Es decir que hemos sentido que se ha estado trabajando en el aspecto género y que ha llegado sobre todo a los ambientes en los que nosotras nos movemos como por ejemplo: comisiones de fomento y otras cooperativas de colonos. Ha llegado esa señal de que todos tenemos los mismos derechos; que el aspecto género no es solamente mujer, sino que todos tenemos ese mismo derecho. 

A.L. — Hablando con mujeres de distintas actividades, y recuerdo lo que dijo Orieta Maestro la psicóloga que vino hace muchos años a Producción Nacional, acerca de que a veces la discriminación empieza dentro mismo de la casa y de que no les dan el lugar en la familia. 

L.P. — Sí, es la primera institución donde se ve reflejada todas las características de la sociedad. En la familia es el primer lugar donde se discrimina por eso se lucha tanto por darle un lugar sobre todo un lugar de visibilidad. La intención es que algunas de esas mujeres puedan tener visibilidad; hay mujeres aisladas y hay mujeres que no son reconocidas.Por eso hablan de la discriminación, porque se supone que la mujer todavía no está reconocida en el espacio público a pesar de que hay grandes avances, y la mujer rural está más alejada todavía de lo que es la sociedad urbana.

Una mujer rural tiene una discriminación mayor porque está más aislada todavía y tiene menos chance de tener esa visibilidad. Por eso la lucha de poder generar proyectos donde las mujeres puedan trabajar, – que es el lugar donde una realmente se reconoce – un trabajo con el que pueda también colaborar con el ingreso de la familia de los productores familiares, y que tenga un lugar reconocido y valorado en todo sentido porque de hecho es la mujer la que sostiene la familia; la que sostiene a la familia en el medio del campo en distinto tipo de situaciones.

Creo que esa “triple discriminación” tiene que ver con esto; el aislamiento, el lugar de la mujer en una sociedad (encima en el espacio rural), pero ojo que todo esto está empezando a cambiar y que las mujeres también se están haciendo oír y están trabajando y están reclamando por sus derechos, por sus lugares. 

A.L. — El año pasado las cooperativistas de Calmañana y Mercedes Antía (que después ganó un premio como Mujer Exitosa a nivel iberoamericano); nos decían que al principio cuando arrancan con su propia actividad dentro del establecimiento rural, el marido y sobre todo los amigos de la familia las miran como con cierta sorna, pero que después se van ganando los lugares algunas, y otras lamentablemente dejan de participar en las reuniones porque a veces tienen tanto problemas en sus hogares que prefieren quedarse en sus casas y evitarse los líos. 

M.B. — Exactamente, porque salir de la casa ya es un desafío.Voy a contar algo: como viajo todos los martes en Rutas del Sol, uno de los choferes me dijo: ¿Tiene enfermos?, y yo le contesté que no, por suerte no.El me contestó: “Ah, creí eso porque como viaja tan seguido…”Otro me dijo: “Lo veo a Juan Carlos (mi marido) todos los martes triste ahí cuidando los animales…”Claro,… ¡y yo paseando!Otro chofer me dijo: “Viaja seguido… ¿eh?”

La verdad es un desafío salir de la casa. Simplemente al subir a un ómnibus y con una persona con la cual no tenemos ninguna relación (sólo de amistad en el sentido de que son choferes que hacen el recorrido todos los días), pero a ellos mismos les sorprende que una mujer salga una vez por semana a Montevideo.

A.L. — ¿Cómo hacen en la asociación para tratar de contrarrestar eso?

¿Cómo ayudan a las otras compañeras que se quieren sumar con este tipo de problemática? 

H.B. — Esto ha sido un proceso de formación. No es de un día para el otro.Ha habido una parte de formación muy importante, tanto actuando en distintas organizaciones; aprendiendo por ejemplo a trabajar en instituciones mixtas incidiendo o tratando de incidir políticamente… pero todo eso es un aprendizaje. Es algo que se tiene que seguir repitiendo porque las mujeres ahora somos unas, y después vendrán otras.Esperemos que cambie el enfoque, pero el machismo es algo que no solamente se da en el campo. En el campo es mucho más acentuado porque el hombre tiene su espacio para salir, pero a la mujer es esa formación la que le va dando la autoestima para poder reclamar un lugar. 

A.L. — ¿Cómo es el tema de la transmisión de estas experiencias a las hijas de las integrantes de la asociación, porque la idea es seguir viviendo en el campo? 

H. B. — Sí, pero creo que es una cuestión opcional. Cada hijo o hija va a hacer la opción que más le guste.Si se queda en el campo… bárbaro, pero si se va que también haya tenido ese tipo de formación que le va a servir para vivir en otro ámbito porque la cuestión género no es solamente en el medio rural y la corriente inmigratoria no se detienen con palabras o con pequeñas acciones.  

A.L. — Luciana ¿cómo se vinculó a la Asociación Mujeres Rurales? 

L.P. — Por un trabajo, por un estudio, una tesis de un master. Pero me vinculé porque también tengo mi origen en el interior del país (de Argentina); mis abuelas han sido mujeres de campo. Es la historia de cada una.Este diálogo de mujeres que van construyendo el lugar de uno desde el lugar del cual uno viene y también por una cuestión ideológica porque creo que tenemos que defender el lugar del campo — no es sólo una cuestión de medio ambiente y de usar bolsitas de papel biodegradable —, sino en una cuestión real, productiva, de una identidad de un país.No solamente por una cuestión de género de mujeres de darles esa visibilidad pública que para todo ser humano es una cuestión de dignidad; sino que además creo que es una cuestión que tenemos que defender y todos los uruguayos tenemos que saber lo que implica trabajar en el campo; lo que implica defender la tierra; lo que implica defender cómo se trabaja la tierra, porque creo que nos pertenece a todos.Es una cuestión hereditaria de todos los uruguayos; ni siquiera es una cuestión de género bien entendido y además es una cuestión no sólo de dividirnos en urbano y rural; creo que todo el mundo tiene que reconocer el valor… creo que la mujer del campo es como un personaje central en la dinámica del cambio social actual.

Creo que tiene un lugar importante en la sociedad actual. Hay que estucharlas. Ellas hacen el nexo de ciudad y campo por ejemplo con sus productos, con sus artesanías.Creo que conocen mejor que todos nosotros porque están en los dos lugares: en la parte productiva real y están en el lugar de la mujer, sosteniendo el lugar de la familia, del campo…Creo que habría que escucharlas más seguido porque son un gran agente de cambio y que tendríamos que apuntar por allí. 

A.L. — ¿Ustedes se sienten agentes de cambio? 

H.B. — En este momento sí, porque hemos podido intervenir en los distintos proyectos que se han realizado en el Ministerio de Ganadería y Agricultura como Uruguay Rural o como el Proyecto Ganadero y hemos intervenido en todas las actividades.Se nos ha convocado también para participar en los distintos proyectos y cada una en su nivel local interviene en las distintas agrupaciones.Al principio los hombres un poco se sorprendieron, pero creo que la mayoría ahora aceptan nuestras palabras y nuestros argumentos. 

A.L. — ¿De qué se sorprendieron? 

H.B. — De que tuviéramos pensamientos y…  

L.P. — Algo inesperados para el rol que ellos estaban acostumbrados. 

H.B. — Sí, tal vez. Y que nos animáramos a expresarlos y que esas actividades los beneficiaran a ellos también.

Por ejemplo, nosotros convocamos a Uruguay Rural; — eso fue un grupo de mujeres en la zona nuestra —, y entonces fuimos todas las mujeres y los maridos de algunas. Algunos maridos se quedaban afuera esperando que terminara la reunión para llevar a sus esposas; otros quedaban en un corredor de la escuela; después empezaban a entrar; después asomaban la cabeza en el salón y después terminaron sentándose con nosotros y creo que comprendieron que la lucha que nosotros estábamos haciendo era valedera, y que ellos también formaban parte y que también iban a salir beneficiados.

Tal vez porque los hombres a veces tienen experiencias negativas en otras actividades y nosotros (no sé por qué), todavía seguimos conservando la esperanza.Hay muchos grupos que tienen nombres como: “Por un nuevo rumbo”, “Por una nueva esperanza”, “Esperanza”, “Desafío”… todos son nombres de grupos de productores y productoras que están trabajando en el marco del Ministerio de Ganadería.Además sentimos la necesidad de apoyar también a la familia; a los jóvenes; debemos mantener esa llama de que las cosas pueden cambiar. 

A.L. — Mercedes Bayares tiene sobre la mesa un libro que es el “Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos” que son las políticas públicas hacia las mujeres uruguayas que se hizo en el 2007 y que llega hasta el año 2011. 

M.B. — Sí, nosotros sentimos realmente que somos agentes de cambio; en este momento puntual del país hemos sido convocadas por distintos ministerios para consultarnos, como que estamos paradas en un buen lugar en el mundo.Sentimos que nuestra voz se puede escuchar clara; tenemos los conceptos claros frente a la realidad que estamos viviendo. Por ejemplo, — que nunca nos había pasado —, para armar este plan nos convocaron hace ya unos cuando años en todos los departamentos del Uruguay a participar y vamos por ejemplo en mi caso a la Casa de la Cultura de Lavalleja con demandas.

Ahora estamos evaluando si esas demandas tuvieron respuestas.Hoy hicimos una evaluación con gente del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades de Derechos, y la verdad es que nos conformó a ambas partes y creo que estamos con muchas posibilidades de seguir incidiendo. 

A.L. — Esta entrevista apenas nos dio para tener un pantallazo, pero nos quedó todo el tema de los convenios y los proyectos que están ejecutando que sé que son muchos, así que las vamos a invitar nuevamente. ¿Vienen seguido a Montevideo? 

M.B. — Los martes o los miércoles. Creo que este año vamos a establecer que sean el día miércoles las reuniones del Comité Ejecutivo, pero cuando tenemos que venir por otra actividad, venimos.

A.L. — ¿Los que quieran comunicarse con ustedes adónde lo pueden hacer? 

M.B. — Tenemos el teléfono 0800 8203.  

A.L. — Ahí se puede llamar desde todo el país y es una línea gratuita. 

M.B. — Exactamente.

1 Comentario

  1. Hortensia, me parece muy bien y muy cierto lo que dices. Estamos con ustedes en la reivindicación de las mujeres rurales. Abrazos.Deseo comunicarme con tigo para continuar la tarea.

Dejar respuesta