Crecoel; única empresa dedicada al reciclaje de basura electrónica

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Empezaron con un carrito y una bicicleta recolectando residuos domiciliarios y hoy son la única empresa uruguaya que se dedica a reciclar basura electrónica. Gracias al apoyo de varias instituciones, dos clasificadores de residuos domiciliarios se reconvirtieron y se transformaron en empresarios.

Los integrantes de la empresa Crecoel ya estuvieron en Producción Nacional a finales del año 2008, e incluso, el año pasado fueron protagonistas de uno de los capítulos de Producción Nacional en TV Ciudad.

Estos emprendedores que están instalados en el Parque Tecnológico Industrial del Cerro han seguido creciendo y no sólo han sumado nuevos socios a este emprendiendo; están ganando y ya tienen nuevas ideas —algunas muy ambiciosas—. Para conocerlas vamos a conversar con Raúl Rodríguez, uno de los Directores de Crecoel.

 

Alejandro Landoni — Según información del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, todos los años se están generando en el mundo unos 50 millones de toneladas de basura electrónica. El año pasado la organización Greenpeace decía que si subimos a un tren toda la basura electrónica que se genera en el mundo en un año, los vagones dan la vuelta al mundo. Esto es brutal y más brutal si sabemos que tirar este tipo de basura así nomás genera un enorme perjuicio al medio ambiente.

¿Ustedes reciclan computadoras e impresoras?

Raúl Rodríguez — Computadoras e impresoras y también electrodomésticos.

A .L. — ¿Electrodomésticos como cuáles por ejemplo?

R.R. — Microondas no porque como son radioactivos el programa no nos autoriza a trabajar con ellos… es muy delicado. Trabajamos con televisores; tenemos dos empresas que distribuyen televisores; equipos de audio; aire acondicionado; ventiladores; todo lo que contiene elementos de chatarra, todo eso es productivo.

A.L. — ¿El fuerte cuál es en cantidad?

R.R. — Más bien las plaquetas, el cobre, la chatarra.

A.L. — ¿Hace cuantos años están trabajando?

R.R. — Como proyecto estuvimos dos años. Después entramos en regla y normalmente con los aportes a la DGI, tres años. Estamos hace cinco años con esto.

A.L. — Hace cinco años y tres años que están en regla. Ahora están súper en regla porque están hace ya tres años instalados en el predio de la intendencia.

R.R. — Sí, porque también tiene más seguridad, inclusive hasta seguro de vida y seguro personal.

A.L. — Trabajan con todos los elementos de seguridad, lo vimos en la tele—; con lentes, guantes, zapatos adecuados. ¿Por qué necesitan trabajar con todos esos elementos de seguridad?

R.R. — Los zapatos de seguridad son porque por ejemplo si llega a caer algo en el pie se generaría un accidente; los guantes también son necesarios porque cuando levantamos el residuo es posible que salga vidrio, tóner… no se sabe lo qué viene adentro de la caja; y los lentes hay que tenerlos puestos porque cuando sacamos por ejemplo un cable, salpica cosas por todos lados y también está el polvo del tóner.

La indumentaria también la tenemos para que se reconozca para qué empresa estamos trabajando; para que se identifique la empresa, como propaganda también. Además, da prolijidad en la imagen que se da.

A.L. — En el caso de las computadoras, de los electrodomésticos y de las impresoras ¿qué es lo que concretamente hacen? ¿Los deshuasan?

R.R. — Sí, lo que le damos al cliente o lo que se exige es el deshuase, o sea qué se destruya. Pagan para destruir y otra es que de cada destrucción va a salir otro material. Después de la fundición viene otro material. El aluminio viene en aberturas, como el plástico viene en cajitas de fusibles o el cobre se funde y cae el lingote… viene de otra forma.

Inclusive también para que no salgan al mercado como competencia de ellos.

A.L. — Es decir, que hay empresas que pagan para destruir.

R.R. — Sí, incluso hay empresas que mandan un fiscal o un supervisor para que vean que se está destruyendo. Districom es uno, cuando hay residuos de ellos que se mandan a las fosas, envían a un empleado de ellos y se asesora de que se está destruyendo el residuo de ellos y que no está en la calle.

También tuvimos la parte de DirecTV —estamos trabajando con ellos muy fuerte— que traigan asesores y que vean que se está destruyendo.

A.L. — ¿Qué hacen con las computadoras? En el programa de televisión se veía que las revientan a martillazos.

R.R. — Sí, porque es más rápido y no es tanto el peligro, porque al estar tan protegidos… Se desarma sola y ya se aparta el material clasificado: las plaquetas y el plástico y la chatarra salen.

A.L. — Claro, y después venden plástico por un lado y la chatarra por el otro.

R.R. — Sí, y después los metales también. Ahí sale la otra parte del dinero.

A.L. — ¿En el 2010 con qué se hace más plata? ¿Con el plástico, con el metal?

R.R. — Cuando surgió la crisis bajaron mucho los metales y ahí aumentamos la parte de servicios. Antes cobrábamos una Unidad Reajutable el metro cúbico y ahora pasamos a dos, porque se notaba la diferencia de un porcentaje de lo que se recaudaba, y no salía el dinero para el sueldo y los gastos. Estudiamos cuál era el error y vimos que era que los metales habían bajado un 60% y había que cubrirlo, si no nos daba quiebra. Muchas empresas cerraron con eso. Había empresa que veían qué hacíamos nosotros; cómo surgimos. Entonces dijimos: “Por algún lado tiene que subir o si no algo tiene que surgir”.

Gracias a Dios con el asunto de lo que salió en TV Ciudad tuvimos más entradas. Incluso Argentina con Direct TV fue por intermedio del MEC que vieron y entonces se contactaron que también es uno de los más potentes que tenemos. Trabajamos con Barraca Europa.

A.L. — ¿En este momento qué es lo que les da más dinero dentro del reciclaje?

R.R. — El servicio, y ahora que subió un poco el metal.

A.L. — ¿Qué quiere decir el servicio?

R.R. — Servicio es cuando hay más clientes, que nos llaman más. Hay más empresas que recién están conociendo que existe Crecoel por intermedio de internet y de la intendencia, que están llamando y de ahí surgen más.

A.L. — Entonces, hay un volumen más interesante.

R.R. — En Montevideo de un 10% pasamos a un 30% y queremos llegar a un 80% para formar una cooperativa.

A .L. — ¿Qué quiere decir que estaban en un 10% y ahora están en un 30%?

R.R. — Que al tener más propaganda; que se ve más Crecoel en la calle, en diarios, en radio como en televisión… está creciendo ahora.

A.L. — Hay más empresas que los conocen. Consideran que solamente están abarcando el 30% de la cantidad de residuos electrónicos de Montevideo.

A.L. — ¿Y quieren llegar al…?

R.R. — Al 60% u 80% para poder formar una cooperativa.

Ahora también con el Mides estamos haciendo un plan de más recicladores en Maldonado —donde hay más empresas que tienen residuos—; incluso la Intendencia de Maldonado tiene un enorme problema con el basural.

A los recicladores les donaron el galpón y herramientas, pero hasta que no tengan una buena capacitación de cómo se trabaja con esos materiales; de cómo hacer un circuito limpio como le llamamos nosotros, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) no les puede autorizar el trabajo.

A.L. — Entonces se está creando un grupo similar al de ustedes en Maldonado. ¿Lo ven con buenos ojos?

R.R. — Sí. Seguro porque eso da la pauta de sumar más materiales para llegar a un porcentaje para la exportación de metales.

A.L. — ¿Sueñan con una exportación?

R.R. — Soñamos… no. ¡Vamos a la exportación! Inclusive con el vidrio del monitor.

Estoy atrás de un proyecto para formar una cámara para destruir los tubos de imagen. Mostré ese proyecto a la Dinama; lo autorizaron porque está bien, esa idea fue sacada de Internet y se hace en la India. Acá se hace más avanzado que en la India, pero la parte de destrucción es más primitiva en nosotros que en ellos.

Fueron ingenieros del Banco República y también de Dinama y vieron que sí se podía y en la intendencia hablamos con Susana González para que lo viera y ella nos cedió un lugar fijo para eso, para que no sea móvil y no contamine nada.

A.L. — Claro, los tubos de imagen son muy contaminantes. De hecho hoy ¿se entierran?

R.R. — Antes se enterraban, ahora no. Ahora se devuelven a las empresas.

A.L. — ¿Y las empresas qué hacen con esos tubos de imagen?

R.R. — Alquilan algún local o galpón y ahí los guardan hasta que se encuentre otra solución.

A.L. — O sea que capaz que hay hangares de Montevideo que están lleno de tubos de imagen.

R.R. — Sí, hay. Hay de 3.500 a 5.000 y no podemos levantarlos porque le hacemos el tratamiento de extraerles el cobre, las plaquetas y el plástico pero tenemos que devolver el tubo sólo y así es más peligroso.

También estuvimos explicando en el Codicen que eso no es un problema de nosotros. Tanto como Codicen, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y Dinama nos apoyan, por ejemplo con la parte del laboratorio de la Intendencia nos apoyan. Lo que pasa es que no hay recursos.

Nosotros no somos una empresa capitalista; somos recicladores. A nosotros un local adentro del PTI nos sale U$S 20.000. Juntar esa plata es difícil, porque recién estamos “saliendo del pozo”. Recién ahora estamos viendo, porque con una entrada de clientes veremos si se puede hacer.

A.L. — Así que entraron a internet y a través de una página de la India, vieron un mecanismo seguro para destruir los tubos de imagen y lo están tratando de implementar en el Uruguay.

R.R. — Sí. Está en estudio.

Primero necesita el galpón fijo para hacer ese proyecto y armar la máquina. Después que vengan los ingenieros para que hagan la cotización de eso; después el trabajo de la intendencia de ver qué puede surgir o que nos den la sugerencia de cómo se puede empezar a subir hasta que eso llegue a un stock y eso se exporte. Se tendrá que exportar por mes 12.000 kilos, no sé bien cuántos.

Eso lo tenemos en estudio con otra empresa que es MA&A que está continuamente con nosotros y nos enseña y buscando en internet la colocación del vidrio, para llegar al 2% de residuos de exportación Tenemos un 80% reciclable y tenemos un 20% de residuos y queremos llegar, si me escucha Alberto Cid; que vamos a llegar, al 2% de residuos.

A.L. — ¿El legislador Alberto Cid?

R.R. — Sí. Tuvimos una reunión con él para explicarle cómo era el asunto. No sé si se aprobó esa ley… todavía no.

A.L. — El año pasado en el programa de TV Ciudad cuando le pregunté a Raúl Rodríguez cómo se sentía tras haber recorrido todo ese camino de reciclador a empresario, recuerdo que se le iluminó el rostro y me dijo sin ningún tipo de dudas “Me siento un monstruo”.

R.R. — Sí, la verdad que sí.

A.L. — Han crecido mucho y siguen creciendo en estos momentos.

R.R. — Sí, además tenemos muchos compromisos y tenemos que estar al tanto y tenemos que aprender. Es muy interesante, pasaron administradores, contadores, marketing, porque hay que ver que no hayan errores ni amenazas dentro de la empresa. Nosotros le llamamos “amenazas” a por ejemplo un descuido, como que no estemos bien “empilchados” con una buena ropa de trabajo o estar desprolijos. Eso constituye una amenaza para la empresa porque nos miran como…

Pero a su vez es muy lindo porque nos estamos codeando con gente como ingenieros, directores que nos tratan de la misma forma. Ya no nos tratan como recicladores, sino como empresarios. En los eventos también… directores de la empresa. Es distinto, es otro nombre. Tengo dos años de UTU nomás y toda esa capacitación que la hice en seis meses… para un estudioso ya es distinto. El trabajo te obliga porque una cosa que no aprendas, atrasa mucho a la persona. O sea que con fuerza podés.

La otra vuelta recibí un mail de un oyente que estaba muy bueno y que decía que “no hay que ser egoísta con el trabajo”. Siempre se aprende algo nuevo y a toda esa gente que con 35 años ya se siente vieja y que no va a encontrar trabajo y ya están pensando en la jubilación… ¡Eso es mentira! Que sigan estudiando y cualquier cosa que se les “venga a la cabeza” que le den para adelante si tienen fuerza.

A.L. — ¿En algún momento del día o del año no le pesa la responsabilidad?

R.R. — Sí, por eso mismo hay que tener mucha cautela.

En la semana de turismo nos juntamos un grupo para hacer pesca o caza, lo hacemos para sacarnos el estrés, porque es un trabajo en el que te viene estrés, antes de dormir estás pensando qué tenés que hacer mañana, qué pasará si das un paso en falso o estás tomando un mate y pensás “¡Pah… me mandé alguna joda”; capaz que firmé algo mal o hicimos mal un levante o capaz que dejamos algo. Continuamente estás pensando o sea que seguís trabajando.

A.L. — Todo el día.

R.R. — Sí, y se va a aprendiendo de otros, porque los mismos compañeros de trabajo van tomando otra dirección, porque ellos mismos se encargan de hacer una cosa y que salga de otra, entonces te quitan peso. Así se sienten en grupo.

Los viernes cuando hay dinero para nuestros pagos —porque tratamos de sacar los pagos los viernes cosa de que sábado y domingo se pueda salir con la familia—; ahí nos reunimos y sacamos conclusiones de lo que se hizo en la semana y cómo se puede mejorar.

A.L. — Ahí se hace como una evaluación.

R.R. — Sí, hacemos una reunión por semana.

A.L. — ¿Van a la pizzería?

R.R. — Con la piza y una cerveza ya salen las palabras de qué podemos hacer para mejorar y además nos salimos del estrés de estar adentro del ambiente de trabajo, entonces cuando regresamos a casa ya no llevamos una carga. Con los compañeros nos desahogamos porque nos vamos diciendo los problemas. Es la única forma de sobrellevarlo.

A.L. — Al principio eran cuatro y como la cosa no funcionaba quedaron dos, y con dos estuvieron bastante tiempo. Cuando fuimos a hacer el programa de televisión eran dos socios y una persona que trabajaba allí. En ese momento se iba a integrar como socio y ahora se integró.

Ahora son cuatro. ¿Hay más problemas que antes? ¿Es más difícil esa convivencia?

R.R. — No, para nada. Ahora estamos tratando de llegar a la quinta persona. Están a prueba pero vemos que ellos mismos defiendan lo que están haciendo. Inclusive vemos que no haya pérdidas tampoco.

Cuando hacemos el flete nos fijamos que no pase más de una hora, porque con una hora de flete les quitamos el jornal a dos personas, entonces tramos de llevar a otras personas que se involucren con nosotros y se meta dentro de los residuos.

Entonces, ellos mismos van y eso es gratificante porque así yo hago tranquilamente otras vueltas o hago facturas o explico bien en qué termina los residuos de ellos, porque ellos llaman por teléfono y me preguntan cómo es el proceso y como no tenés tiempo, recién le podés explicar cuando vas a levantar el recibo mientras que las otras personas están trabajando, porque se pueden quedar tranquilamente porque son confiables.

A.L. — Claro, están más separadas las funciones.

R.R. — Sí, pero se ponen la misma camiseta que nosotros.

A.L. — ¿La idea es llegar a hacer una cooperativa? Llegar a ser por lo menos seis y ahí empezaría a funcionar.

R.R. — No. Cuanto más trabajo haya, más vamos a sacar gente de la calle.

A.L. — ¿Esa es la idea?

R.R. — Sí, la idea es sacar a más gente de la calle.

A.L. — Como dijo el oyente “no hay que ser egoísta con el trabajo”. Porque otros piensan distinto. Por ejemplo ustedes que son los fundadores, podrían por ejemplo decir: “Nosotros estuvimos en todas las verdes, sacamos esto adelante, y ahora es fácil sumarse”. Entonces, capaz que ustedes podrían optar por ser dueños y tener empleados, pero no dejaron de lado la idea de la cooperativa.

R.R. — No, no existen empleados ni patrones adentro de Crecoel… no existen. Donde usted tenga un casco amarillo o un casco blanco, ahí es donde está el error. Si le da un casco amarillo, él va a defender el amarillo, no va a defender el blanco, si la persona piensa en llevar su sueldo, entonces ahí es donde está el error.

Por eso nosotros ahí somos todos iguales. Si tengo que cargar y salir corriendo… incluso los gurises me dicen: “Pero vos no tenés que laburar porque sos el patrón”. No, no tiene que ver… adentro somos todos iguales. Cortar con el racismo. Cuando yo no conseguía laburo, sentí mucho el racismo, se veía la parte esa y es horrible. Por eso quiero que los compañeros estén dentro de la misma rama que nosotros para que no haya errores. Ahí es la única oportunidad de existir.

A veces te vienen el bajón y vienen otros y a golpes te levantan y surge de vuelta la empresa.

A.L. — Hay que seguir.

R.R. — Sí, porque hay mucha familia atrás. No nosotros mismos, sino los gurises… hay que sacar la olla para los gurises y hay que dársela.

A.L. — Los aprecio mucho por el trabajo que hacen y la dedicación que ponen.
Los que tengan una computadora vieja, una licuadora vieja, el televisor blanco y negro, el primero a color, que se lo quieran dar a ustedes, ¿cómo tienen que hacer?

R.R. — Les doy el celular 094121353.

Les explico porque cuando hicimos la primera audición nos llamó mucha gente y lo que pasa es que nosotros pagamos flete.

A.L. — Que cuesta caro.

R.R. — Es un dineral y no tenemos un circuito donde la intendencia nos deje un lugar y la gente particular pueda dejar estas cosas. Nosotros podemos levantarle las cosas pero le vamos a cobrar el flete y por un monitor van a estar pagando $ 600, porque eso no puede salir de nuestro bolsillo.

Cuando nos llaman empresas sí, porque son volúmenes grandes. Estamos hablando de 16, 12 o 32 metros cúbicos. Ahí, sí porque se costea bien.
Cuando nosotros vamos a levantar una computadora sola o un monitor, se nos complica porque estamos perdiendo dinero, porque nos están sacando parte del sueldo y cuando nosotros desarmamos un monitor no sale $ 600 sino que sale $ 100 o $ 50 según el peso del cobre, etc.

A.L. — Queda el número del celular y si no los interesados pueden ir directamente al Parque Tecnológico Industrial del Cerro, preguntar por Crecoel y ahí hacer la entrega y de paso los conocen.

R.R. — Ahí está y ya vichan en la planta lo qué se hace porque es bueno conocerlo.

5 Comentarios

  1. ¡Que iniciativa tan interesante! La voy a hacer conocer entre mis amigos y conocidos. Todos debemos colaborar en el reciclaje de los residuos, sin embargo no están muy difundidas las formas de hacerlo. Para ir a llevar algunos artefactos a Crecoel, ¿en que horario se puede ir? ¡Muchas gracias desde ya!

  2. buenas tardes

    quisiera saber si ustedes retiran monitores, impresoras , microondas etc. en nuestra empresa tenemos algunas cosas de este tipo para desechar. Ustedes lo retiran o hay que llevarselo , Tiene costo?

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