«Queríamos hacer una escuela que fuera totalmente sustentable»

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En la Escuela Nº 224 de El Pinar se les ocurrió construir un cargador de baterías a pedal para poder sustituir la energía eléctrica por energía mecánica.Estudiantes de la Escuela N° 224 de El Pinar

El Plan Ceibal está generando muchos cambios muy importantes en la vida cotidiana, no sólo de los chiquilines sino también de muchísimas familias uruguayas. El plan no sólo está permitiendo el ingreso a la Era Digital para muchos, sino que también está construyendo una base sobre la cual se están incorporando otros elementos.

Muchos tienen que ver con la parte educativa, algunos tienen que ver con la parte tecnológica. Hoy vamos a conversar con los inventores de un mecanismo realmente innovador para cargar las baterías de las XO.

Lo más común es enchufar las computadoras a la red eléctrica, pero en la Escuela Nº 224 de El Pinar se les ha ocurrido construir un cargador de baterías a pedal para poder sustituir la energía eléctrica por energía mecánica. Para crearlo, se valieron de los conocimientos del padre de uno de estos niños y también de un montón de artefactos en desuso, como por ejemplo, una vieja bicicleta abandonada y una especie de asiento de tractor que se había dejado de utilizar hacía mucho tiempo.
Vamos a conversar con los inventores de este cargador a pedal niños y adultos vinculados a la Escuela N° 224 de El Pinar: Micaela Leiva, que es estudiante de 5º año; Emilia de Salterain estudiante de 6º año; Luca Acuña estudiante de 6º año; la Directora de la escuela de El Pinar, Gabriela Belén, y Javier García, técnico en Sistemas, padre de uno de los chiquilines y de alguna forma el propulsor de esta idea. García es también el presidente de la Comisión de Fomento y voluntario de la Red de Apoyo al Plan Ceibal (RAP Ceibal).

Alejandro Landoni — Está con nosotros Micaela Leiva. ¿Cómo te va en la clase?

Micaela Leiva — Bien, por suerte.

A.L. — ¿Las notas bien?

M.L. — Bien.

A.L. — Mejor así.
También está Emilia de Salterain, está en 6° año, ¿cómo te va?

Emilia de Salterain — Sí.

A.L. — ¿Estás a punto de terminar la escuela?

E.d.S. — Sí, por suerte.

A.L. — Vas a empezar el liceo.

E.d.S. — Sí.

A.L. — Está bueno eso. ¿Estás contenta?

E.d.S. — Sí.

A.L. — También está Luca Acuña que también pertenece a 6° año. ¿Cómo estás?

Luca Acuña — Sí. Bien.

A.L. — También está con nosotros Gabriela Belén que es la Directora de la Escuela 224.
¿Dónde está ubicada la escuela dentro de El Pinar?

Gabriela Belén — Está sobre Avenida Giannattasio, en la entrada principal de El Pinar.

A.L. — En la entrada mismo.

G.B. — Sí, en el Km 28 y medio

A.L. — ¿Qué tipo de niños van allí?, ¿de qué sector?

G.B. — En general de un sector socio-económico medio.

A.L. — ¿Cuántos alumnos tienen?

G.B. — 607.

A.L. — Además se encuentra Javier García que es técnico en Sistemas y fue el propulsor de esta idea.

Javier García — Exactamente.

A.L. — ¿Qué hacen con las XO en la clase? ¿Para qué las usan?

Micaela Leiva — Utilizamos las XO además de para jugar, para sacar material de estudio o de trabajo, podemos hacer mapas mentales o folletos, o también podemos buscar material en Internet para estudiar.

A.L. — ¿Qué es un mapa mental Emilia?

E.d.S. — De una idea principal salen otras ideas, otros conceptos.

A.L. — Luca, ¿en tu clase para qué las usan?

L.A. — Para lo mismo. Hacemos mapas mentales, buscamos la información en Internet para estudiar y todo eso, y por ejemplo la información que utilizamos para armar la bicicleta también la sacamos de las XO.

A.L. — La sacaron de Internet.

L.A. — Sí.

J.G. — No la idea de armarla, sino todos los conocimientos previos. La parte de mecanismo, de transferencia, de relación de rueda, de piñón a transformarla a que gire a muchísimas más vueltas — Luca le puede contar las veces que ellos se pusieron a buscar a ver cuántos giros de un alternador se precisan para que empiece a cargar —.

L.A. — Más o menos tiene que dar 500 vueltas por minuto para que empiece a cargar.

A.L. — ¿El alternador?

L.A. — Claro, por una sola vez que gire la rueda, seis veces gira el alternador.

A.L. — Así que tenés que dar bastante pedal.

L.A. — Sí, pero igual podés parar porque tiene una batería que es donde se almacena toda la energía que hacés.

A.L. — Con las XO, ¿piensan que ahora la escuela es más divertida que antes o no?

E.d S. — En algunas cosas sí.

M.L. — En algunas áreas, porque es más divertido hacerlo en una máquina que hacerlo en un cuaderno escrito.

A.L. — Hay cosas que las buscan por ustedes mismos y no porque la maestra les diga, sino que ustedes tienen curiosidad y con la computadora y con Internet pueden buscar lo que están estudiando.

L.A. — Claro.

A.L. — ¿Cómo cambió dentro de la escuela el trabajo con las máquinas? Este es un tema muy polémico.

G. B. — Exactamente.
Me parece importante destacar — porque es como una creencia popular —, de que se va a dejar el cuaderno, la tiza y el lápiz y todo eso había generado una polémica muy grande y un descontento en la población. Todo lo contrario; es una herramienta más que tenemos.
Una herramienta muy moderna que nos pone prácticamente al nivel del primer mundo con un alcance… Todos los días estamos viendo nuevas aplicaciones que los niños o las familias le están dando a estas máquinas, por ejemplo padres que han buscado trabajo por Internet.
Creo que no estaba previsto todo el alcance que esto podía tener. Pero ya le digo, bien usada es una herramienta más que tenemos en la clase, no suplanta ni sustituye ninguna de las anteriores. Por supuesto que es mucho más motivador para los niños que usar siempre el cuaderno.

A.L. — Claro. Habría maestras — me imagino que sobre todo las más veteranas —, que no tendrían una computadora en la casa y que de repente no tenían acceso a la computadora y hoy se enfrentan con chiquilines que son unos sabelotodo y que en cuatro o cinco meses le “caminan por arriba” a cualquiera con las cosas que descubren.
¿Cómo se da esa relación?

G.B. — Siempre en el proceso de enseñanza-aprendizaje hay cambio de roles si se está haciendo bien el proceso. El maestro no es más esa figura central antigua que era quien enseñaba y uno sólo aprendía. Ya desde hace varias décadas en la didáctica en general esto cambió, entonces permanentemente estamos en un cambio de roles.
Se ha necesitado cambiar un poco la cabeza de los docentes, prácticamente en la totalidad de los docentes y aceptar que los alumnos nos van a enseñar en algunos aspectos, no en todos.
Obviamente en lo pedagógico no, pero en la parte técnica de las computadoras muchas veces ellos van un poco adelante de nosotros, porque el inconveniente que esto tuvo es que las computadoras les llegaron a los niños al mismo momento que a los docentes. Los docentes sólo las tuvimos unos meses antes, pero no nos alcanzó para capacitarnos lo suficiente.
Pero con mucha voluntad y viendo los buenos resultados que se dan, y además Primaria hizo una especie de Plan Piloto para Montevideo y Canelones por el cual se pusieron maestros de apoyo al Plan Ceibal. Un maestro o maestra que va rotando por todas las clases y está las cuatro horas en la escuela y va rotando por las clases para darle un apoyo al maestro.
Por ejemplo, el maestro le plantea que quiere trabajar sobre determinado tema, entonces ese maestro de apoyo al Plan Ceibal lo va conduciendo o ayudando con qué programa puede sacarle mayor provecho; cómo se utiliza ese programa en el caso que el maestro no lo sepa trabajar; — a veces se le enseña también a los alumnos—, pero es un colaborador del maestro de clase.

A.L. — Lo corté a Javier García que quería aportar algo.

J.G. — Justo con el tema de buscar información, la escuela es de madera, entonces hay una maestra de 5° que es la maestra de Micaela, que está trabajando en un proyecto particular. El proyecto es que se talaron determinada cantidad de árboles para poder hacer la escuela. Los árboles no son originarios de acá — generalmente esa madera vino del Amazonas. Entonces, nos propusimos plantar la misma cantidad de árboles que se talaron para hacer esa escuela y reponerlos en árboles nativos, propios de nosotros.

M.S. — Contamos maderita por maderita para luego calcular cuántos arboles utilizaron para realizar la escuela y luego plantarlos todos alrededor de la escuela.

A.L. — ¿Te acordás cuántos árboles fueron?

M.S. — Muchos.

J.G. — Ya iban llegando a 200 y pico de árboles que se cortaron.

A.L. — ¿Dónde los van a plantar?

M.S. — En el jardín de la escuela.

J.G. — Parte en la escuela y parte fuera, en la calle auxiliar de Giannattasio. La idea es lograr un impacto muy fuerte sobre el tema de un monte nativo en la Ciudad de la Costa. Ellos ya están tratando de ver hasta qué aves van a anidar allí, o sea que va a haber un cambio muy fundamental alrededor de la escuela por la cantidad de árboles que van a haber.

A.L. — Para eso las máquinas también les sirven para buscar la información.

J.G. — Es que la información la buscaron de ahí. Qué tipo de árboles; de dónde los cortaron; quién fue la empresa que lo hizo; cuánto trabajo llevó.

G.B. — La escuela está en un proyecto de escuela auto sustentable también, para reciclar las aguas servidas de la escuela, porque la Ciudad de la Costa no tiene saneamiento, y hay un vivero — nos está ayudando una ONG italiana — , que ellos mismos lo instalaron, nos reacondicionaron los pozos negros de la escuela y los transformaron en cámaras sépticas que van haciendo el filtrado de las aguas hasta que llega a una piscina, que está afuera, instalada en la vereda de la escuela, con piedras y ahí van a ir plantadas totoras cuando se llegue a un nivel suficiente de agua como para poder plantarlas.
Las totoras van a purificar el agua y con eso se va a regar el vivero de la escuela.

A.L. — ¡Qué bueno!

G.B. — La idea es que con esto de los árboles, no podemos llegar a causar un impacto ambiental negativo, por eso nos estamos asesorando a través de Javier también con guardaparques que nos están dando una mano muy importante.

J.G. — Esos guardaparques son del Parque de Salus y son los que van a estar directamente involucrados en el proyecto y asesorando a las maestras y a los gurises acerca de qué plantar y hacer todo un seguimiento.

A.L. — Qué interesante.

G.B. — También poner en funcionamiento el vivero, activarlo más porque este año se trabajó pero no como hubiésemos deseado; activarlo como para poder sacar alimentos para el comedor de la escuela.

A.L. — Javier García está desarrollando un proyecto para que la escuela sea autosustentable y dentro de ese proyecto con la colaboración italiana no sólo están construyendo esta planta para el tratamiento de las aguas servidas de la escuela, sino que también están tratando de plantar en la entrada principal del balneario El Pinar, un monte indígena.
Buscan ahorrar energía eléctrica, y dentro de ese marco fue que se les ocurrió desarrollar este aparato que han tenido la gentileza de traer hasta el estudio de AM Libre, a través del cual, dando pedal pueden cargar las baterías de las computadoras. Está hecho con materiales en desuso. Es un cuadro de bicicleta invertido que tiene un asiento de un viejo tractor rojo (bastante cómodo para sentarse allí); tiene una estructura de metal…

G.B. — Es una mesa de la escuela de las que se rompieron.

A.L. — Una estructura metálica rectangular. Allí adentro está la bicicleta con la pedalera. Uno se sienta y no da pedal en forma vertical sino hacia adelante, y al costado tiene incluso una caramañola para que el ciclista si se cansa o le da sed pueda tener el agua a mano.
¿Cómo surge la idea? ¿Cómo la fueron trabajando?

L.A. — La idea surge porque queríamos hacer una escuela que sea totalmente sustentable y también estamos juntando botellas.
Buscamos cómo podíamos hacer para que todas las vueltas y todo lo que tengamos que hacer nos dé justito para poder cargar la XO. La bicicleta funciona transformando energía mecánica — que es cuando pedaleamos—, en energía eléctrica. Tiene un alternador que cuando pedaleamos gira y ahí se transforma en energía eléctrica, que queda almacenada en una batería que es para que podamos dejar de pedalear, porque en realidad hay que estar entre 45 o 50 minutos pedaleando.

A.L. — ¿Para cargar una máquina?

L.A. — Una máquina. Con la batería podés parar y…

A.L. — ¿Es una pequeña batería de auto?

L.A. — Claro, y de la batería pasa a la XO.

A.L. — Eso ya está confeccionado para que esté colgado en la propia estructura.

L.A. — Exacto, va colgado en una resistencia de horno viejo quemada.

A.L. — Es como un gancho. Uno ve como un gancho pero en realidad es una resistencia quemada de un horno eléctrico.

J.G. — Exacto, la correa que le pusimos a la rueda de la bicicleta para multiplicar las vueltas al alternador, es una correa de lavarropas que estaba tirada, y el cableado que usamos del alternador a la batería también es el cableado del mismo lavarropas.
La idea es que son todas partes en desuso y tratar de aprovechar esas cosas que están tiradas en la casa de cualquiera y que se le vuelva a dar un uso.

A.L. — ¿Cuánto tiempo tardaron en hacerla hasta tener este prototipo o este producto terminado?

L.A. — Más o menos una semana.

A.L. — ¿Nada más?

J.G. — Sí, estaban tan enganchados con la idea que venían fuera de horario. Arrancábamos en horario de clases y ellos les pedían a los padres para venir fuera del horario de la escuela.
Esto es algo que uno dice “No te puede pasar”.

G.B. — Además, tenían la presentación en la Feria del Plan Ceibal.

J.G. — Veníamos contra reloj porque teníamos la idea presentar esto en la Feria del Plan Ceibal, se iba a presentar el cargador, y el nombre que le elegimos, entre todos los que tiramos, fue “Cargador de XO a pedal sustentable”.
Esa es la idea que salió, con las palabras que le agregamos como para que se sepa de qué estamos hablando.
La experiencia fue muy buena desde todo punto de vista. El tema de buscar información; de llegar a encontrar fórmulas que aprenden en 3º de liceo (esos cálculos de palanca y de transmisión no son de la escuela); llegaron a adquirir conocimientos que los llevaron a aprender varias cosas. Por suerte teníamos el apoyo de todas las maestras que están involucradas. La escuela cuenta con un plantel de docentes y la Directora que están muy involucrados en el proyecto.
Le quiero agregar algo más sobre el proyecto. La ONG italiana se llama CIES, y trabaja en conjunto con una ONG uruguaya que se llama CEADU (Centro de Estudios, Análisis y documentación del Uruguay) http://www.ceadu.org.uy/escuelasustentables.htm . De CEADU han salido varios proyectos, como por ejemplo Repapel, de reciclado en la escuela.
CEADU es una ONG encargada de generar proyectos sustentables para que después que sigan caminando.

A.L. — Repapel es una ONG que recolecta papel; recolectan papel usado pero limpio, en distintas instituciones. Hay muchas instituciones públicas, ahora incluso está Petrobras que es uno de los grandes auspiciantes de ese proyecto; lo mandan a reciclar a una fábrica y después se lo devuelven en forma de cartulina, resmas y papel higiénico a unas 45 escuelas que están dentro del plan.
Es un proyecto educativo-ambiental que trabaja con el papel.

J.G. — De esa misma ONG se está generando un proyecto que se llama Replastic cuya idea — como fue su base del papel-, es ir por el plástico. Lo que vamos a tratar de lograr es: las botellas que se vayan juntando van a ser directamente llevadas a una fábrica, que es la única que hay en Uruguay que procesa las botellas; que las lava, las pica y las hace láminas, que son rollos como si fueran rollos de membrana pero de plástico, de botella reciclada. Eso se vuelve a reutilizar, se hacen blíster, etc.
Pero la idea fundamental es fabricar tela polar para poder generar con esos residuos, ropa que los gurises vayan a usar en la escuela. O sea, que se genere un ciclo y una conciencia de que con esas botellas que nosotros vamos a ir a tirar en la escuela en el depósito; con eso vamos a colaborar con la escuela, se vuelva a reciclar; se vuelque en ellos en ropa: gorros, bufandas, etc. La idea es usar el polar como algo fundamental.

A.L. — Directora, me llamó la atención lo que dijo Javier García a cerca de que los chiquilines iban fuera de horario a trabajar para armar este proyecto.
Esto es algo que en Producción Nacional decimos muchísimas y lo vemos en las Ferias Nacionales de los Clubes de Ciencia, como con entusiasmo los chiquilines a veces uno piensa que es pesado hacer los deberes y en realidad logran con la motivación revertir y son los maestros — nos decía la gente de la Feria del Club de Ciencia —, son los maestros los que corren atrás de los chiquilines.

G.B. — Exactamente. Ellos están muy motivados con esto.
Son niños de la zona por lo tanto ir a la escuela fuera de hora no era una carga para ellos, en realidad era un placer, no sólo por lo que estaban aprendiendo sino porque lo estaban haciendo de una manera que buscamos generalmente los docentes: que los niños aprendan de forma divertida, que sientan placer por aprender y que no sea una obligación ir a la escuela.
Creo que eso se ha logrado muchísimo con todo este proyecto y desde diferentes puntos de vista, porque ellos con esto de la bicicleta, pero otros niños — sobre todo este año las clases más pequeñas —, con el tema de la huerta, y había que ver no sólo cuidando la huerta, sino también recogiendo y después cocinando con eso.
También se llegó a que algunas clases (4° y 5° año), se involucraran en el proyecto de meriendas saludables; y terminaron… ahora les contará Emilia en qué termino este proyecto.

A.L. — ¿A ver Emilia? ¿Cómo es esto de la merienda saludable?

E.d.S. — Los alumnos de 4º y 5º estuvieron vendiendo ensalada en la escuela a la hora del recreo.

A.L. — En vez de comer un alfajor, se comían una ensaladita.

G.B. — Ensalada de fruta y ensalada verde.

E.d.S. — Además en el trabajo de escuela sustentable, de los baños y el comedor salen las aguas servidas a una cámara séptica, de esa cámara séptica va a otra cámara séptica y pasa al canal de totoras y del canal de totoras va a la huerta orgánica para regar.
Ahí se sacan los frutos de la huerta orgánica y se sirven en el comedor.

A.L. — ¡Qué bueno!

G.B. — Esa etapa es la que todavía nos falta, no hemos llegado.
Se va a instalar un molino en el patio de la escuela que va a bombear el agua.

J.G. — La idea es que también vean como funciona la energía eólica y que las cosas de antes siguen teniendo utilidad, por eso parte del objetivo es poner un molino de viento bombeando esa agua al invernáculo; que riegue el molino al invernáculo.

A.L. — Micaela creo que quería decir algo.

M.L. — Sí, lo que recaudaron los de 4° y 5° año, era para el paseo de fin de cursos, o sea para reutilizar el dinero para el paseo de fin de cursos.

G.B. — Ayudaron a sustentarse su viaje.

A.L. — ¡Qué bueno!
¿Este cargador a pedal de XO sirve para escuelas rurales que no tiene energía eléctrica? No sé si hay alguna que no tenga todavía…

G.B. — Todavía hay sí.
Ellos lo toman más como un juego pero sin embargo para otras escuelas va a ser vital esto en la medida en que lo puedan replicar… porque además es muy sencillo.

A.L. — ¿Se han comunicado con ellos?

J.G. — Hay una escuela detrás de la fuente Salus que es una escuelita rural que no tiene luz y es la primera con la que vamos a hacer un intercambio.
La idea es que vayan ellos a trabajar con los alumnos de allá y hagan el diseño y fabriquen el cargador con ellos para dejárselo.

L.A. — También ahora para producir más energía y seguir probando otras maneras, vamos hacer una calesita que funciona de la misma manera, solamente que podés cargar más XO: ponés cuatro o cinco alternadores y entonces podés a cargar diez XO.

A.L. — ¿Cómo una calesita?

G.B. — Que todavía necesitamos conseguirla y que se aceptan donaciones.

A.L. — Una calesita como la que hay en los parques donde uno agarra y se va auto impulsando.

G.B. — Exactamente.

L.A. — Con eso queremos producir más energía y por ejemplo jugando en el recreo podés cargar XO, entonces además de cargar XO, jugás y te divertís.

A.L. — Claro. Entonces se aceptan donaciones de calesitas en desuso.

G.B. — Alternadores también.

A.L. — O la parte del pedal de la bicicleta. Los que quieran colaborar ¿dónde se pueden comunicar?

G.B. — En la Escuela N° 224, el teléfono es 6986874.

J.G. — La idea es que entre todos tratemos de hacer andar esto y de que funcione.
Uno de los objetivos que capaz que es muy ambicioso para el año que viene es tratar de que esto se replique en todas las escuelas públicas que quieran. O sea, que todos los que quieran hacer cargadores vamos a estar a disposición para ayudar a armarlo y que con todos los que se puedan armar nos presentemos al Libro de Récords Guinness a fines del año que viene.
A fines del año que viene presentar 48 horas de carga de XO — todas las escuelas que tienen cargador —, aportando carga durante 48 horas donde colaboren padres, hermanos; todos tratando de generar energía y de mostrar que se puede a pedal poder cargar esas máquinas y darle un ejemplo al mundo.

 

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