Microfinanzas: «Llegar donde no llegan otras instituciones financieras»

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Para atender a los micro y pequeños empresarios, en el año 2006 se comenzó a instrumentar un Programa Nacional de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo.

Carolina Ferreira, del Programa de Microfinanzas

Las micro y pequeñas empresas generan en nuestro país 295.000 empleos y mueven el 55% del Producto Bruto Interno. Estos datos surgen del Censo que se realizó en el año 2000. Este sector de los micro y pequeños empresarios, —las microempresas son las que tienen hasta 4 empleados y las pequeñas son las que tienen hasta 19 empleados —; facturan muy poco y tienen enormes problemas para acceder al crédito, más si son informales.

De hecho, la mayoría de estos emprendedores financian sus emprendimientos con créditos al consumo; la gran mayoría con la tarjeta de crédito o con otras herramientas financieras que los matan con las tasas de interés y les ponen plazos que a veces no se ajustan a lo que es una actividad productiva.

Pues bien, para atender a este sector es que en el año 2006 se comenzó a instrumentar un Programa Nacional de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, que finalmente se firmó en 2007. Este programa es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y también con financiamiento local, y busca enfocar las microfinanzas hacia estos emprendimientos productivos. Quieren que se mantengan, que generen más empleo para así facilitar la inclusión social y reducir la pobreza.

El Programa de Microfinanzas fue el que otorgó el microcrédito a los pescadores de San José que entrevistamos en Producción Nacional,  protagonistas de uno de los programas de Producción Nacional en TV Ciudad. Gracias al microcrédito este grupo de pescadores pudo cambiar los remos de sus botes por motores fuera de borda.

La economista Carolina Ferreira, responsable del Area Socio-Económica del Programa Nacional de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, profundiza en la siguiente entrevista sobre las características de los microcréditos en general y sobre la experiencia con los pescadores en San José en particular.

Alejandro Landoni — La experiencia de los pescadores es para ustedes es un ejemplo más de muchísimas cosas más que están haciendo, ¿podría contarnos cómo se está ayudando a los microempresarios?

Carolina Ferreira — La introducción que hacía del programa está muy buena, porque parte de un diagnóstico que se hizo en el año 2005, donde se comprobó la existencia de una brecha entre la oferta de financiamiento (es decir, los Bancos, las Cooperativas de Ahorro y Crédito, prestamistas, etc.), y la demanda de ese servicio financiero destinado a los micro y pequeños emprendimientos del país. Eso provocó en general, que muchas veces o la gente no accedía al financiamiento, o el acceso que tenía era inadecuado.

Como usted bien decía, se financiaba con créditos al consumo, que muchas veces se miraba no tanto el proyecto en sí mismo sino las condiciones de pago de un familiar… que fuera jubilado y demás. Entonces, a veces hacía poco posible la realidad de ese emprendimiento. Tomando también en cuenta la realidad interior del país, muchas veces los préstamos a los cuales accedían no acompañaban al ciclo productivo o la zafralidad, como en el caso de los pescadores, de su producción o de su producto.Con este diagnóstico fue que tratamos de implementar un programa donde la idea es juntar todas las partes involucradas en este tema y tratar de dar — como nosotros lo llamamos —, soluciones financieras al conjunto de emprendedores de micro y pequeñas empresas. 

A.L. — Está bueno eso de las “soluciones financieras” porque uno de los problemas que aparece cuando la gente accede a un crédito con la tarjeta de crédito para pagar una actividad productiva, es que a veces a uno se le ocurre una idea que es bárbara, pero no está bien pensada, entonces, después que uno pide la plata no la puede devolver porque la actividad productiva en sí no estaba bien planificada. Ustedes en cambio, acompañan los microcréditos con otras cosas como por ejemplo: la capacitación y a veces el asesoramiento técnico.

C.F. — Exacto, la lógica del Programa no es que la gente acceda al crédito a cualquier condición o a cualquier tipo, el fin último es desarrollar el emprendimiento.A veces el tema financiero es lo último. Si le pregunta a la gente qué necesita, ellos le contestan: “Necesito plata”, “Necesito para crecer o para desarrollarme”. A veces se necesita mercado o ver cuáles son las posibilidades reales de pago, a veces es por etapas. En esos aspectos, nosotros básicamente trabajamos con Instituciones. El Programa no es el que da crédito directamente ni el que da capacitación directamente, pero sí trabaja con Instituciones a nivel nacional y local para tratar de ver esta problemática de una manera integral. O sea, abordar un emprendedor que necesita por ejemplo ver dónde comercializa su producción o cuáles son las mejores técnicas, para ver después el tema del financiamiento.

Hay ejemplos varios. Por ejemplo de apoyar Incubadoras de Empresas en zonas carenciadas del oeste de Montevideo con alguna Institución, donde de 30 personas que participan, acceden al financiamiento 10 porque son los que realmente lo necesitan. 

A.L. — Los pescadores de Penino, en el departamento de San José, pudieron cambiar sus remos por motores fuera de borda a raíz de un microcrédito que, como decía Ferreira, no se lo dio el Programa Nacional de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, sino que se los dio una Institución Financiera especializada, en esencia está fondeada por este programa gubernamental.Este es un ejemplo de los muchos que debe conocer de gente a la cual han ayudado o que estas Instituciones han ayudado con el respaldo del programa.

C.F. — El ejemplo concreto de San José ilustra bastante la lógica del programa. Parte de una necesidad que se da a nivel local, donde la Intendencia de San José y otras Instituciones de la zona y otros Programas Nacionales como Uruguay Rural, detectan esta problemática de este grupo de pescadores, hay una especie de relevamiento, una demanda a nivel local a partir de esas Instituciones que conocen la realidad, porque no es lo mismo que estar sentado en un escritorio en el Edificio Libertad, que acercarse a las necesidades.Asimismo trabajamos con Instituciones Financieras, como fue el caso de COSAC — que fue la que dio este préstamo —, y a partir de ahí se fue trabajando en el proyecto con otros técnicos de apoyo tanto de la Intendencia como del Programa para definir las condiciones de este crédito.Un ejemplo que fue muy enriquecedor fue luego de las inundaciones en los departamentos de Soriano, Treinta y Tres y Durazno… 

A.L. — Inundaciones que fueron de las peores que hubo en nuestro país.

C.F. — Sí. Nosotros ya veníamos realizando un trabajo incipiente con las Direcciones de Desarrollo de esas tres Intendencias y a partir de esa necesidad nos plantearon que había un montón de carpinteros, panaderos, etcétera que se estaban quedando sin financiamiento y como este Programa no es el que da créditos, — pero sí intenta que haya Instituciones que los den —, con la excusa de esta tragedia de las inundaciones fue que resolvimos llamar a una Institución, que en ese caso fue Fundasol, para que empezara a trabajar con estos emprendedores.Lo bueno de esto es que hoy por hoy siguen trabajando. Estos emprendimientos han tenido una capacidad de pago enorme, ya están sacando nuevos créditos; ya son sujetos de crédito, gente que empezó en realidad por una situación desgraciada.Creo que eso también es un ejemplo de cómo uno se puede adecuar a ciertas realidades siendo un poco flexible o adecuándose a cuáles son las necesidades de los emprendedores. 

A.L. — En el ejemplo que pone está el caso de que ustedes no le dieron el préstamo directamente a las Intendencias, cosa que era muy común antes, sino que se buscó a una Institución especializada como Fundasol para administrar ese dinero y llegarle a las personas que estaban necesitadas para hacer reflotar su emprendimiento productivo. 

C.F. — Sí, efectivamente nosotros creemos que es un poco lo de: “Zapatero a tus zapatos”.La Intendencia es muy importante por el conocimiento del territorio que tiene y por eso el Programa creo que desde un enfoque innovador, — incluso en el diseño del BID lo fue —: de tomar en cuenta la dinámica territorial de estos emprendimientos y el conocimiento de la realidad de las Instituciones que trabajan, como las Intendencias, a nivel local. Pero asimismo, las Instituciones Financieras tienen su rol a jugar, porque tienen que evaluar el proyecto más allá de quien sea que pide el préstamo; el proyecto debe ser viable, no podemos hacer que la persona gane un problema, sino solucionarle un tema.

El rol del Programa es un rol de política pública, de tejer un poco este entramado. Ser un poco como el “titiritero” que está detrás; a veces sentado en la mesa con Instituciones y hay otros casos como en Canelones de “Fomento Productivo” donde se financiaron planes de maíz y demás. Se trata de apalancar estos procesos para que se desarrollen y para apoyar a la gente que está excluida no sólo por la situación de pobreza, sino a veces también por lejanía. Hemos apoyado procesos en Baltasar Brum, en el departamento de Artigas, donde están bastante lejos de todo y donde no muchas Instituciones Financieras llegan. Hay un montón de casos donde partiendo de las realidades locales tratamos de armar algo que sea sostenible en el tiempo. 

A.L. — El año pasado fuimos a conocer la cadena de valor que hicieron con el Molino Santa Rosa con la cadena del trigo, entre otras. Fue un programa bien interesante que mostraba estas acciones de desarrollo local. 

C.F. — Claro. También nos interesa destacar que es un Programa que fomenta la articulación público-privado. El ejemplo del Molino Santa Rosa creo que es claro. Entre las Instituciones que apoyaban estaban desde el LATU, la Intendencia y la Sociedad de Fomento Rural, alguna Institución Financiera… cada una con su rol específico en la zona, que impacta en la realidad de la gente. No nos olvidamos que el objetivo último de esto es que el emprendedor y su familia salgan adelante, pero cada Institución que trabaja con nosotros tiene determinados roles.

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