«En el camino de la agroenergía sin poner en riesgo la producción de alimentos»

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Ancap comenzó a vender nafta premium mezclada con etanol, que ya estará disponible en los próximos días en las estaciones de combustible del país.

La intención de Ancap era mezclar etanol en todos los tipos de naftas que se venden para automóviles, pero debido a la falta de stock, se decidió hacerlo sólo en la nafta premium, un combustible de menor consumo.

Para enero, la petrolera espera comenzar a vender gasoil con biodiesel elaborado en base a girasol y soja.

Las autoridades sostienen que los nuevos combustibles no necesitan ningún ajuste en el motor. La noticia tiene trascendencia si tomamos en cuenta que “desde la época de José Batlle y Ordoñez, hace más de 100 años que en Uruguay se habla del carburante nacional”.

Estos biocombustibles son sólo una parte del ambicioso proyecto de Alcoholes del Uruguay (Alur), la sociedad anónima propiedad de Ancap y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que puso en marcha diversas cadenas agroindustriales. Pero Alur además de producir energía para UTE, elaborar azúcar, etanol, biodiesel, también está elaborando una serie de subproductos, como por ejemplo ración para animales.Para conocer en qué etapa están estos proceso productivos conversamos con Leonardo de León, el director Ejecutivo de Alur.

 

Alejandro Landoni — El etanol era una de las grandes apuestas de Alur, — de hecho en Bella Unión hicieron una planta totalmente nueva para producirlo —; ahora ya es una realidad, ya hay un tipo de nafta para automóviles que se puede comprar con este carburante nacional. ¿Cómo está funcionando este proceso productivo?

Leonardo de León — Desde que se inició parece que ha pasado mucho tiempo, pero todo lo que ha sido la transformación industrial y las inversiones para hoy tener etanol; en el próximo mes biodiésel; energía eléctrica a partir de la biomasa; alimento animal, etc., se inició en el 2007, o sea que en alrededor de dos años se pudieron montar todos estos complejos industriales que hoy permiten que en Uruguay se haya comenzado con la mezcla de ese etanol a un 10% con gasolina, en este caso con la Premium; en el mes de junio ya esa mezcla va a ser con todas las gasolinas que hoy consumimos, y eso es un hecho significativo porque permite — como lo hemos planteado —, que el Uruguay comience progresivamente a desarrollar el carburante nacional que es un viejo anhelo de este país.

A su vez, esto tiene un impacto fuerte por el ahorro en divisas, esto también impacta en el ahorro que tiene el país en la compra de petróleo y de gasoil.Todos estos son hechos muy significativos y a su vez esta producción de etanol y de biodiésel va acompañada de la consolidación de la producción de azúcar en el Uruguay con materia prima nacional; la producción de energía eléctrica a partir de la biomasa, eso se dará pronto en Bella Unión, y pensamos que estamos arrancando en la evaluación muy firme de un proyecto junto a Teyma, a Cousa y a Alur para instalar una planta con generación de energía a partir de biomasa aquí en el Complejo Sur en la planta de Cousa — donde tenemos la producción de biodiésel —. Eso permitiría producir unos 15 megavatios para incorporar a la red de UTE.

A.L. — ¿Esto para cuándo sería?

L.d.L. — Todavía no tenemos exactamente los tiempos. Requiere la instalación de unos equipos que no están en la planta, pero eso es lo que se está evaluando y apenas tengamos fechas concretas las vamos a dar. Esto también va acompañado de la producción; del aumento en las harinas que van a quedar en el país porque se va a moler una cantidad importante de toneladas de oleaginosas, fundamentalmente el girasol para el biodiésel, pero va a quedar el alimento, que es la harina, aquí en el Uruguay, para el ganado.

Ya tenemos una planta de producción de alimentos para ganado, activadores, microorganismos benéficos, que mejoran el comportamiento de las fibras que se utilizan tradicionalmente para el ganado de leche y ganado de carne en el Uruguay, como por ejemplo el silo del sorgo que es tradición en los productores tamberos: hacen silos para en determinados momentos tener esas reservas.Estos productos que estamos desarrollando en Bella Unión logran, incorporados a esos silos, tener un comportamiento muy por encima de lo que es la fibra tradicional. Esto se viene evaluando y se han hecho ya presentaciones de resultados.

A.L. — Días atrás escuchaba al ingeniero agrónomo Pablo Chilibroste quien decía “Vamos a transformar miles de toneladas de materia seca (que antes se quemaba), en miles de toneladas de proteínas de alta calidad”. Luego hablaremos de esto con más detalle.

Volviendo al tema de los biocombustibles, ¿cuál es el volumen que están produciendo de etanol? Anteriormente nos dijo que están mezclando un 10% con la nafta Premium.

L.d.L. — Ya tenemos una producción importante; tenemos 3.000 m3 y tenemos materia prima para la producción de etanol que son: el jugo de la caña, jugo del sorgo dulce o la melaza.Ya hemos producido una importante cantidad de etanol, esos 3.000 m3, a partir de jugos y tenemos melaza como para seguir produciendo en otros momentos del próximo año, antes de empezar la zafra de caña nuevamente.

Tenemos definido que en esta etapa vamos a mezclar con la Premium hasta un 10%, y cuando empiece nuevamente la zafra en junio ya pasamos a una mezcla total. Ahí vamos a tener producción de etanol no sólo cuando iniciemos la próxima zafra de caña a partir de caña, sino también los volúmenes que previamente podamos producir a partir del sorgo dulce; que es la otra materia prima que tenemos en Bella Unión para la producción de etanol.

A.L. — ¿Ahí estamos hablando de cuántos miles de metros cúbicos?

L.d.L. — Actualmente la previsión que tenemos proyectada es tener alrededor de 27 millones de litros de etanol, lo que es el equivalente al 7% del consumo de gasolinas de todo el país. Esa es la producción anual que tenemos en Bella Unión de etanol.

A.L. — Es una proporción importantísima realmente.

L.d.L. — Importante, teniendo en cuenta que es sólo una empresa, en un área muy pequeña si la comparamos con lo que es el área que se ocupa en el Uruguay para todas las actividades agropecuarias. Estamos hablando de que en 10.000 hectáreas en Bella Unión se puede producir esta cantidad de volumen de un carburante nacional.

En el Uruguay hay 16:500.000 hectáreas que se utilizan para la actividad agropecuaria y en sólo 10.000 podemos producir el equivalente al 7% del consumo de gasolinas que tiene el país.Eso es lo interesante, porque además en esa área se producen una cantidad importante de toneladas de azúcar, que es el equivalente al 57 o 60% del consumo de azúcar que tiene el Uruguay… entonces, ese es un tema también que da para una larga charla que se basaría en cómo hemos podido diseñar estos emprendimientos que permiten entrar en el camino de la agro energía pero sin poner en riesgo la producción de alimentos, porque no sólo estamos produciendo energía en esos complejos industriales, sino que también a su vez estamos produciendo alimento humano (azúcar), y alimento para ganado que se traduce en alimento humano.

Eso lo estamos haciendo en Bella Unión y lo estamos haciendo aquí en el sur con ese aumento de las cantidades de proteínas que quedan en el país; en este caso con la harina oleaginosa.

A.L. — En enero está previsto que ALUR comience a tener el volumen suficiente de biodiésel — que se hace en base a girasol y soja —, para mezclarlo con el gasoil, y en eso están trabajando aquí en el sur dentro del predio de la empresa Cousa. Es un emprendimiento de la propia ALUR.

L.d.L. — Exacto, hicimos un acuerdo de servicios. Cousa nos provee de servicios que van desde proveernos de aceite hecha a partir de granos que nosotros le entregamos; el vapor… es decir, una serie de servicios que al estar dentro del complejo de la empresa Cousa lo podemos obtener facilmente, y creo que ha sido una buena sinergia, aprovechar la capacidad ociosa instalada de una aceitera nacional que a su vez nos permite un ahorro importante de inversiones. A su vez esto aumenta la capacidad de molienda de Cousa viabilizando la producción de aceite comestible nacional.Eso creemos que es muy importante y también permite que podamos comenzar con la producción de biodiésel en el país que va a permitir ahorrar gasoil.

A su vez esto lo estamos desarrollando con planes de siembra. Estamos priorizando el girasol porque el girasol es un cultivo rústico y hay una cultura muy importante del girasol en el Uruguay que en los últimos años tal vez ha sido desplazado por otras actividades agrícolas, pero hacemos una apuesta muy importante al girasol porque se adapta muy bien a nuestras condiciones; tiene una cantidad de aceite muy importante por tonelada de grano producido, la harina es de muy buena calidad y estamos financiando y promoviendo fundamentalmente que esta cadena de biodiésel sea en base al girasol, más allá que las propias tecnologías que tenemos de producción de biodiésel permiten tener una flexibilidad muy grande en donde podamos industrializar desde cebo vacuno, grasas y hasta otras materias primas oleaginosas.

A.L. — ¿Qué es lo que hacen con la glicerina que es uno de los subproductos del biodiésel?

L.d.L. — La glicerina es un producto con alta potencialidad. Dentro de los acuerdos que tenemos con la Universidad de la República y con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación hay algunos proyectos donde se está evaluando el potencial de la glicerina, no sólo en Uruguay, sino que nosotros tenemos cooperación con organismos de investigación de otros países que han trabajado la glicerina para la producción de biopolímeros. En Uruguay, con la Facultad de Agronomía se están haciendo evaluaciones de la glicerina como alimento para ganado ya con resultados muy promisorios.

En principio vamos a estar usando la glicerina con uso energético en los hornos de portland y también estamos viendo en algunas otras industrias que también están interesadas en utilizar la glicerina para quemar.Es decir que hay una diversidad de usos, y obviamente queremos apostar a darle valor agregado a ese producto. Hoy el uso que le vamos a dar es el de quemarlo como energético, pero nos parece muy interesante el potencial como alimento para ganado.

A.L. — Según la ley de biocombustibles de aquí al 2011 piensan poner un 2% de biodiésel en el gasoil pero después hay que aumentar la proporción al 5%, imagino que tendrán ya pensado producir biodiésel de forma más masiva o aumentar esos volúmenes.

L.d.L. — Sí, ya tenemos diseñados y estamos definiendo algunos aspectos tecnológicos de la segunda parte de la producción de biodiésel.

A.L. — ¿Cómo sería?

L.d.L. — Tendremos una planta de mayor escala, de 50.000 toneladas de producción de biodiésel al año, que se unen a las que ya tenemos con estas plantas modulares que tenemos en Cousa, eso va a permitir, además de asegurar lo que la ley le exige a Ancap como mínimo de mezcla, que Uruguay llegue a unos niveles de harinas de torta oleaginosa en el país que estarían superando lo que exporta el Uruguay anualmente.

Eso nos parece que son dos elementos importantes, el enfoque que le hemos dado a estas cadenas: avanzar hacia la soberanía energética y alimentaria en dos productos que son fundamentales.

A.L. — Tengo para hacerle dos preguntas de un oyente: ¿Este etanol o este biodiésel son más caros o baratos que la nafta y el gasoil? La respuesta no es tan sencilla en el sentido de que usted hablaba de un montón de industrias que se revitalizan en base a esta producción… pero hablando en plata…

L.d.L. — Sí, le comento que en una primera etapa tanto la mezcla de etanol como la mezcla de biodiésel con gasoil no van a incidir ni a la suba ni a la baja del combustible. El combustible que le va a llegar al consumidor va a seguir basándose en los parámetros actuales de modificación por parte de Ancap.

Lo que sí es importante señalar es el impacto que tiene a nivel local y a nivel país: por un lado el ahorro en divisas porque en vez de estar comprando petróleo a los proveedores tradicionales que tiene el país, el Uruguay se ahorra esas divisas que las va a poder utilizar para otras áreas y actividades del país, para otros programas de desarrollo, etc.Por otro lado, el impacto a nivel local. La producción de este etanol, la producción de este biodiésel son desarrolladas a partir de cadenas agroindustriales muy largas. Hay trabajo; hay actividad de los productores; servicio; transportistas, etc. que creemos que es muy importante. O sea que desde el punto de vista país consideramos que es un ahorro y un impacto en el desarrollo muy fuerte.

A.L. — Hace pocos días ALUR presentó los resultados de un estudio para elaborar ración animal con desechos de caña de azúcar. En este proyecto cuentan con la colaboración de la Universidad de la República, del INIA y también del Instituto Cubano de Ciencia Animal.

¿Qué es lo que están haciendo concretamente en esta cadena agroindustrial que tiene que ver con los desechos de la caña de azúcar y con los comestibles para el ganado bovino?

L.d.L. — Cuando hace un tiempo estábamos ya trabajando en estas cadenas agroindustriales, en conversaciones que teníamos con el agrónomo Pablo Chilibroste, que es el experto número uno que tiene el país en nutrición animal, intentábamos y explorábamos la posibilidad de aprovechar la biomasa que se genera alrededor de estas actividades productivas.La caña de azúcar es un cultivo en donde tradicionalmente se quema la caña previo a la cosecha; para que se tenga una idea, se queman entre 30 o 35 toneladas de biomasa por hectárea que en definitiva además del problema ambiental que eso genera, estamos quemando quilos de carne; estamos quemando energía que se podría estar desarrollando y produciendo energía eléctrica a partir de la quema de esa biomasa, u otros usos que podrían darse.

A.L. — Pero la quema de la caña de azúcar —lo hablábamos en Bella Unión cuando fuimos a hacer el programa para TV Ciudad —, es parte de la idiosincrasia y es una costumbre difícil de cambiar.

L.d.L. — Es una tradición no sólo en Uruguay, sino en muchos países, incluso en aquellos que han incorporado la mecanización es una tradición de la caña de azúcar en todos los países cañeros. Unos han avanzado más en la mecanización, otros menos. En el caso de Uruguay, estamos trabajando junto al Sindicato de Trabajadores Rurales en la mejora, — porque en definitiva lo que estamos tratando con la incorporación de las tecnologías de cosecha es mejorar también las condiciones labores no sólo pensando en el tema ambiental, sino también en las condiciones laborales del cortador de caña —, y a su vez en las posibilidades que brinda la recuperación de esa biomasa para una actividad tan importante del país como es la ganadería.

Esa materia seca en algunos casos se usa y recupera como fibra y con otros componentes es lo que se utiliza en la dieta para un animal, tanto ganado de leche, ganado de carne o cerdos. Es lo que ahora hemos tratado de ir desarrollando, que es incorporar tecnologías que nos den un valor agregado — como usted mencionaba en el bloque anterior que es lo que mencionaba el ingeniero Pablo Chilibroste —, a toda esa materia seca darle un valor similar al componente proteico; al impacto que generan las proteínas en el ganado.

Eso ha sido posible gracias al soporte técnico de la cooperación cubana — al Instituto de Ciencia Animal —, que es un instituto que hace alrededor de 40 años viene trabajando en todas las tecnologías de uso de la caña de azúcar, de residuos de la industria agro azucarera para alimento para ganado. Nosotros comenzamos a ver con ellos la posibilidad de agregarle tecnología a toda la biomasa, toda la materia seca que tiene el país, y esto ha permitido en evaluaciones que ya se han hecho, fundamentalmente en ganado de leche, ver un alto impacto con resultados extraordinarios.

Hace algunos días fueron presentados esos resultados y el comportamiento de esa materia seca sumado a estos activadores, a estos microorganismos que nosotros producimos en la planta de alimentos en Bella Unión, más los bloques proteicos, es lo que nos están mostrando un camino que estamos convencidos que va a ser de alto impacto en la ganadería del Uruguay.Eso nos lo han expresado especialistas del sector ganadero uruguayo que han visto los resultados que tienen estas tecnologías y es en definitiva lo que hemos planteado desde siempre: Alur debe enfocar esto con un planteo amplio, energía y alimentos; agregar procesos, en este caso, procesos biológicos; pero también hemos agregado procesos físicos, procesos químicos, pero en este caso, procesos biológicos a todas estas cadenas agroindustriales que nos dan tecnologías con fuerte impacto en el sector ganadero.

A.L. — El ingeniero agrónomo Chilibroste explicaba que lo que diseñaron fueron “suplementos e inóculos para aumentar la capacidad fermentativa de los animales de manera tal que procesen más quilos de materia seca por día y que lo hagan en forma más eficiente”. ¿Es algo que se da en el estómago de la vaca?

L.d.L. — Claro, en el rumen. Esa es la actividad que se da y estos mecanismos lo que hacen es mejorar la digestibilidad de estas fibras con un impacto a nivel quilos, litros de leche, calidad de la leche muy altos. Eso nos parece lo más significativo.No es cambiar la tradición del país en cuanto a esas reservas, por ejemplo del silo de sorgo que se hace tradicionalmente, fundamentalmente en la producción de ganado de leche, sino que es que a esa misma cultura del silo, de guardar esa materia seca ahora agregarle estos activadores biológicos, porque el impacto es mucho mayor que lo que tradicionalmente se tenía.

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