«El embarazo adolescente en sí no es el problema»

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Uno de cada cuatro niños que nace en el Hospital Pereira Rossell es hijo de madre adolescente.

A nivel internacional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 10% y el 12% de los niños nacidos vivos son fruto de embarazos adolescentes, es decir, de madres que tienen menos de 20 años.Para atender a esta problemática en Montevideo, la organización no gubernamental Casa Lunas — que es un centro para madres y padres adolescentes y también para sus hijos —, lanzó un proyecto de capacitación educativo-laboral, concretamente en Areas Verdes.Casa Lunas está instalada en el barrio Jardines del Hipódromo y trabaja desde hace nueve años con madres adolescentes. “Nosotros no vemos al embarazo adolescente como un problema, sino como una situación de vida que debe de ser acompañada”, nos escribió la licenciada Fabiana Barrios cuando estábamos agendando esta entrevista.

Para conocer este proyecto conversamos con la socióloga Fabiana Barrios, coordinadora general de la ONG Casa Lunas; con Alberto Matilla, alias “Beto”, uno de los talleristas; y Pamela Della Valle y Yesica Acosta, dos personas que trabajan dentro de Casa Lunas y participan en el emprendimiento.

Entrevista emitida el 04/03/2009 en Producción Nacional – 1410 AM LIBRE

 

Alejandro Landoni — Alberto Matilla es tallerista ¿en qué área?

Alberto Matilla — En huerta orgánica.

A.L. — ¿Hace cuántos años?

A.M. — Tallerista de huerta orgánica soy hace siete años, pero en jardinería ya van doce.

A.L. — Pamela, ¿cuántos años tenés?

Pamela Della Valle — 17 años.

A.L. — ¿Y Yesica?

Yesica Acosta — 18 años.

A.L. — A Yesica la conocen como “Estrellita”. ¿Cuántos hijos tienen?

Y.A. — Uno, de 18 meses, que se llama Franco.

P.d.l.V. — El mío tiene dos años y se llama Luciano.

A.L. — ¿Qué es Casa Lunas?

Fabiana Barrios — Casa Lunas es un centro para madres y padres adolescentes donde concurren las mamás desde el embarazo o en cualquier momento, siempre y cuando sean menores de 18 años y sus hijos menores de dos años. Nosotros acompañamos esos dos primeros años vitales del niño.

En general, después lo que hacemos es un proceso de egreso, donde apuntamos a que los niños vayan a un centro educativo; que continúen el proceso educativo que comenzaron en Casa Lunas y que las madres puedan continuar con su gran proyecto que es la maternidad y los proyectos complementarios a esta maternidad ya sea: estudiar, trabajar, etc.En eso es en lo que básicamente las acompañamos.

A.L. — ¿Es un centro que se creó a partir de un grupo de profesionales salesianos?

A.M. — Exacto.

A.L. — ¿Cuenta con el apoyo de la Iglesia Católica y funciona en un local de los padres jesuitas?

A.M. — No, el local ya es nuestro.

F.B. — El local primero fue prestado por los jesuitas pero siempre había una intención de compra. Ahora el local es nuestro. Casa Lunas surgió de un grupo de egresados sobre todo del Colegio Salesiano. Era un grupo de cinco mujeres muy jóvenes.

A.M. — Recién recibidas.

F.B. — Que provenían de diferentes actividades y lo que habían visto era que en general trabajando en oratorios salesianos y demás, era que muchas veces las mamás cuando quedaban embarazadas dejaban de concurrir y de ahí fue que empezaron a pensar en un centro de este tipo, donde concurrieran madres embarazadas, y acompañar esa maternidad.

A.L. — ¿Hay algún componente religioso dentro de Casa Lunas?

A.M. — Sí. El carisma es salesiano.En realidad, participamos como una institución más dentro de lo que es la Asociación Uruguaya de Educación Católica.

F.B. — También pertenecemos a las Obras Sociales Salesianas y es la única obra social salesiana totalmente dirigida por laicos. Tenemos un sacerdote como referente, pero es totalmente dirigida por laicos.Quizás esa es la mayor diferencia dentro de las obras sociales.

A.M. — Dentro de la actividad diaria no hay una impronta permanente de profesar la religión ni nada de eso.

P.D.V. — No, lo único que hay es el bautismo… te dan unas clases, pero es a elección. Si vos querés bautizar a tu hijo te dan unas clases hasta bautizarlos, pero sino querés, no.

A.L. — ¿Cómo se financia Casa Lunas?

F.B. — Nos financiamos básicamente por convenio con INAU. El mayor porcentaje de financiación viene de ahí.También nos apoya Reaching U que es como un apoyo fijo que tenemos y cada año hay financiaciones particulares que surgen, actividades concretas como el campamento que hicimos recién, y eso surge más que nada de una financiación del propio trabajo de las chiquilinas.¿A qué me refiero con trabajo? A lo que se hace por ejemplo en muchos colegios o en muchos liceos; vender rifas; preparar tortas…

Y.A. — Ventas económicas.

F.B. — Venta económica abierta al barrio, pero el monto grande viene de INAU.

A.L. — ¿Ustedes que actividades están haciendo o hicieron en Casa Lunas?

P.D.V. — Ahora, como el año pasado ya egresamos, estamos en el emprendimiento, pero yo hice como dos años y medio el proceso de Casa Lunas.

A.L. — ¿O sea que arrancaste con 15 o 16 años?

P.D.V. — Con 14, estaba embarazada de 26 semanas cuando empecé a ir seguí hasta ahora, que mi hijo cumplió dos años. En setiembre de 2007 me propusieron estar en el emprendimiento de jabones que se hace en Casa Lunas y acepté, y ahora sigo.

A.L. — ¿Cómo es el emprendimiento de los jabones?

P.D.V. — Vendría a ser como una cooperativa; nosotros trabajamos; hacemos jabones; los vendemos en algunos lugares y lo que se gana se reparte.Ahora somos cuatro: Mónica, Shirley, Estrellita y yo y Adriana que es la que nos coordina.También se saca plata para los materiales, de lo que se hace. De ahí se saca plata para lo que se necesita: para boletos; materiales, glicerina, etc. y lo otro lo repartimos entre nosotras.

A.L. — ¿Y les da como para sacar algún…?

Y.A. — Es un apoyo más para nosotras… al no tener nada.Por ser adolescentes no tenemos ningún trabajo y aparte de ser un emprendimiento educativo-laboral, es como tener un poco más de responsabilidad y tener noción de lo qué va a ser un trabajo.Es como una adaptación para cuando salgamos egresadas ya sepamos cumplir los horarios; las faltas, etc.

Si llegás tarde… llegás tarde; o medio día si te vas antes, medio día; y que si faltás te lo descuentan… y es toda una responsabilidad.Si faltás, tenés que decir porqué y llevar el justificativo y si no tenés un porqué te lo descuentan y si mostrás el justificativo tenés media falta. Es como un trabajo.

P.D.V. — Es un poco más accesible porque como casi todas las que trabajan en el emprendimiento son madres y si tenés tu hijo enfermo lo podés justificar… capaz que si fuera un trabajo común…

A.L. — Claro, hay una cierta ponderación.

A.M. — Claro, es como un trabajo “protegido”.

P.D.V. — Ahí va.

F.B. — En realidad, más que trabajo el enfoque nuestro siempre era que fuera una especie de aprendizaje; de ensayo.Empezó como un “jugar a trabajar” y de hecho no hay una remuneración desde Casa Lunas, sino de lo que venden, la institución Casa Lunas paga los educadores que acompañan y todo lo demás.

A.L. — Además de la tarea que uno hace en el trabajo, hay muchas cosas que hay que respetar como eso de llegar en hora; de no faltar o avisar cuando van a faltar.

F.B. — Claro, eso lo controlan ellas.

P.D.V. — Nosotras nos controlamos entre nosotras.

A.L. — ¿Y son muy “botonas” o no?

P.D.V. — No, nosotras somos bastante accesibles.

A.L. — ¿Se dan faltas o no?

P.D.V. — Sí, se dan. Pero viste que es complicado porque nosotras tenemos hijos, problemas familiares y todas esas cosas que…Por ejemplo, si en un trabajo vos vas y explicás que tuviste un problema familiar te ponen la falta, pero nosotras cuando hemos tenido algún problema familiar o algo, entre nosotras nos entendemos porque todas pasamos más o menos por lo mismo.

A.L. — Es bravo porque los jóvenes son el sector más desempleado del Uruguay y más con un niño pequeño. ¿Cuánto les cambió la vida tener un hijo?

Pamela vos lo tuviste a los 14 años, ¿y vos Estrellita cuántos años tenías?

Y.A. — Tenía 16 años.Abandonar un poco los estudios… dejar un poco y ocuparme de él. Retomar los estudios…

A.L. — ¿Terminaron el liceo?

Y.A. y P.D.V — No.

A.L. — Están en eso.

Y.A. y P.D.V. — Estamos en eso.

P.D.V. — Yo estoy estudiando en el CECAP, que es un Centro de Capacitación y Producción. Esta semana empiezo peluquería; ya hice como el pasaje por todos los talleres. Es medio complicado. Tenés que conseguir quién te cuide a tu hijo y si está enfermo tenés que faltar.

Y.A. — Claro, si no tenés el apoyo de tus padres, casi nadie…Si no es Casa Lunas… pero Casa Lunas, es estando, o sea que estemos nosotras con el niño. No es una guardería donde nosotros dejamos a nuestros hijos y nos vamos… es nosotras con ellos.

P.D.V. — Casa Lunas lo que hace es como prepararte para darte fuerza. Es como que te dijeran: “Tenés un hijo, pero no te quedes”.Voy a ser sincera, yo no tenía muchas ganas de estudiar, pero Casa Lunas en los talleres o personalmente con los educadores, te dicen que no tenés que quedarte por tener un hijo; tenés que salir a pelearla como todo el mundo por más que tengas 16, 14 o 15 años, los que tengas: la tenés que salir a pelear así sea a trabajar, a estudiar… pero no te podés quedar.Eso es a lo que Casa Lunas te mentaliza.

Y.A. — Claro, te dan ánimos para seguir estudiando, para retomar los estudios.

P.D.V. — O para trabajar. Lo que tengas ganas.

A.L. — Me llamó la atención que la licenciada Barrios me dijera, cuando estábamos agendando la entrevista, que “Casa Lunas no ve el embarazo adolescente como un problema” — algo que se escucha incluso en autoridades; “sino que lo ven como una situación de vida que debe de ser acompañada”.¿Cómo nos explica ese concepto?

F.B. — Es un concepto que creo que Casa Lunas lo ha tenido desde un principio. Nunca se trabajó con un enfoque de riesgo, pero también en la misma institución ha sido un proceso.Si bien ese enfoque estuvo desde el principio, creo que hoy lo decimos con mucha más libertad; hoy lo decimos mucho más convencidos de que no es el embarazo adolescente en sí un problema.

Creemos que el problema, por ejemplo, puede ser la pobreza; el problema puede ser la deserción escolar, porque con los años que tenemos y con la cantidad de mamás que han pasado por Casa Lunas, vemos que generalmente la deserción escolar no se da a raíz de un embarazo, si no que cuando quedan embarazadas, o ya habían dejado de estudiar o el estudio era a los tropezones.Sí creo que desde el punto de vista biológico — porque quizás haya algún médico que esté escandalizado —, hay edades, como podrían ser por debajo de los 15 años, donde sí hay mayores riesgos, pero por encima de los 15 años está demostrado que no hay mayores riesgos que los que tiene una primeriza de 20 años… es exactamente lo mismo.

Con respecto a lo que es ese embarazo y el cuidado de ese embarazo, las adolescentes se cuidan mucho; cumplen con todos los controles. Desde el punto de vista sanitario, quizás una adolescente termina siendo quizás mucho más responsable que madres de otras edades.

A.L. — ¿Si ustedes dos tuvieran la posibilidad de volverlo a vivir, lo volverían a hacer?

P.D.V. — Sí, estoy muy contenta de ser madre. Obvio que tengo mil problemas, como por ejemplo la paciencia, porque adaptarme a mi hijo fue…

A.L. — Pero eso nos pasa a todos.

P.D.V. — Claro.Fue difícil, pero yo lo volvería a vivir porque ser madre… está bien que te quita… bueno, no te quita; pero tenés que dejar un poquito algunas cosas, pero también aprendés un montón de cosas que te sirven como persona, como madre; cosas de la vida… te enseña mucho más.

A.L. — A mí me impactó mucho una frase que ustedes pusieron en la página web de Casa Lunas que es como un testimonio: “Estoy embarazada, ¿nadie me va a felicitar?”

A.M. — Es un testimonio.

F.B. — Es un testimonio.

A.L. — Hay un nombre al lado y dice 17 años. Eso sintetiza justamente no ver el problema, sino ver la celebración de la vida.

Y.A. — La mayor parte de las personas cuando alguien se embaraza a los 17 años te dicen: “¡Ah m’hija, te arruinaste la vida!” “¡A los 17 embarazada… un hijo!”. No te dicen: “¡Ah, Felicitaciones!”.

P.D.V — A mí me dicen: “Te vas a criar con tu hijo”, pero no: yo lo voy a criar a él, a mí ya me criaron mis padres. Es así.Y.A. — O cuando tenés el segundo hijo y ya tuviste uno en la adolescencia y vas a tener otro, te dicen: “!Otro más!”. Te dicen: “Te vas a arruinar la vida… los estudios, el trabajo”.

P.d.l.V. — La gente piensa que porque estás embarazada vas a dejar todo, y muchas veces es así y por las cosas de la vida tenés que dejar de trabajar o de estudiar, pero algunas veces no, te las rebuscás por un lado o por el otro.A veces te obligan, pero no… tenés que seguir trabajando o estudiando o como sea, pero la tenés que seguir.

A.L. — Ustedes ayudan a esas adolescentes y a otras mujeres de hasta 24 años que tengan hijos, como a muchachos de hasta 18 años, los ayudan con distintas actividades educativas y laborales.

A.M. — Algunas precisiones sobre las edades. En realidad, nosotros atendemos a madres menores de 18 años y también padres menores de 18 años, pero igual los padres pueden ser mayores y pueden venir mientras no estén trabajando o haciendo alguna changa, pueden venir. El centro está abierto para ellos porque trabajamos con el padre, con la madre y el hijo que es de los dos; aunque a veces es una pareja que no es padre de esos hijos.La realidad es que se hace un trabajo enfocado a la relación; al vínculo de esos tres.

A.L. — ¿Y concretamente en esto de “El trabajo nos trabaja” ahí sí está la posibilidad de tener hasta 24 años?

A.M. — Ahí sí, es un proyecto nuevo que vamos a largar ahora que es de capacitación en áreas verdes o manejo ecológico (puede ser jardinería, vivero, huerta, producción de plantines, etc.). Este año tenemos este plan y estamos invitando a gente de otros centros incluso, o a personas que se acerquen a participar de esta experiencia que es de capacitación. La vamos a hacer durante todo el año — desde marzo hasta febrero del año que viene inclusive —.

La idea es promover una maternidad y paternidad responsable, con capacitación para emplearse en algún futuro en algún trabajo, o llevar adelante su propio emprendimiento.Para eso estamos pensando en un microcrédito, el cual sería como una “inyección” de un pequeño capital para poder llevar adelante un deseo que va a ser supervisado y acompañado por nosotros hasta que llegue un desprendimiento en el cual se puedan manejar solas o solos.

A.L. — ¿Hay tiempo para inscribirse todavía?

A.M. — Sí, por supuesto. Nos interesa que se acerquen, que pidan una entrevista a los teléfonos de Casa Lunas 5121715 o al 5145144.

A.L. — ¿Esto cuándo empieza? ¿Hay 14 lugares?

A.M. — Estamos empezando y hay una selección.Vamos a trabajar hasta con 14 personas porque ahí hay como una cuestión numérica para trabajar con cada uno de los emprendimientos, que no podemos atender a muchos más, pero la idea es que esto sea una experiencia piloto y el año que viene profundizarlo. Por ahora, 14 para una experiencia piloto está bien.Queremos que se acerque gente con situaciones nuevas de maternidad y paternidad, y nosotros los vamos a impulsar para que lleven adelante este tipo de trabajo.

Foto tomada de www.casalunas.org

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