Cocinas, calentadores y hasta letrinas solares en Baltasar Brum

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En Baltasar Brum, una localidad de Artigas, un grupo de jóvenes formó una cooperativa para fabricar y vender artefactos solares; cocinas, calentadores y hasta letrinas solares. El proyecto surgió a través de la instalación de un Laboratorio de Tecnologías Apropiadas del CEUTA en el liceo del pueblo, y ya varios vecinos cocinan con cocinas solares fabricadas por la cooperativa. Si se continúa este camino, Baltasar Brum podría ser el primer Pueblo Solar del Uruguay.

Producción Nacional dialogó con los coordinadores del proyecto y con los jóvenes protagonistas del emprendimiento.
Entrevista emitida el miércoles 7/05/08 en Producción Nacional –  1410 AM LIBRE

 

Alejandro Landoni – La localidad artíguense de Baltasar Brum podría convertirse en el primer Pueblo Solar del Uruguay.

Con el apoyo de distintas organizaciones, un grupo de jóvenes conformó una cooperativa que se llama Brum Solar, que entre otras cosas busca comercializar una cocina solar que ellos mismos han diseñado. También hay toda una gran cantidad de iniciativas y procesos que se están poniendo en marcha allí en Baltasar Brum.

Vamos a conversar con distintos protagonistas de este proyecto. Aquí en el estudio tengo dos invitados; Gerardo Honty, coordinador general  del proyecto de energía del CEUTA, Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas y también está con nosotros Laura Marrero, que es ejecutora de este proyecto de Baltasar Brum. ¿Cómo andan?

 

Laura Marrero – Muy bien.

 

AL – Encantado de recibirlos.

Después en el segundo bloque vamos a estar conversando con los jóvenes de esta cooperativa que están en este momento en Artigas.

Vamos a ubicar primero en el mapa a Baltasar Brum. Es difícil, está en el departamento de Artigas, “arriba del mapa”, se puede decir que está un poquito al norte de las termas de Arapey, que están en Salto. Pero bueno, es una manera fácil de ubicarlo.

¿Sobre qué ruta está?

 

LM – Baltasar Brum, antiguamente llamada Isla Gadelias, está a unos 40 kilómetros de Bella Unión, y a unos 15 kilómetros de Gomensoro, otra localidad.

 

AL – ¿Cuál es la actividad principal  del pueblo? ¿De qué vive?

 

LM – Fundamentalmente lo que hay es ganadería y ovejas. Hay una gran trayectoria con el tema de esquila, hay un monumento central en relación al  premio de una competencia de esquiladores, tienen mucha trayectoria con el tema de la esquila.

 

Gerardo Honty – Es unos de esos pueblos que vivían y tenían una gran actividad en base al ferrocarril, en la época que el ferrocarril pasaba por allí. Como tantos otros pueblos del interior, una vez que se fue el ferrocarril quedó un poco aislado y también tiene problemas de rutas, el acceso no es fácil, las rutas son de tierra y de piedra, se hace un poco complejo.

Es un pueblito de 3.000 habitantes y como decía Laura su característica principal  son las comparsas de esquiladores, tiene varios premios y es la mayor fuente de trabajo.

 

AL – Tratar de ubicarlo en el mapa era difícil porque no hay ninguna ruta importante que pase por ahí y está un poco aislado, ¿no?

 

GH – Si.

 

LM – Si, es justamente una de las dificultades que se planteaba; el asilamiento territorial, la dificultad de acceso, la entrada y la salida, es real.

 

AL –  ¿Tiene acceso al agua y a la energía normalmente?

 

GH –  Si, normal. Lo que me parece importante destacar es el liceo de Brum, que es a donde nosotros terminamos yendo. El liceo tiene una trayectoria de trabajo comunitario muy grande, si bien es un pueblo que está aislado, la trayectoria del liceo es muy importante, incluso fueron los padres del pueblo quienes impulsaron la idea de que se construyera el liceo, el liceo es relativamente nuevo.  Hay una actividad comunitaria muy fuerte.

 

AL –  Eso es bien importante. ¿Por qué eligieron a Baltasar Brum para hacer esta experiencia piloto como primer pueblo solar?

 

GH –  En realidad esto arranca un poquito antes, el CEUTA trabaja con unos centros que nosotros llamamos LATAs, Laboratorios de Tecnologías Apropiadas. Estos laboratorios están instalados en algunos centros educativos, en distintos puntos del país, y lo que tratan de hacer esas LATAs son  incubadoras de proyectos, es decir, allí se desarrollan diferentes actividades,  procuramos que se desarrollen algunos de los emprendimientos que después puedan transferirse a la comunidad.

Estos LATAs están cogestionadas entre CEUTA y las autoridades del centro educativo. Como te decía al principio, por diferentes cosas nos fuimos relacionando con el liceo Baltasar Brum y en un  momento decidimos crear e instalar un LATA allí. Entre las actividades que empezamos a trabajar y planificar con ellos había varios diseños de artefactos solares; biosecadores, cocinas, calentadores, y a partir de esa experiencia surgió como iniciativa, un poco de los chiquilines y conversado con las docentes, la idea de construir algunos equipos que pudieran ser comercializados en Brum.

A partir, reitero, de esta incubadora de proyectos, surge una cosa muy propositiva, muy experimental, de conformar esta cooperativa. Ahí tuvimos un gran apoyo y esto también es importante, de la Unidad de Cambio Climático de la DINAMA (Dirección Nacional de Medio Ambiente), que siempre nos ha apoyado en hacer diferentes actividades vinculadas al tema energético, pero en particular acá facilito bastante la parte económica, para poder desarrollar esto y que el producto saliera a un precio accesible para la mayoría de la gente de Baltasar Brum.

 

AL – Después vamos a preguntarle exactamente cómo es esta cocina y sobretodo cuáles son las propiedades que tiene, cuál es el uso que se le puede dar, si se puede usar en las casas de las personas. ¿Cómo fue el trabajo con los muchachos del liceo Baltasar Brum y sobre todo con los docentes que están allá?

 

LM – Bueno, justamente como decía Gerardo, el trabajo es una cogestión con el liceo Baltasar Brum, y estamos trabajando junto a Mónica Sosa y el profesor Vecchio, que fueron quienes hicieron con nosotros el proyecto. Al principio empezamos trabajando desde el liceo mismo, con  los jóvenes conformando un grupo, motivación, interés, y paulatinamente se va conformando un grupo de jóvenes que empiezan a demostrar y a sostener el interés durante un tiempo, y empiezan a motivarse con esta propuesta.

Mientras tanto íbamos construyendo ese LATA que es un espacio físico real, que está separado del liceo, con el objetivo que ahí se genere investigación, procesos de aprendizaje mutuo en base a tecnologías apropiadas.

 

AL –  ¿Hay alguna vinculación de los contenidos de las clases en liceo con el laboratorio?

 

LM – Hay una integración, justamente es parte de las cuestiones que hemos ido trabajando con los docentes, ir integrando el LATA a lo que es la currícula formal. Claramente es un espacio no formal,  pero es un interesante ejercicio de articulación de la educación formal con la currícula del docente, desde física, química y matemáticas, desde las diversas materias que se atraviesan en el liceo, poder hacer una integración, hacer referencia a esta cuestión que es el experimento de los jóvenes.

 

AL – ¿Y los gurises se pusieron rápido a trabajar, se entusiasmaron, o no?

 

LM – Como te decía, es todo un proceso. Esto viene trabajándose desde hace un par de años, ellos se empiezan a conformar como grupo, empiezan a generar un interés, y empieza a generarse esta propuesta concreta de que se conforme un emprendimiento, eso sí ya sobre el año pasado como un grupo más estable de jóvenes. Una incubadora, un emprendimiento que pueda ir generando capacidades para entender, desde fabricar un  producto y llevarlo a la comunidad, es decir que la propia comunidad de Brum empiece a apropiarse de esos artefactos que los jóvenes fabrican en el LATA.

 

AL – Se suma a la conversación Mónica Sosa, que es una de las docentes que está colaborando en este proyecto, y que justamente es una de las encargadas de trabajar con los muchachos de la cooperativa Brum Solar. ¿Cómo anda Sosa? Bienvenida.

 

MS – Buenas tardes, encantada.

 

AL –  ¿Cómo esta Baltasar Brum en este momento?

 

MS – Bien, un día de bastante sol, hay una temperatura agradable. Trabajando acá en el liceo con los chiquilines, como siempre.

 

AL –  ¿Cómo nos lo pinta a Baltasar Brum para los que nunca fuimos?

 

MS – Es un pueblito rural, rodeado de grandes establecimientos de campo, pero con gran pujanza, es una comunidad muy unida y muy emprendedora. Bastante aislada del resto del departamento, por la caminería en mal estado, pero es una comunidad muy pujante, muy emprendedora.

 

AL –  ¿Cómo fue eso de empezar a diseñar cocinas solares?

 

MS – Esto surge un poco por iniciativas de trabajos que estamos realizando ya hace unos cuantos años junto a CEUTA, que acompaña nuestro trabajo, y con ellos conformamos un LATA, en el cual se han trabajado diferentes tecnologías, con las que se ha experimentado en este laboratorio, y luego se lo difunden a la comunidad.

Así surge un poco, se trabajaron otras y hace más o menos dos años surge el tema de la energía solar, ya que todos nuestros proyectos son muy cuidadosos con respecto al impacto con el medio ambiente. En todas las áreas se trabajan diferentes proyectos, pero siempre respetando el tema del medio ambiente. Entonces, una de las tecnologías que se está trabajando es la energía solar, entre otras.

 

AL – ¿Es difícil hacer una cocina solar?

 

MS – No, no es difícil, tiene sus secretitos en el aspecto constructivo. Los materiales son muy sencillos, de bajo costo, pero en el aspecto constructivo tiene sus detalles, que los chiquilines han ido aprendiendo y capacitándose durante varios meses, probando diferentes materiales, hasta llegar a las cocinas que tenemos hoy, que ya están funcionando.

 

AL –  Yo vi en la Facultad de Arquitectura, acá en Montevideo, cuando  se instaló la Mesa Solar Térmica que participan muchas organizaciones, autoridades de gobierno, CEUTA, y algunas organizaciones más, unas cocinas que eran unos cajoncitos por decirlo de una manera simple.

 

MS – Claro, son como unos mueblecitos, nosotros mandamos dos alumnos a la Mesa Solar, integrantes del proyecto Brum Solar, que llevaron dos cocinas para exponer y que ya de paso las vendieron en Montevideo.

Son cajoncitos de una madera especial, forrados con una lana de vidrio aislante.

 

AL –  Cajoncitos que llegan más o menos a la pantorrilla de una persona normal.

 

MS – Sí, se hizo a una altura que quedara cómodo para cocinar, la altura estuvo pensada para que no quede tan incómodo.

 

AL

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