«Va a generar un aumento de precios»

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Integrantes de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información cuestionaron la medida del gobierno de eliminar la exoneración de IRAE a las ventas en el mercado interno de software.Irene González y Andrea Mendaro, de la CUTI

En tan solo ocho años, las exportaciones uruguayas en Tecnologías de la Información (TIC) se multiplicaron casi por cuatro, alcanzando el año pasado los US$ 220 millones. En este sector trabajan más de 10.000 uruguayos y los especialistas sostienen que el desempleo es muy cercano a cero. Por si fuera poco quienes trabajan en el sector de la TIC suelen ganar más que el promedio de los trabajadores uruguayos, lo que lo hace un campo cada vez más atractivo para los jóvenes.

 

Para satisfacer la demanda creciente de empleo, generar mano de obra calificada y también orientar un poco a los jóvenes hacia este sector, es que la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) creó un portal en Internet que se llama Hacé Click! El portal tiene una guía educativa completa con todos los cursos y todas las carreras que se pueden hacer en Uruguay, promociona también cursos online y hay una Bolsa de Trabajo. Como si fuera poco, explica cómo hacer un curriculum, cosa que siempre es buena cuando se está buscando trabajo. Ya han comenzando algunos cursos y se presentaron más de 300 personas.

 

La economista Irene González, Gerente de CUTI y Andrea Mendaro, encargada del proyecto de Recursos Humanos de la Cámara, explicaron en Producción Nacional los objetivos del proyecto y marcaron la posición de la Cámara respecto a la decisión del Poder Ejecutivo de retirar gradualmente la exoneración de IRAE a la venta de software a nivel nacional.

Alejandro Landoni — ¿Cuál es la realidad del sector de las TIC en el Uruguay?

Hemos hablando con ustedes muchas veces y se dice que son un sector que está muy bien posicionado a nivel del software en América Latina, pero ¿podría darnos datos sobre cómo son las empresas? ¿Está concentrado el mercado?  

Irene González — Es un sector bastante heterogéneo; es una industria relativamente nueva, que no tiene más de 20 años de desarrollo. Se ha destacado en América Latina por su posicionamiento en cuanto a exportador de software y esa es una posición que mantiene a lo largo de los años. Uruguay es el primer exportador per cápita de software en América Latina y tercero en términos absolutos, ya que solamente están por encima Argentina y Brasil — lo cual es bastante lógico por un tema de escala-.

Hoy en día estamos exportando US$ 220 millones y la realidad, cuando uno mira cómo está compuesto el sector, son unas 350 empresas muy heterogéneas en cuanto al foco del negocio; hay empresas que se dedican a desarrollar software puramente, otras empresas que se sitúan más en el nicho de los servicios; algunas que hacen una mezcla de los dos; otras que combinan desde aplicaciones para celulares hasta algunas que tienen más relación con contenidos audiovisuales. Es muy variado y no las podríamos encasillar en una o dos líneas de negocios, sino que es bastante completa.  

A.L. — Las empresas, ¿son chicas o son grandes?

I.G. — La gran mayoría son empresas chicas, si bien hay empresas grandes y hay empresas que ya tienen muchos años de trayectoria, se han internacionalizado y tienen filiales en buena parte del mundo, la gran mayoría de las empresas son pequeñas. Hay un surgimiento de empresas nuevas prácticamente constante.

Nosotros en lo que va del año llevamos 40 socios nuevos en CUTI y prácticamente la mayoría son empresas creadas recientemente, que detectan una oportunidad de negocios. Acá hay gente que termina la carrera y de repente elabora un plan de negocios y comienza a poner su emprendimiento, porque las barreras para poner una empresa no son tan altas como en otras industrias, donde de repente hay que invertir capital. En este caso, con una computadora y una buena idea, trabajándola y poniendo sí mucho capital intelectual, se puede desarrollar un negocio, así que es bastante sesgado hacia las PYMES.  

A.L. — De esos US$ 220 millones, ¿se puede hablar de algún porcentaje con respecto a todo lo que facturan esas empresas para saber cómo está el tema de la exportación?  

I.G. — La concentración es un 80-20. El Pareto aquí aplica bien. Las empresas grandes son las que más exportan. Acá lo importante es que hay más o menos unas 100 empresas que exportan y por más que sean volúmenes pequeños, es algo constante. Son empresas que están haciendo su ejercicio de internacionalización, que año a año van creciendo y si bien las que mueven “la aguja de la exportación” son unas pocas empresas grandes, lo que nosotros priorizamos año a año es que esa masa de empresas exportadoras se mantenga.

También creo que acá lo más importante es no solamente las que exportan directo, sino que muchas veces las empresas chiquitas se vinculan con las empresas grandes y les prestan servicios (forman parte de la cadena de exportación), no son ellas las que venden directamente, pero sí integran la cadena. Entonces es un sistema que viene evolucionando y funcionando bastante bien.  

A.L. — ¿Está maduro el sector? Porque el gobierno el mes pasado resolvió quitar en forma gradual las exoneraciones al IRAE a las empresas de software, al entender que el sector ya estaba maduro. El presidente de CUTI, Álvaro Lamé, nos dijo que todavía necesitaban estímulos fiscales.

I.G. — Primero una precisión: se quitó la exoneración de lo que son ventas en plaza; la exoneración de lo que es IRAE para la exportación está por ley y se mantiene, no tiene una fecha de finalización.  

A.L. — Es una buena precisión.  

I.G. — O sea que es un buen estímulo para las empresas que exporten. Lo que son las ventas en plaza, sí se quitó gradualmente — va a haber un 50% —, y nosotros sinceramente no compartimos la impresión de que sea un sector maduro. Sí es una exoneración que ya lleva diez años, tampoco es que estemos cerrados a que se tenga que mantener constantemente, sino que lo que nosotros planteamos en su momento — cuando tuvimos las distintas instancias con el gobierno —, es que pretendíamos estudiar y medir claramente cuál iba a ser el impacto sobre todas las empresas chicas.

Está claro que las empresas grandes tienen su foco en el exterior y no las afecta tanto, pero las empresas chicas que empiezan con el mercado interno como mercado de prueba, son las que se ven más afectadas y la propuesta nuestra era que nos dieran un plazo para mantener esta exoneración y paralelamente iniciar un grupo de trabajo para ver qué otras alternativas o qué otros mecanismos de promoción pueden ser más efectivos que una exoneración tributaria. Estudiar un poco las experiencias internacionales; ver qué han hecho otros países; qué ha hecho el gobierno para estimular, porque esta es una industria estimulada a lo largo de todo el mundo, no es que solamente a Uruguay se le ocurra promoverla.

Es una industria que en todas partes se la considera estratégica y en todos los gobiernos han puesto una batería de medidas para promocionarla. Así, que este ha sido nuestro planteo. No pretendíamos una renta exonerada de por vida; tenemos claro que estas cosas tienen que ser transitorias.  

A.L. — ¿Se midió el impacto? ¿Qué es lo que piensan ustedes que puede pasar con estas empresas chicas que están vendiendo básicamente dentro del Uruguay?

I.G. — Todavía es muy pronto porque la mayoría de las empresas cierran el balance el 31 de diciembre y por ahora siguen con su actividad exonerada. Recién el año que viene va a empezar a incorporar este dato nuevo de la exoneración parcial. Creemos que esto va a generar un aumento de precios, porque no creemos que tengan un “colchón” suficiente como para absorber ese incremento; tener que pagar el impuesto y que las empresas lo puedan absorber; ese incremento de precios seguramente se genere en aquellos casos en que las empresas tengan margen como para fijar el precio.

También es un sector competitivo, y puede haber ofertas de otros productos que no le permitan aumentar el precio, entonces eso puede resentir que las empresas trabajen con un margen muy escaso y que eso implique que puedan hacer menos inversiones. Este tipo de empresas trabaja mucho en investigación, desarrollo, — pasan años estudiando determinado tiempo de tecnologías y determinadas soluciones antes de sacarlas al mercado —, entonces puede afectar de distintas formas. La verdad es que todavía no lo hemos podido medir porque es muy temprano.  

A.L. — ¿Cómo evalúan esta decisión del gobierno más allá de que no la comparten? Parece ser un poco contradictorio: por un lado el gobierno apoya al sector y por otro lado le quita las exoneraciones.  

I.G. — Nosotros tenemos claro que han pasado los distintos gobiernos y siempre nos han apoyado y hay otro conjunto de medidas; el tema de la exportación es importante que también lo estén promoviendo, así que no nos vamos a parar en la postura de que nos están quitando… no, nada que ver. Tenemos claro que seguimos apoyados en un montón de rubros.

En esto en particular, entendemos la postura técnica de la resolución, porque una exoneración así no puede ser permanente. Está en la base de lo que son los estímulos, sino termina pasando a ser un dato del problema y no opera realmente como un estímulo, pero nos parece que es un poco apurado, teniendo en cuenta que recién se está saliendo de una coyuntura internacional complicada.

Lo que cuestionamos un poco es el momento y la forma. Habíamos hecho una propuesta alternativa en la que decíamos: “Prorroguémosla un poco más; estudiemos el tema y veamos qué otro tipo de alternativas de promoción se pueden estimular y recién ahí la sacamos». El tema es que hoy Uruguay uno de los mecanismos básicos que tiene para promover inversiones es la Ley de Promoción de Inversiones; el tema es que esa ley hoy no está preparada para promocionar inversiones de nuestras empresas.  

A.L. — ¿Ustedes están trabajando en eso con el gobierno?

I.G. — Exacto, estamos trabajando.  

A.L. — En una línea de promover inversiones específicas en el sector de las TIC.  

I.G. — Lo que queremos es que la ley que funciona actualmente y que es un mecanismo que empresas de otros sectores la usan y da muy buenos resultados, se adecue al concepto de inversiones. Hoy en día, el concepto de inversiones que se maneja en esa ley es un concepto de inversiones en cosas tangibles (compro una máquina, pongo algo físico), y las empresas nuestras no invierten en cosas físicas; invierten mucho en desarrollar productos, en actualizar versiones… es otro concepto de inversión.

En eso es en lo que queremos trabajar porque sino quedamos un poco descubiertos; no vamos más por el régimen anterior y tampoco nos podemos integrar al régimen que hay ahora.  

A.L. — ¿Ya hay una fecha para ese trabajo? Justo ahora hay un cambio de Gobierno.

I.G. — No, es un momento de un contexto complicado.  

A.L. — Gane quien gane…  

I.G. — No, nosotros creemos que gane quien gane tenemos buen diálogo con todos los partidos, no creemos que esté en riesgo porque nos parece que esto ha sido una política de Estado y así se va a mantener… no creemos que esto esté en riesgo. Estamos trabajando con el equipo económico actual; hemos tenido algunas reuniones y estamos avanzando en esto. No es sencillo, hay que estudiar un montón de cosas y es bastante más complejo, pero creemos que antes de fin de año vamos a tener alguna alternativa para esto.  

A.L. — Este año la CUTI lanzó un portal que se llama Hacé Click! que tiene una Bolsa de Trabajo que sistematiza la información con respecto a carreras y cursos en nuestro país vinculados al sector y que también promociona cursos online, que ya han comenzado y que según nos decían recién, han tenido un buen suceso. ¿Cuál era la necesidad básica que querían cubrir al lanzar este portal?  

Andrea Mendaro — El proyecto en sí, “Hacé Click!”, nace como parte de un proyecto de la Cámara; un proyecto que se denomina Campaña Nacional para la Reducción de la Brecha de Recursos Humanos en TI. Es un proyecto que es cofinanciado por el programa PACC, — con fondos BID y de CUTI —, tendientes a tratar de solucionar de alguna manera un problema real de la industria; problema que se convierte en una oportunidad para la gente y por eso tiene dos lecturas, que es justamente la escasez de personas formadas para trabajar en TI.

Este famoso desempleo cero es lo que aterrizamos de alguna manera a través de Hacé Click!, tratando de promover la industria; tratando de que la gente conozca qué se hace dentro de esta industria y que no necesariamente sólo los ingenieros pueden formar parte de esta industria, sino que hay un montón de oficios y profesiones que requieren incluso menor capacitación, que perfectamente se pueden ejercer y que son demandas. O sea que detrás de esa necesidad, hay empleos reales.

A través de Hacé Click! buscamos un poco contar qué se hace en esta industria, qué se hace en las empresas uruguayas, quiénes lo hacen, — personas comunes y corrientes no privilegiadas ni con un don especial—, y a su vez, qué se puede estudiar para integrarse a esta industria; qué oferta educativa existe.  

A.L. — Con respecto al tema de los recursos: ¿es un “cuello de botella” la formación de recursos humanos? Recuerdo que en una época hablaban de la empresa india TATA que se instaló en Uruguay; días atrás leí una declaración que hizo Orlando Dovat (presidente de Zonamerica), diciendo que esa empresa se había ido a instalar a Buenos Aires — creo que habían contratado a 1.000 personas —, porque acá no habían tenido oportunidad, porque no había habido gente suficiente para contratar.  

A.M. — Exacto. Es una realidad de las empresas, que obviamente, va en relación a la escala. Todas las empresas en alguna medida sufren el hecho de que cuando tratan de lograr gente capacitada para trabajar en determinadas áreas, no la consiguen. En general, los empresarios comentan que de 20 puestos de trabajo se consigue colmar uno o dos.

Entonces, claramente lo que tratamos de demostrar a través de esta campaña y las distintas actividades que llevamos a cabo, es esa oportunidad real de empleo.  

A.L. — Que no es sólo para ingenieros.  

A.M. — No es sólo para ingenieros.  

A.L. — El otro día vinieron un par de empresarias de una empresa de diseño Web que se llama Pro Internacional, que fueron nominadas a un premio importante a nivel mundial, y nos decían que tomaban gente que venía de otra ocupación, que a veces tenían integrantes que no habían terminado el liceo y que tenían una capacitación específica con la cual podían trabajar e insertarse y tenían buenos sueldos.  

A.M. — Ese “cuello de botella” es justamente lo que llevó a las empresas a aplicar distintas estrategias para tratar de conseguir gente. Irene contaba hoy que el principal capital de esta industria es el conocimiento; se necesita gente que trabaje para poder absorber por ejemplo más proyectos internacionales. Una empresa no puede absorber un proyecto o presentarse a grandes licitaciones si no tiene gente que soporte ese trabajo. A su vez, ya están colmadas (por suerte tienen muchísimo trabajo y no pueden reasignar gente), entonces, lleva a que el desarrollo de la industria necesariamente se sustenta de la gente que trabaje.

Entonces, estamos de alguna manera tratando de promover el desarrollo de las empresas, la internacionalización y a su vez darles herramientas a través de personas capacitadas para permitir ese crecimiento.  

A.L. — Les recomiendo que ingresen en el portal donde está esta guía completa de todos los cursos y carreras a lo que se pueden acceder en el Uruguay, pero también desde el portal promocionan cursos online que ya empezaron en el mes de abril: http://www.haceclick.com.uy/

A.M. — Empezaron en el mes de abril, o sea que reeditamos los cursos en el mes de julio.

Esta iniciativa surge como una necesidad de que personas capacitadas o con talento para trabajar en esta industria y en todo el país, (la oferta educativa a veces está muy limitada a Montevideo y no todas las personas pueden acceder, sobre todo venirse a la capital que significa una inversión importante), y lo que quisimos hacer a través de esta plataforma es llevarles a todos los jóvenes y personas del país la oportunidad de formarse en distintas áreas técnicas en Tecnologías de la Información. O sea, darles la oportunidad de alguna manera de capacitarse e incorporarse a la industria que los necesita.  

A.L. — ¿Quién da los cursos que se promocionan en el portal?  

A.M. — Los cursos son dictados por distintos profesionales. CUTI no los desarrolla, son cursos que distintos profesionales e instituciones los desarrollan y los dictan. Por ejemplo, el próximo 17 de setiembre estamos iniciando un curso de base de datos que está desarrollado por el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería y los tutores son del propio Instituto. O sea que se convoca a partir una propuesta de contenidos; se analiza la propuesta y a su vez se analizan los tutores.

Dentro de CUTI se hacen talleres de nivelación, por ejemplo de tutores para este tipo de modalidad de estudio — que es distinta a la presencial —, para tratar de dar un buen curso. Lo que nosotros siempre preguntamos a todos los proveedores de los contenidos de los cursos es que el resultado de esa formación sea consumible por las empresas; no que se tenga que hacer un curso junior, otro profesional y otro avanzado para poder postularse a un empleo, sino que eso sea consumible por las empresas. Ese es el diferencial que quisimos darle porque desde CUTI conocemos la necesidad, entonces alinear la formación a responder a esta necesidades es más fácil.  

A.L. — ¿Son cursos que hay que pagar?  

A.M. — Son cursos pagos. En el mes de julio, tuvimos un apoyo en particular del Ministerio de Industria — que considera un buen aporte que estamos realizando — y conseguimos un apoyo económico para subsidiar y para otorgar becas totales y algunas parciales. También hicimos alianzas con algunas Intendencias. Estamos trabajando muy fuerte en particular con la Intendencia de Paysandú, tenemos más de 70 jóvenes capacitándose en Paysandú porque la propia Intendencia brindó recursos para becar jóvenes del departamento; también lo hizo Rocha y de a poquito vamos caminando y obviamente que muchos valoran la iniciativa y lo consideran como un gran aporte.  

A.L. — ¿Tienen también una Bolsa de Trabajo de acceso gratuito? Cuando entramos vimos un montón de oportunidades laborales con todos los datos (con el nombre de la empresa, con el perfil del cargo).

A.M. — Exacto, son empresas socias. En general, está abierto para empresas socias y no socias, pero de alguna manera tratamos de ayudar a las empresas que son miembros de la Cámara a conseguir gente, y a la gente tratamos de darles las herramientas para que puedan incorporarse a la industria dándoles información, dándoles oportunidades de capacitación, brindándoles información de dónde capacitarse, enseñándoles a hacer un curriculum. Tratamos de “cerrar el círculo”, sólo falta el entusiasmo y la voluntad de ver la oportunidad que implica y empezar a caminar.  

A.L. — ¿Cómo les ha ido a nivel de visitas y del entusiasmo?  

A.M. — Vamos bien. Es una modalidad nueva. No todo el mundo está acostumbrado a capacitarse, porque a veces lo que nos pasa es que sobre todo los jóvenes piensan que es más simple por ser online y en realidad, requiere mucho compromiso y mucha dedicación. No es de menor exigencia por ser online, pero en general la aceptación es buena y ahora en el próximo mes vamos a tener los primeros egresados de los Cursos de Programación, así que veremos qué inserción logramos.

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