«Bajar la desocupación en el segmento más duro»

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El gobierno quiere modificar el programa Objetivo Empleo, dando más beneficios para los empresarios que contraten desempleados y también mejorando la capacitación de los potenciales trabajadores.

Eduardo Pereyra, director nacional de Empleo

El desempleo en Uruguay está en un nivel históricamente bajo, pero de todas formas hay personas que tienen serias dificultades para conseguir empleo. Según lo que surge de las estadísticas se trata de mujeres y jóvenes en su mayoría, y el 80% de ellos no habría terminado el liceo. Por otro lado, una de las preocupaciones actuales es que las inversiones que quieren radicarse en nuestro país no consiguen la cantidad de gente calificada que necesitarían.

Ante esta problemática, en el año 2007 el gobierno creó el programa Objetivo Empleo, que se dedica a capacitar a personas desocupadas, a subsidiar los salarios y también a otorgar beneficios fiscales a las empresas que contraten a personas que egresan de los cursos de Objetivo Empleo. Sin embargo, el programa no alcanzó, al menos para los empresarios, los logros que se estaban buscando y desde el gobierno también se vio que muchas de las personas que estaban haciendo los cursos, como conseguían empleo, no los terminaban y esto generaba cierto tipo de frustración en unos y en otros.

Por esta razón es que se están pensando algunas modificaciones al programa Objetivo Empleo. Quieren sumar beneficios para los empresarios que contraten desempleados y también quieren mejorar la capacitación de los potenciales trabajadores. Para conocer estas modificaciones conversamos con Eduardo Pereyra, actual director nacional de Empleo. Pereyra fue Director de la división Limpieza de la Intendencia de Montevideo desde junio del año 2007 hasta febrero de 2010, antes fue edil y vicepresidente de la Junta Departamental de Montevideo, representó al Pit-Cnt en la Junta Nacional de Empleo – lo que hoy es el INEFOP- y en el año 1995 fue Director del Instituto Cuesta Duarte. Tiene una larga trayectoria sindical y se lo recuerda como secretario general de la Unión de Trabajadores de Cutcsa y secretario general de la UNOT durante mucho tiempo.

 

Alejandro Landoni — Le quieren hacer modificaciones al programa Objetivo Empleo tratando de atacar a este núcleo “duro” de desempleados que hay en nuestro país…

Eduardo Pereyra — Sí. En primer lugar el programa atiende a una población objetivo que básicamente son personas que pasaron por los programas del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), fundamentalmente “Uruguay Trabaja”. Nos encontramos que si bien el programa establece un incentivo para la contratación — y que se le paga a las empresas en el caso de los hombres y de las mujeres, un porcentaje de ese salario—, el programa no tuvo un nivel de ejecución aceptable. Fue muy baja la ejecución del mismo.

A.L. — ¿Por qué?

E.P. — En primer lugar se detectaron dificultades y poco interés de las empresas para contratar a este tipo de personas con este nivel de subsidio. Es una población que, según manifestaciones de las propias empresas, mostraban dificultades para la inserción laboral, producto de cuestiones vinculadas a los hábitos de trabajo, horarios, etc.

En el caso de las mujeres, que son cerca del 70% del registro del ministerio, son jefas de hogar y con hogares mono parentales. Es una situación social complicada, lo que hace difícil su inserción y por eso es que nació este incentivo, para lograr que estas personas se empleen en empresas vivas con todo lo que tiene que ver con las exigencias de horario, rutina, producción, que tiene hoy una empresa privada.

A.L. — Dentro del Ministerio de Trabajo hay otra iniciativa que es Projoven —en la cual más allá de dar incentivos para que los empresarios contraten jóvenes—, los jóvenes iban acompañados de un curso de capacitación y de la figura de un consultor o de un referente de alguna institución que diera los cursos pagados por el Ministerio de Trabajo, lo que servía para allanar esta situación que recién mencionaba como el hábito de trabajo, el horario, la corrección que debemos tener en un empleo, etc.

¿Pensaron en replicar esta experiencia con los adultos ya que Projoven ha obtenido incluso premios en el extranjero?

E.P. — Sí. Projoven es una muy buena experiencia. Es un programa de lo que era la Junta Nacional de Empleo y de INEFOP y el ministerio participa allí como una de las partes. Ese programa también es co-ejecutado por empresarios y trabajadores.

Diría que los ajustes que ahora hicimos van en la tendencia de resolver algunos de estos problemas. Primero, se aumentó el monto del subsidio, se llevó a dos salarios mínimos nacionales. El 60% de dos salarios mínimos nacionales para el caso de que se contraten hombres y el 80% para el caso de que se contraten mujeres.

A.L. — Serían $ 5.758 para el caso de los hombres y $ 7.678 para el caso de las mujeres. Son cifras importantes.

E.P. — Son cifras importantes y que además van acompañadas de tres salarios y medio mínimo para capacitación. La empresa puede utilizar ese dinero para contratar una capacitación para ese trabajador o puede armar un diseño de preparación de ese trabajador en el trabajo mismo. Se generan estas dos variantes y además estamos trabajando con el Mides para buscar otro tipo de apoyos a los trabajadores, sean hombres o mujeres.

Estamos analizando otras herramientas que no necesariamente van en el mismo tiempo, pero que se están trabajando en conjunto con el Mides a los efectos de ver si podemos hacer algo más integral que le dé posibilidades a la empresa de insertar a estos trabajadores y a su vez, al trabajador de poder cumplir con el trabajo, porque por ejemplo, imagine que si son mujeres que la mayoría de ellas tienen hijos a su cargo, hay que buscar también alternativas para el cuidado de los niños o la flexibilidad en los horarios, etc. Esas cosas se están trabajando todavía.

A.L. — Por eso le preguntaba sobre Projoven y la figura del consultor o tutor, porque no todo se arregla con plata.

E.P. — Exactamente, e inclusive estamos viendo el tema de los programas de atención bucal, de posibilidades de boletos, etc. Toda una serie de cosas que son subsidiarias pero que son importantes para poder reinsertar nuevamente a la persona en la actividad productiva o en la vida laboral, que es el objetivo. Que se tenga una oportunidad de engancharse nuevamente en la sociedad.

A.L. — ¿Tiene que cambiar una ley para que se cumplan o bajo qué mecanismo lo piensan hacer?

E.P. —Una cosa más que se modificó es el plazo: de un año, pasamos a un año y medio. Este es el plazo máximo en que una empresa puede contratar bajo este régimen a un trabajador de estas características.

A.L. — ¿Después no queda obligado a mantenerlo?

E.P. — Después no queda obligado a mantenerlo. Obviamente que la persona goza de todos los derechos laborales de todos los trabajadores ya que no tienen ninguna forma de contrato distinta a la de otras personas. Esto es un incentivo para que se contrate a determinada población que tiene dificultades para insertarse en el mercado de trabajo y no se contrata bajo ningún régimen especial de contrato de trabajadores. Se contrata como a cualquier trabajador por un año o por un año y medio en su defecto en el caso de que la empresa así lo quiera.

Ahora lo que estamos haciendo es modificando —y diría que ya estamos en las últimas horas porque en estos días queda definitivo— el nuevo decreto por el cual se creó este programa. Es eso lo que tenemos que modificar y estamos en eso.

A.L. — Entonces, lo van a hacer por la vía del decreto.

¿Lo han consultado con empresarios y trabajadores?

E.P. —Sí, lo hemos consultado y como el programa ya estaba en ejecución lo que consultamos fueron las modificaciones posibles, que han sido de mucho interés para el sector empresarial.

Hay empresas que ya han solicitado entrevistas para conocer los alcances, los mecanismos y con los trabajadores diría que en general, hay buena receptividad.

A.L. — Tengo preguntas de nuestros oyentes:

¿Cuáles son los beneficiarios del programa a nivel de empresas y a nivel de personas? ¿Son desocupados de cuánto tiempo? ¿Qué características tienen que reunir?

E.P. — Las empresas pueden ser todas, no hay ninguna exclusión.

Se puede contratar hasta un 20% de la plantilla de personal que tenga la empresa. Por ejemplo, si una empresa tiene 20 empleados, puede contratar hasta cuatro personas bajo esta modalidad y no hay ningún tipo de exclusión porque estamos generando esto para estimular a que se contrate a esta población.

A.L. — ¿Y qué pasa con una empresa chica que tiene dos empleados?

E.P. — Ahí podría contratar uno.

El asunto es que estos beneficios se descuentan de los aportes al Banco de Previsión Social. Si una empresa tiene dos, obviamente que el crédito llegaría a una persona. Podríamos habilitar a que extraordinariamente se habilita a una persona con esta modalidad y se le abona descontando de lo que son aportes al Banco de Previsión Social.

Con relación al tema población ya tenemos personas derivada del Mides y población que está en los registros de los Centros Públicos de Empleo que existen en todo el país. Tienen que ser personas con un año de desocupación, y no tener más allá de quinto año de liceo. Esas serían básicamente las condiciones.

A.L. — En el Mides hay un registro y cuando esto se apruebe, ¿cómo se contacta el empresario con estas personas?

E.P. — Se están elaborando materiales informativos.

Va a haber una conferencia de prensa, pero las empresas tendrían que contactarse con el programa Objetivo Empleo que funciona en la Dirección Nacional de Empleo (el teléfono es el 916 57 76), o en los Centros Públicos de Empleo de Montevideo.

A.L. —Otra pregunta de nuestros oyentes es:

¿Cómo se hace el empresario del dinero? Usted decía que va a pagar menos a la seguridad social…

E.P. — Exactamente, es así que se le descuenta.

A.L. — ¿Esto es para todas las ramas de actividad?

E.P. — Sí, no hay ningún tipo de exclusión.

Le agradezco por la difusión de este tema, que es un beneficio para las empresas y que tiene un objetivo social muy importante. También es muy importante para el gobierno tratar de bajar la desocupación en el segmento más “duro” y que más dificultades encuentra para encontrar trabajo.

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