Projoven: 60% de jóvenes capacitados se insertaron laboralmente

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Projoven brindó este año capacitación a más de 2.300 jóvenes que no estudian ni trabajan, de los cuales el 60% se están siendo insertando en el mercado laboral.

Con Fernando Panizza, Asistente Social y Coordinador de Projoven (Programa de la Junta Nacional de Empleo y del Instituto de la Juventud)

Esta inserción se produce de manera formal en ámbitos privados, estables y sorteando el período de prueba de los 91 jornales. De esta manera se han integrado más de 1.500 jóvenes en un año en puestos formales, lo que significa uno de los mejores indicadores en América Latina en lo que refiere a inserción laboral porcentual. Su coordinador, Fernando Panizza, está convencido que durante el 2009 el instituto atenderá entre 3.000 y 3.500 jóvenes.

 

 

Entrevista emitida el lunes 29/12/08 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

 

El programa Projoven es un programa que atiende a un sector muy específico porque son jóvenes que no trabajan ni estudian y ellos los capacitan para entrar rápidamente en el mercado laboral.

Tienen un índice brutalmente bueno de inserciones laborales. Les contaremos qué hizo el programa Projoven en el año 2008.

 

En Uruguay el 23% de los jóvenes que tienen entre 18 y 24 años, no estudia ni trabaja.

Esta cifra ha bajado 2 puntos porcentuales en los últimos meses, pero sigue siendo una cifra exorbitante y preocupante. Se puede seguir diciendo que 1 de 4 jóvenes no estudia ni trabaja en nuestro país.

A su vez, en este momento hay una tasa de desempleo históricamente baja. El 63% de los desocupados son jóvenes.

Con estas cifras se enmarca la preocupación que existe para intentar brindarle una solución a este sector tan importante de nuestra sociedad.

 

Hay un programa llamado Projoven que es un programa de la Junta Nacional de Empleo y del Instituto de la Juventud, que está brindando cursos de capacitación a estos jóvenes para insertarlos en el mercado laboral.

 

La semana pasada Projoven otorgó prácticamente un millar de certificados a los jóvenes que cursaron e hicieron capacitación sólo en la última parte porque son aproximadamente unos 2.300 los que están capacitándose año a año a través de estos cursos.

Este tema le resulta interesante a Producción Nacional, y por eso lo seguimos de cerca. Hicimos un programa para TV Ciudad a propósito de 2 de estos muchachos que hicieron los cursos y estaban trabajando en distintas empresas, porque nos parece que es un sector que amerita la preocupación (los jóvenes), y además porque es un programa que tiene unos índices de éxito que vale la pena conocerlos y compartirlos.

 

Alejandro Landoni —Estas fechas de fin de año son buenas para hacer balances y es una buena oportunidad para hacer un balance de lo qué hizo Projoven este año y ya ir conociendo desafíos para el año que viene.

 

Fernando Panizza —Este año atendimos 2.300 y algo de jóvenes en el año de los cuales el 60% de los jóvenes están siendo insertados en el mercado laboral. Estoy hablando promedialmente.

Cuando hablamos de inserción laboral hablamos de inserción laboral formal; de trabajos privados, estables y de reconocida inserción laboral después que pasa ese período de prueba de los 91 jornales.

Son cifras que son buenas pero no nos tienen contentos aunque parezca una falsa oposición.

Son muy buenas porque en un país como el nuestro insertar más de 1.500 jóvenes en un año en puestos formales es un logro muy grande.

El programa tiene indicadores muy buenos y son los mejores indicadores en América Latina en cuanto inserción laboral porcentualmente.

 

No hay programa en América Latina que logre una inserción de este tipo trabajando con esta población, pero no estamos del todo conformes porque falta mucho por hacer. En la medida que en la Junta Nacional de Empleo hizo un esfuerzo muy grande estos años por la creación de un Instituto Nacional de Empleo que se va a poner en funcionamiento el año que viene.

 

Los años 2007 y 2008 fueron años de transición de ese instituto, entonces no pudimos desarrollar el programa en toda su plenitud sino que estuvimos acotados por plazos diferentes y diferentes mecanismos que había que tener en cuenta en esta transición.

 

Pero apostamos fuertemente a que el año 2009 (los primeros días de marzo), nos permita atender entre 3.000 y 3.500 jóvenes al año y lo que es imprescindible porque ese 23%, si bien es una tasa importante sobre todo porque se cortó esa suba del 1% de la tasa de jóvenes que no estudiaban ni trabajaban, que venía creciendo a razón del 1% hasta el 2007 y en el 2008 logramos que bajara a 2 puntos… pero igual es impresionante.

 

A.L. —Un 1% a nivel de jóvenes ¿qué significa?

 

F.P. —Son 82.240 jóvenes ese 23%.

 

A.L. —Si hay 82.240 jóvenes, sería un Estadio Centenario y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan entre 18 y 24 años.

 

F.P. —Con niveles muy desparejos según las zonas del país.

Si bien la media es de un 23% hay lugares en los cuales tenemos el 35 o el 40 y otros en los que tenemos mucho menos.

 

Este es un tema muy serio y grave: que 1 de cada 4 de nuestros jóvenes no esté en actividad es un tema muy fuerte y en verdad parte porque estamos convencidos (los que trabajamos en ésto, por nuestra experiencia cotidiana), que los jóvenes no estudian ni trabajan no porque sean vagos o porque quieran, sino porque no encuentran oportunidades reales.

 

De hecho, ese porcentaje alto de inserción laboral que tenemos se da porque entre otras cosas porque los jóvenes sostienen los puestos de trabajo.

Nosotros podríamos insertarlos (estamos insertando en torno a un 86% de los jóvenes que se capacitan), el 60 o 61% son los que permanecen o sea que cumplen el período de 4 meses y permanecen.

 

Cuando le dan una oportunidad los jóvenes la abrazan, la toman. Creo que los ejemplos que pusimos de estos 2 chicos cuando hicimos el programa en TV Ciudad fueron muy elocuentes.

Días atrás estaba en la entrega de certificados y eligieron a un chico para hablar que había cumplido los 91 jornales hacía 3 o 4 días y ya tenía fijado que 15 días después se casaba. No sólo que logró insertarse laboralmente sino que también empezó a decidir un montón de cosas de su vida y cuando lo seleccionamos era uno de esos chicos que estaba en el esquina.

 

A.L.—Recuerdo cuando hicimos el programa para la televisión, que los muchachos habían empezado con ese curso, habían conseguido trabajo, pero después habían empezado a acomodar un montón de cosas de su vida incluso uno de ellos ya estaba estudiando en la UTU retomando un curso que había empezado muchos años antes.

 

F.P. —Nuestros cursos son cursos cortos porque están pensados para el puesto de trabajo al cual van a ingresar. Al ser cursos cortos lo que uno busca es que tengan las habilidades y la competencia necesarias para el puesto de trabajo, pero también despertarles las ganas y la necesidad de que retomen esos estudios.

 

Una mala noticia que tengo para los jóvenes es que se acabó el tiempo de la capacitación en un momento de nuestras vidas.

Todos nosotros en los puestos de trabajo del futuro y los de ahora, tenemos que estar capacitándonos permanentemente.

Nosotros trabajamos mucho en los cursos y por suerte mucho de los egresados de Projoven después retoman la UTU o 4º año de Liceo (muchos menos de los que quisiéramos), pero sí un porcentaje de un 20% que no es menor.

 

A.L. —Es interesante decir que no sólo se capacita a los jóvenes en estos cursos, sino que ustedes hacen mucho hincapié en lo actitudinal. Las herramientas, las reglas de juego en el mundo del trabajo.

 

F.P. —Ese es un tema clave, que yo digo que es casi la clave del éxito del Programa Projoven de gente que trabajó antes que yo en esto, que se dio cuenta que el déficit más grande que teníamos (obviamente ahora lo tuvimos que readecuar a la nueva realidad del país), es que los jóvenes no tienen actitud de trabajo por muchas razones.

 

Una de ellas es que muchos de los jóvenes con los que trabajamos vienen de 2, 3 y hasta 4 generaciones por debajo de la línea de pobreza.

Es decir, que pertenecen a familias que vienen de esos sectores. Gente que no tuvo la posibilidad de tener hábitos de trabajo en empresas formales.

La mayoría de nosotros saben que mamaron cómo es el mundo del trabajo por ver a su familia.

Esas lógicas del mundo del trabajo uno la va mamando desde chico en su casa.

 

Estos jóvenes no tuvieron esa oportunidad y cuando ven que esas exigencias del mundo adulto tienen un porqué, que por ejemplo no es lo mismo llegar a las 8 que a las 8:10 a la empresa, pero no por un capricho del jefe sino porque él es una pieza importante en la empresa que cumple una función y esa función tiene que cumplirla en determinado horario; no sólo que lo respeta y lo acata y él mismo defiende ese mismo tipo de situaciones.

 

Y también entender cómo opera y qué espera de él el mundo del trabajo, cosa que muchas veces no lo conoce.

Cuando entiende eso lo aplica y no tenemos grandes dificultades ahí.

 

A.L. —Este programa brindó infinidad de cursos este año a 2.300 jóvenes, logrando insertar a más de un 60% en empleos formales.

Quieren que el año que viene se llegue, —instalado ya el Instituto de Empleo—, a capacitar hasta 3.500 jóvenes en el año.

¿Cómo lo piensan lograr?

 

F.P. —Sí esa es una aspiración que tenemos. Si nosotros lográramos tener una operativa normal en el año y podemos hacer la licitación para actividad y capacitación, creo que es una cifra a la cual se debería llegar con relativa normalidad.

No sabemos cómo va a impactar la crisis en la inversión, pero hoy por hoy el problema más serio que tenemos es tener gente capacitada para demanda que hay para algunos puestos de trabajo.

 

Es decir, que a diferencia de lo que pasaba en el 2002, 2003 y 2004 en que en realidad uno tiene que pelear cada puesto de trabajo casi que 1 a 1; hoy estamos teniendo demandas en algunos sectores y no tenemos la gente capacitada para esa actividad.

 

El desafío es que, en la medida en que están los puestos de trabajo que tengan demanda, buscar un sistema que sea más ágil que nos permita rápidamente poder dar respuesta a esa demanda que tenemos.

 

Por eso sabemos que va a ser un año difícil, porque es un año en el cual se está creando un Instituto como el Instituto Nacional de Empleo, —que es tripartito y que ya está empezando a caminar—, va a ser un año en el cual la operativa se va a ir poniendo a prueba.

Aspiramos a poder, —en la medida en la que ya se destrabó toda esa discusión —, que podamos tener un año en el cual logremos llegar a todo el país al cual ya estábamos llegando pero no con los volúmenes que deseábamos y atender un número más importante.

 

A.L. —Quizás es bueno explicar el mecanismo de las licitaciones. Ustedes licitan los cursos, no es Projoven mismo el desarrolla el curso.

¿Cómo es eso?

 

F.P. —Cuando alguien me pregunta si los cursos empiezan en marzo y de qué va a haber cursos, yo hoy no sé con qué cursos vamos a abrir en marzo, porque nosotros tenemos un llamado a licitación para los primeros días de febrero.

 

En las entidades de capacitación lo que hacen es presentar su oferta de capacitación, —obviamente, está muy reglamentada, tiene módulos obligatorios—, y somos muy exigentes a la hora de evaluar en todo lo que son los aspectos del contenido, metodología, nivel de los docentes, etc. Pero también la licitación presenta las empresas que están dispuestas a insertar a esos jóvenes cuando se capaciten.

 

O sea, que cuando Projoven evalúa, evalúa dos cosas: la calidad de la oferta y la viabilidad de la inserción laboral de esos jóvenes con un preacuerdo inicial de la empresa que dice que estarían interesados en tomarlos.

A partir de ahí, aprobamos o no porque a veces presentan ofertas muy buenas pero no son consistentes las empresas, entonces no hacemos el curso.

 

A.L. —Este racionamiento a través del método de licitaciones a lo largo del año, ¿implica más dinero para Projoven?

¿Hoy queda dinero sin ejecutar, o significa que el año que viene van a tener más presupuesto para asignar?

 

F.P. —No, en realidad la Junta Nacional de Empleo tiene un sistema que del fondo de la Junta en cada licitación se hacen la aprobaciones, por lo cual no hay para Projoven, para los cursos de capacitación, un presupuesto ya fijado de antemano sino que depende de la oferta.

 

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