Una radiografía de la producción científica nacional

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1.018 investigadores pasaron a ser parte del Sistema Nacional de Investigadores, por el cual se pretende dar un incentivo económico a quienes mantenga la producción científica nacional.Edgardo Rubianes, Presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII)

Se habían presentado 2.141 solicitudes. Se van a destinar U$S 4:000.000 en esta iniciativa. El Presidente de la ANII, Edgardo Rubianes, dijo que es un paso histórico porque se ha concretado una vieja reivindicación de los investigadores, que ya a la salida de la dictadura planteaban que hubiera algún mecanismo o alguna metodología de estímulo a la producción científica, como una forma de apoyar al investigador y lo que algunos catalogaban como «la carrera del investigador».

Entrevista emitida el lunes 02/03/09 en Producción Nacional — 1410 AM LIBRE

Con esta iniciativa la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) quiere estimular la dedicación de estos profesionales a la producción de conocimiento.  En lo que refiere a las áreas van a estar incentivando el conocimiento, prácticamente 4 de cada 10 (39%) corresponden al Area de Ciencias Naturales y Exactas; Ciencias Sociales (17%); Ciencias Médicas y de la Salud (13%); Ciencias Agrícola (12%); Ingenierías y Tecnologías (11%) y Humanidades (8%).

De cada 10 investigadores activos de los que van a recibir este incentivo económico; ocho tienen doctorados y el promedio de edad de todos los postulantes fue de 41 años.  

Alejandro Landoni — ¿Por qué para Ud. es un paso histórico? ¿Cuál es la importancia que tiene para el país este Sistema Nacional de Investigadores?  

Edgardo Rubianes — Se puede plantear desde distintos puntos de vista. Es un paso histórico porque de hecho era una vieja reivindicación de los investigadores que ya a la salida de la dictadura planteaban que hubiera algún fenómeno, algún mecanismo o alguna metodología de estímulo a la producción científica como una forma de apoyar al investigador y lo que algunos llamaban como “la carrera del investigador”.  Esta es una vieja reivindicación que pasó mucho tiempo sin poder concretarse.

Luego, se generó un fondo que en realidad premiaba “para atrás”, con lo cual se premiaron 140 en el año ’99 y otros 240 en el año 2004.  Pero era un premio “para atrás”; un premio para lo hecho y no era un sistema como sí es ésto que se diseñó en este período y que tiene similitud con otros sistemas que existen en Latinoamérica como México, Venezuela y algún otro país; Argentina también tiene.

Por un lado hay un aspecto que tiene que ver con el reconocimiento académico y social del investigador. Eso es un estimulo económico con el objetivo de que mantenga esa productividad científica que fue y continuará siendo evaluada periódicamente.  Pero además, es un elemento clave en la política de Ciencia y Tecnología porque hoy por primera vez, podemos decir cuál es el núcleo central de los investigadores nacionales.  Tenemos una radiografía de la producción científica nacional.  Estos 1.016 investigadores (son 1.016 investigadores activos y dos eméritos Juan Flo y Renzo Pi Hugarte), que son los radicados en el país y son activos aún.

Los investigadores eméritos antes nombrados, tienen una historia de producción científica que es reconocida con el carácter de Investigador Emérito. El reglamento estableció esa categoría.  Los eméritos tienen un reconocimiento a investigadores que han tenido una trayectoria destacada y también está la categoría de los investigadores asociados que son los que están en el exterior y que están siendo evaluados todavía, y que alrededor de mayo estarán los resultados de esta categoría.  O sea, que tenemos investigadores activos, investigadores asociados —que son los que están en el exterior—, e investigadores eméritos a los cuales se les hace un reconocimiento explícito de su trayectoria de investigación.

A.L. — ¿O sea que se pueden sumar más investigadores a estos 1.018?   

E.R. — Claro. Asociados entraron 250 que están en el exterior y seguramente un buen porcentaje de ellos sean incorporados como investigadores asociados.  Pero pensemos en los investigadores activos que son 1.016 que están presentes en la Universidad de la República (en muy alto porcentaje), en las Universidades privadas, en el INIA, en el Latu, en el Instituto Pasteur, en el Instituto Clemente Estable, en UTE, en el Ministerio de Educación y Cultura; en otros Ministerios: el Ministerio de Desarrollo Social … en distintos ámbitos.  No se tuvo en cuenta cuál es su inserción laboral. Lo que se tuvo en cuenta fue en qué medida tenía una productividad científica para ser considerado investigador activo de una forma bastante rigurosa. Eso significaba no sólo en algunos casos la trayectoria, pero sí que en los últimos 5 años hubieran aportado como producción científica medida por elementos objetivables como pueden ser: cantidad de publicaciones, cantidad de patentes, cantidad de productos técnicos que tengan una cierta repercusión económica o social, o cantidad de recursos humanos formados en términos de estudiantes de maestría o de posgrado. Eso eran los insumos centrales.

También lo que puede ser su colaboración en los fenómenos de construcción de institucionalidad de Ciencia y Tecnología y el reconocimiento internacional.  Esas eran las variables que están reconocidas en el reglamento que en su momento aprobó el Gabinete de Innovación y que rigió todo este proceso.

Al concluir este proceso, podemos tener esta radiografía de los 1.016 que es la plataforma y nuestro punto de partida sobre la cual vamos a construir nuevas capacidades nacionales.  Nosotros podemos decir que hay 1.016 investigadores activos en el marco de 1:000.000 y algo de la población económicamente activa, eso nos da que tenemos un investigador activo — 1 por mil de la población económicamente activa—.

Esto es un índice muy bajo comparativamente (con países desarrollados), o emergentes (en términos científicos y tecnológicos) que tienen el 1%, o sea que están 10 veces por encima nuestro.  Pero, si bien es bajo; hoy podemos decretarlo porque lo tenemos evaluado y podemos plantearnos sobre esa plataforma construir nuevas capacidades y podemos plantearnos una política —o las políticas de Ciencia y Tecnología que nos estamos planteando— va a poder medir su impacto directamente porque esa producción científica va a ser permanentemente nutrida con nueva información que van a ir ingresando estos investigadores, así como otros que vayan ingresando al sistema.   

A.L. — Este plus económico que van a recibir los investigadores ¿cuánto es?   

E.R. — Son $ 6.900 por mes para la categoría inferior que sería la que llamamos Candidato Investigador (es la categoría más joven) y de $ 13.800 para la Categoría Superior que es el Nivel 3.  La categoría Activos tiene cuatro niveles: Candidato Investigador (es la categoría más joven y de los cuales el 65% son doctorados ya y muchos son estudiantes de posgrado); el Investigador Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3, —que globalmente, el conjunto en estas tres categorías de mayor nivel es el 87% de estos investigadores tienen doctorados hechos en el país o en el exterior—, lo que nos están indicando la fortaleza que tiene el sistema porque sabemos que en cualquier lugar del mundo los sistemas nacionales de innovación se construyen sobre la base de recursos humanos; de material humano formado a partir de doctorados o ya teniendo doctorados o PhD.   

A.L. — ¿Cuándo cuanto tiempo se otorga este dinero?

E.R. — Ellos ahora ingresan y hay una serie de exigencias que uno puede definirlas como: mantener la productividad y semestralmente actualizar su curriculum para que esa base se nutra permanentemente de los nuevos éxitos del punto de vista de la producción científica que van generando cada uno de estos investigadores.

Las dos categorías inferiores, (Candidato a Investigador y Nivel 1) dura 2 años su presencia en la categoría y a los dos años va a ser revaluados; las dos categorías (Nivel 2 y Nivel 3 que son las superiores), van a ser revaluadas a los tres años.  Globalmente uno parte de este nivel, —de estos 1.016—, la convocatoria por reglamento establece que tiene que ser anual. Es decir, que antes de fin de año va a haber una nueva convocatoria.

Seguramente ingrese un número nuevo de investigadores y luego el sistema va a tender una tendencia de incremento más o menos estable y dependiente de las políticas de formación del recursos humanos que Ciencia y Tecnología del Estado va llevando adelante.

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